El Blues Béjar Festival, en su vigesimoséptima edición, se celebrará los días 10 y 11 de julio, en la plaza de toros de Bejar presentando a destacados y nuevos artistas del blues internacional, manteniéndose esta edición variada en sonidos, pero siempre comenzando con el blues en cada uno de los participantes. También tendrá un día fuera del epicentro de Béjar, y saldrá a Candelario tanto en sesión vermút como de tarde. Tres días intensos de música variada dentro del mundo del blues.
Toni Green & Vasti Jackson & The Mississippi Explosion, Elliott Murphy Band, Jackie Venson, Kevin “Sonny” Gullage & The Blues Groovers, Big Daddy Wilson y Doghouse Sam & His Magnatones, junto a Eric Sardinas, son los artistas que completan el cartel de la Plaza de Toros, a falta de conocer un último nombre tras la cancelación de una de las artistas que se anunció hace unos meses, . Toni Green y Vasti Jackson, junto a The Mississippi Explosion, ofrecerán un espectáculo vibrante y elegante, enraizado en las tradiciones más luminosas del blues de Mississippi; Elliott Murphy llegará con toda su banda para presentar un show lleno de poesía, rock de autor y gran intensidad escénica. Eric Sardinas desplegará su faceta más salvaje y eléctrica en el festival con un vibrante híbrido de delta blues y blues-rock contemporáneo. La texana Jackie Venson brillará con su guitarra virtuosa y una propuesta actual y sofisticada; Kevin “Sonny” Gullage representará a la nueva generación del blues con un directo cautivador lleno de personalidad; Big Daddy Wilson llevará al público a un elegante recorrido entre el blues, el soul y el folk gracias a su cálida voz de barítono, mientras que Doghouse Sam & His Magnatones sumarán un toque festivo con un rhythm & blues vibrante y contagioso.
Para concluir el festival, el domingo, como cada año, se trasladará a Candelario, con su ya tradicional vermut en la Plaza del Solano, que en esta ocasión contará con la actuación de Joe & The Jackpots, y por la tarde, el Parque Municipal se llenará con la música de Forty Four Soul y Nat Simons. Para saber más sobre el festival y esta edición hablamos con su director Miguel Sánchez Paso.

¿Me cuentas un poquito el balance que haces de las ediciones que lleváis? Estar con el festival 27 años quiere decir que hay motivación, que las cosas van y se están haciendo bien, y además siempre es un estímulo cuando ves una zona como la que vivimos nosotros, que no estás en una zona céntrica, como es Béjar, que parece que estás alejado del mundo mundial, pero que llevas apostando tiempo por la música y llevando conciertos en La Alquitara; sale adelante. Pero no solo por los conciertos de la plaza de toros, también por los cursos, los talleres, el cine, pues estamos muy contentos y con ganas de superarnos.
Si vemos el cartel de este año, como en ediciones anteriores, se puede apreciar un cartel muy internacional, algo que se agradece, ya que a veces es complicado acceder a estos artistas. Además, cada vez el público también agradece el salir de las grandes urbes a los festivales, y tener refugios musicales como el de Blues Béjar es de apreciarlo. Miguel nos comenta que en esta edición han invitado al festival de Aracena Blues para que se den a conocer, como ya habían hecho anteriormente con otros festivales.
Como cada año, la elección de los artistas va en base a varios factores: el presupuesto, las giras, sobre todo las europeas, contactar con festivales de Europa, tantear, ya que si vienen de gira son mucho más accesibles. Por ejemplo, este año ELLIOTT MURPHY, teníamos muchas ganas de que volviera a estar, ya que tenía disco nuevo. También es verdad que con muchas bandas hemos estado muy condicionados por la guerra, porque se suponía que se iban a suspender muchos festivales y el coste de las bandas americanas se iba bastante, pero al final tenemos un buen cartel, y creo que va a ser una edición muy divertida y diversa en todo tipo de música negra que hay: mucho blues, un poco de soul, funky y rock.
Tras la reciente cancelación de Shakura S’Aida, Miguel nos comenta que habrá una grata sorpresa para suplir la falta de la artista, y ya ha sido anunciado quien estará, y no será otra que Shirley Davis & The Silverbacks.
Nos comenta que es seña de identidad desde que nació Blues Béjar el hecho de mezclar música, de no meramente centrarse en el blues puro y duro, ya que está siempre vinculada a la música negra y sus vertientes. Como decía Muddy Waters: El blues ha tenido un hijo que se llama rock and roll, y hay músicas que se pueden encajar perfectamente en festivales de blues, como lo que vamos a tener; otras, desde luego que no, y por ahí no tiraremos nunca.
