Víctor Antón Cuarteto, Xan Campos, El Gran Ra, Daniel Juárez Quartet, Noa Lur, Anggie Obin, Pleito y Javi Ruibal Cuarteto son los artistas que estarán en la próxima edición de Jazzaldia, la número 61, dentro de la programación de JazzEñe de la mano de la Fundación SGAE.

Javi Ruibal Cuarteto es el proyecto liderado por el percusionista Javi Ruibal, desde donde proponen una jornada de jazz fusión, insertando matices de flamenco y músicas del mundo. Hablamos con el percusionista gaditano para conocer más sobre lo que será su actuación, el próximo día 22 de julio en el Teatro Victoria Eugenia, y su carrera dentro del jazz y otras músicas.

La música siempre ha estado en tu vida, vienes de cuna, pero más allá de ello, ¿cuál es tu primer recuerdo musical?

Mis primeros recuerdos musicales son jugando con mis juguetes en el salón de casa de mis padres, escuchando discos de Pat Metheny, Leonard Cohen, Sting, Paco de Lucía, Serrat o Chick Corea de fondo. Esos son los que recuerdo de más pequeño; luego los siguientes ya empiezan a ser recuerdos de reuniones musicales, de mi padre ensayando con sus músicos en la casa o también fiestas donde se cantaba y se bailaba. A día de hoy, cuando escucho esos discos o estoy en situaciones similares, me doy cuenta de la suerte que tuve de estar recibiendo toda esa cultura musical sin darme cuenta. Me sigue sirviendo a la hora de estudiar o de componer; todo ese recuerdo musical es un buen lugar al que acudir para seguir sintiendo la música como un juego y no perder la magia e ilusión que tenemos de niños. Creo que esa es la mejor forma de disfrutar haciendo música y, por tanto, que se contagie a los que la reciben.

¿En qué universo musical te imaginaste cuando comenzaste?

Yo quería ser un buen músico, llegar a un buen nivel de conocimientos musicales como para tener una carrera de calidad y pudiendo escoger la música que quisiera tocar. No visualizaba el tipo de gira, de escenario o de estilo concretos porque todavía era pronto para elegir; además, me gustaban por igual muchos estilos. Más adelante sí me fui orientando más por músicas que requieren de un público con ganas de escuchar y prestar atención a lo que se les propone. Empecé con el rock sinfónico/progresivo y a la vez acompañaba a cantautores y a algunos artistas flamencos. Luego ya me fui interesando poco a poco por el jazz y las músicas de raíz, principalmente africana, cubana y brasileña. A día de hoy, en mis discos aparecen esos universos musicales; creo que es el resultado de todas esas influencias y horas de estudio.

Para tu carrera musical elegiste la percusión y la batería, ¿cómo fue esa elección?

Son instrumentos tremendamente divertidos; tienen algo primario y de conexión con lo ancestral y con la tierra. Yo siempre fui muy movido; la energía que requieren es la que yo necesitaba canalizar de algún modo y fue amor a primera vista. En casa había algunas percusiones de mi padre; fue algo bastante natural. Pude tener contacto desde muy pequeño con los instrumentos de los ensayos de mi padre.

Javi Ruibal Cuarteto, ¿cómo nace esta formación y entran a formar parte el resto de los componentes?

Pues son músicos a los que admiro y con los que he ido encontrándome en el camino, en otros proyectos, en festivales, clubes; para cuando formé mi cuarteto, yo ya tenía mucho camino recorrido. Es fácil escoger músicos cuando tienes buena información del camino compartido. De todos modos, algunos músicos van cambiando, otros van y vienen; en este proyecto me apetecía poder jugar mucho. De hecho, grabo con unos y giro con otros; algunos hacen las dos cosas. El caso es disfrutar de su enorme talento y, claro, uno quiere disfrutar con mucha gente en esta aventura. Al Festival Jazzaldia llevo tres grandísimos compañeros: Ale Benítez, un peso pesado del bajo en Andalucía, domina con facilidad y maestría el terreno de la fusión, ya que trabaja en muchos proyectos, desde el flamenco hasta el jazz, pasando por el pop o el rock. Diego Villegas es un multiinstrumentista impresionante, con un lenguaje propio y una energía desbordante que reparte con el saxo, la flauta y la armónica. Óscar Álvarez Rifbjerg es un gran conocedor del lenguaje jazzístico y tiene un sonido y universo propios; es un musicazo con personalidad y un profundo dominio de la armonía moderna, lo cual lo hace ideal para la fusión tocada con libertad.

Jazz, flamenco, músicas del mundo… en el disco LUZ, ¿de dónde surge este proyecto?

Muchos años de producción musical dan para que salte la chispa de la creación con conocimiento del entorno del estudio de grabación. Algo bastante lógico y natural: después de grabar varios discos de Glazz y de mi padre, me apetecía hacer mi propia música y utilizar mis conocimientos en algo nuevo y personal. Los estilos, como digo, son los que han ido pasando por mi carrera y la verdad me encuentro muy cómodo en la fusión; creo en el mestizaje, cómo evoluciona del ser humano y, como tal, también lo veo una muy buena opción para divertirme con la música aprendiendo de los demás.

Un disco basado en 8 mujeres, 4 reales y 4 imaginarias, ¿es más complicado crear desde la ficción o desde la realidad?

Es complicado crear, al menos si lo que quieres es aportar algo personal y nuevo, algo que no sea una repetición de otras cosas; eso por un lado, y por otro es complicado porque para crear hay que haber vivido y hay que tener cosas que contar, jejeje, pero bueno, ejercicios creativos de imaginación ayudan mucho, las mujeres imaginarias de este disco, por ejemplo, Mrs. Auttumn o Sereia. Lo que sí es cierto es que cuando tienes una temática o un hilo para el disco, ya luego es un poco más fácil seguir. A veces surge la música antes y a veces la temática; no tengo una fórmula fija. Además, me gusta mucho experimentar cuando grabo; de ahí salen ideas a las que dar forma. Me gusta tomarme mi tiempo para trabajar las piezas; no nacen estando terminadas. Suelo contar con arreglistas y productores muy buenos para darles forma.

¿Qué quiere contar Javi Ruibal con su música?

Pues más que contar, quiero entretener y captar un rato la atención del oyente, sumergirlo en un universo que no conoce, donde puede emocionarse y descubrir cosas nuevas y, en el mejor de los casos, bellas. Pero la verdad es que quiero tanto a la música que me basta con hacerla con sinceridad, cariño y dedicación; ya sé por experiencia y por mis referentes en la música que, si se hace de esa manera, es difícil que el oyente no la reciba con gran dosis de disfrute. Las cosas cuando son honestas funcionan muy bien. Trato de serlo en la música, me siento bien de esa manera y hasta ahora está funcionando.

¿Desde dónde se compone mejor, desde la alegría o la tristeza?

Desde las dos, y desde el aburrimiento, desde la fascinación, desde la intriga, desde la rabia, desde la envidia, desde el amor… Es infinita la música, igual que los seres humanos; no hay dos iguales, por eso somos irremplazables, por eso la música es un lenguaje con todos sus matices y estados de emoción; la música refleja lo que somos y no podemos huir de ello.

Ahora vas a estar en JazzEñe, ¿qué significa para ti?

Me hace muchísima ilusión, es el mejor festival de jazz de España y yo diría que hasta de Europa, también uno de los más longevos. Es una inyección de moral y una palmada en la espalda; parece que algo estamos haciendo bien y que el camino se antoja sólido y duradero si vamos a tocar en semejante festival. Llevo viendo desde muy pequeño cómo las mejores figuras del jazz internacional pasan por ese escenario y estar ahí es algo increíble. También estoy trabajando muy duro para darlo todo ese día; es una gran responsabilidad y probablemente de cómo lo hagamos dependerán algunos que otros conciertos futuros, así que es una mezcla de emociones y de sensaciones, pero en definitiva muy, muy, muy feliz.

¿Qué se podrá disfrutar en ese concierto?

Pues de un cuarteto de jazz fusión con mucha complicidad en el escenario que pretende dejar muy buen sabor de boca entre programadores y público en general. Vamos con ilusión y una colección de piezas muy trabajadas que estamos deseando mostrar. Nos lo vamos a pasar muy bien y estoy seguro de que ocurrirán cosas únicas durante el concierto. Nos gusta dejar un espacio a la improvisación y canalizar la energía que recibimos en cada escenario y, claro, la de Jazzaldia es mucha y muy buena energía. Una cosa que se podrá disfrutar mucho, en mi opinión, es que las piezas tienen una construcción muy orientada a que el público no pierda el hilo ni la atención en ningún momento; nos gusta hacer una música que no se olvida del espectador, que lo acompaña de principio a fin.

Además, JazzEñe es más que un ciclo dentro de Jazzaldia; es un escaparate internacional con los expertos de jazz que estarán. ¿Qué importancia crees que tienen estos eventos que propicia Fundación SGAE?

Tienen una importancia vital; para proyectos como el mío es un gran trampolín y estoy muy agradecido. Ser uno de los 8 seleccionados de entre unas 200 propuestas es algo para estar orgulloso y, además de ser una reafirmación del trabajo duro que llevamos haciendo ya unos cuantos años, es una forma muy buena de poner en contacto a programadores con artistas y crear tejido dentro de la escena jazzística.

¿Cómo es tu forma de componer?

Muy, muy variada, los puntos de partida son muy diversos; no siempre empiezo por el mismo proceso, a veces es con el piano, a veces cantando melodías, a veces una nota de audio en el móvil. Me siento cómodo en el estudio, así que las posibilidades de empezar una pieza son muy variadas; creo, además, que eso le da más variedad a mi repertorio y a la vez se convierte en un proceso motivador y retador. Me gusta ver la creación como un juego.

¿Un sueño por cumplir?

Sueño con un entorno musical sano y seguro donde no haya tramposos ni ladrones, donde no haya máquinas u ordenadores comiéndonos terreno, donde podamos desarrollarnos solo como músicos y no teniendo que hacer tantas tareas extramusicales, donde no tengamos que estar constantemente vendiéndonos o llamando la atención. Esas son las cosas importantes; nuestra profesión trabaja las emociones de los demás, algo que es tremendamente importante y vital para los seres humanos. El sueño personal ya lo estoy viviendo, hago música libre y tengo la suerte de poderla mostrar; eso ya es soñar despierto. Lo que quiero es seguir viviendo este sueño mucho más tiempo y en muchos más escenarios de nuestro planeta.

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