¿Lo más fácil? A veces se hacen las cosas ya de carrerilla. Siempre hay problemas, se te pueden caer artistas, y es verdad que, en muchas ocasiones, cuando de un cartel alguien importante se pierde, se te puede hacer un mundo, pero hoy en día, con la calidad del sector, las soluciones siempre están de cara.
Todo conlleva un trabajo fuerte de coordinación, de ir a buscar a las bandas internacionales a Barajas, traerlos al hotel, llevarlos a la plaza, volver a llevarlos al día siguiente a que cojan su vuelo, que todo esté perfecto en los directos; hay cosas que salen las cosas por inercia. En definitiva, coordinar eso y todo lo que rodea al festival, y hay muchísima gente trabajando para lograr un engranaje para que todo cuadre.
Este año han tenido actividades previas al festival: un ciclo de cine, jazz y blues, talleres de blues inclusivo con dos centros de discapacitados psíquicos de Béjar, un curso intensivo de blues con 60 alumnos, que es lo que se habían propuesto, de toda España. Además de la Plaza de Toros, que tendrá los conciertos por la noche, con el encanto que ello conlleva, como nos comenta Miguel, siendo la plaza de toros más antigua de España, tendrán previas en las calles, los vermuts los días del festival en La Alquitara, y el 12 de julio un remate final en Candelario. En total, entre todo, el festival ha programado 25 bandas.

Nos comenta que el ciclo de cine que ha contado con las proyecciones de Round Midnight, de Bertrand Tavernier; The Last Waltz, de Martin Scorsese, y el documental Qué te debo, centrado en Malcolm Scarpa, ha tenido una buena acogida, y que para él el haber tenido entre ochenta y cien personas ha sido todo un logro, y muy divertido, aunque lo que tiene claro es que el año que viene quiere darle más repercusión, y que sea una parte igual de relevante que los conciertos.
Miguel es consciente de que de todo se aprende; lo lleva haciendo año a año y siempre quiere mejorar. En cuanto a la financiación, nos comenta que dependen de la venta de entradas, de ese público fiel y de quienes se van uniendo, pero que tienen que agradecer el apoyo tanto de la Diputación de Salamanca como de la Junta de Castilla y León.
Sabe que otro punto débil, entre comillas, para el festival es la ocupación hotelera, ya que durante el COVID cerró el mayor hotel que tenían, por lo que dependen, y es una importante ayuda, de los pueblos de alrededor, como Candelario, Baños de Montemayor o Hervás; aunque pertenece a Cáceres, está a 15 minutos de Béjar. Nos ayuda mucho estar rodeados de estos pueblos donde la capacidad hotelera es buena, y sobre todo de Candelario, que es el pueblo más bonito de España.
¿Cómo has visto la evolución del blues español desde que comenzaste el festival? Lo que es maravilloso es la evolución del blues español de las formaciones españolas. Nosotros empezamos en los noventa con Ñaco, Malcolm Scarpa y sí que he visto un progreso y una evolución de una calidad brutal en las formaciones españolas; en los clásicos, en los americanos, en los europeos, sí, pero a mí me gusta llegar más a lo de siempre, al blues, a los clásicos, a los nombres, pero con personalidad. Sería un poco una combinación como Jackie Venson; que a mí me apetece un montón porque creo que en Estados Unidos es una novedad que combina los blues siempre con cosas más contemporáneas. Evidentemente, la evolución tiene que existir y siempre se agradece que tengan la base del blues, pero incorporando sonidos nuevos, que mantenga la esencia, pero que no se estanque, y que sea divertido.
Se agradece que tengamos un público fiel que al final no mira excesivamente el cartel, sino que confía en que tenemos criterio, que vienen a pasar una buena experiencia. Muchas veces no conocen a los artistas, pero se llevan una grata sorpresa. Evidentemente, yo soy el primero que exige calidad en cuanto a la programación y también entiendo que el público lo demande, aunque, como he dicho, muchos confían plenamente en el festival y su cartel.
¿Qué te queda por hacer en el festival? Ideas siempre hay, pero realmente tener continuidad e ir mejorando, sobre todo que la gente que venga al festival esté a gusto, que no haya carencias de ningún tipo. Las bandas, ya te digo, podrán tener más o menos popularidad, pero al final sabes que a la gente le va a gustar, así que mi prioridad es que la gente esté a gusto. La plaza de toros es la más antigua de España, que es un aporte más al festival.
La plaza de toros tiene que ser parte del festival para reivindicar que es un espacio donde se puede fomentar la cultura.
¿Un sueño por cumplir? ¿Qué más puedo pedir después de tantos años, llegando hasta donde hemos llegado, que no tengamos problemas, superarnos y que yo salga vivo de la vorágine del festival?

