Ayer comenzó el Festival Patrimonio Flamenco 2026; lo hizo con Flamenco en Los Balcones, y hasta el día 9 de agosto, Cádiz se llenará de flamenco, en diferentes disciplinas, tanto en balcones como en el Castillo de Santa Catalina.
En esta edición, el festival ha apostado por una joven figura dentro del cante y de la guitarra, como es Daniel Bommatti, 6 de agosto en el Castillo de Santa Catalina, quien ha bebido y vivido la música desde la cuna; su padre es guitarrista y su madre canta. Desde chico, de manera inconsciente, he estado nutriéndome de música, y es verdad que con tres añitos empecé con el piano, junto con mi hermano mayor, y es algo que me ha acompañado toda la vida. Nosotros nos despertábamos y ya había música, estábamos comiendo y había música… todo el día presente en nuestras vidas.
Admite que para dedicarse a la música, no solo es necesario tener un origen artístico, sino también una curiosidad innata por profundizar en dicho arte. A él le ha llegado ese gusanillo y nos explica que el universo le ha guiado en el camino correcto para estar en el ámbito musical. En su rol como cantante y guitarrista, se caracteriza por ser un artista que busca mucho más allá de lo que se percibe a priori. Su objetivo es componer desde sus experiencias, vivencias cotidianas, vivencias o conocimientos que le transmiten. Destaca como cantautor en su carrera en solitario, un término que le agrada y desde el cual se siente muy a gusto desarrollando su carrera en solitario, pero sin ponerse límites; que venga lo que venga en la música, si le brinda placer disfrutándolo.

Muchas veces la situación en la que uno se encuentra o historias que te encuentras por el camino cuando se habla con algún amigo o alguna amiga, algún familiar, de alguna forma me puede despertar la creatividad; son las historias en las que me puedo recrear un poco para componer. A veces, partiendo de una melodía que te viene al cerebro y la desarrollas sin ponerle letras y poco a poco vas descubriendo qué letra necesita, todo dependiendo del momento y el contexto en el que me encuentre.
Flamenco y mucho más, ¿cómo llegas a cada estilo y cómo se entrelazan en tu música? Mi padre es guitarrista clásico, y solo di una clase con él, y casi por llevarle la contraria le pedí aprender guitarra flamenca; no era mi casa un hogar de flamenco, sí de música, pero el flamenco solo el de Paco de Lucía o Vicente Amigo, no flamenco ortodoxo. Estudié con Manolo García, de San Fernando, descubriendo un mundo que me encantaba, posteriormente en el conservatorio de guitarra flamenca, y en Sevilla, y con el tiempo me di cuenta de que, aparte del flamenco, me gustaba todo. En esos años mi padre también se forma en jazz, y me despierta mucho la curiosidad por el estilo, y por ello he empezado a formarme y todavía estoy en ello. Me junto con muchos músicos de fuera, de Cuba, y se despiertan varias curiosidades, en todo, en la música en general, no solo por un estilo.
A veces la palabra cantautor no la utilizamos en el flamenco o en el jazz, por ejemplo, pero está en todos los estilos y de ti se está hablando como uno de ellos, ¿cómo lo vives? El cantautor se tiene como un solo estilo realmente: la canción o música de cantautor, pero esos artistas tienen unas raíces o unas formaciones o unos gustos; en mi caso, antes que el flamenco, me acompañaba el carnaval. El carnaval es la música que a mí me provoca más transmisión desde pequeño y la que me genera unas sensaciones que yo desconocía por completo en mi cuerpo, no solo con la música, sino en general. No podía llegar a comprender cómo, escuchando un tipo de timbre característico de carnaval, los pelos que tenía en el cuerpo se levantan. Eso lo tenemos muy asimilado, pero realmente es una cosa para pararse a pensar: ¿por qué me pasa esto?, y muchas veces, al ser abstracto, hasta me parece más bonito todavía; no se ve y me genera esto. Es una música que dice las cosas muchas veces tal y como son y tal y como las vivimos, entonces es fácil identificarse. Por eso al final de todos los sitios se va cogiendo algo, en el carnaval del flamenco, en el flamenco del jazz, y la música se va retroalimentando de otros estilos. Las etiquetas cada vez me gustan menos porque encasillan en lugares en los que a lo mejor tú no eres así al 100%. Entonces, si realmente tuviese que definirme en un género, para mí, sería música; hay que hacer las cosas que a uno le gustan sin que le hagan daño a nadie, así que da igual el estilo; si te gusta y respetas a los demás, está bien.
Si te pararas a pensar en tus referentes, ¿cuáles serían? Mi padre, sin duda, es el mayor referente que tengo a nivel profesional, personal y universal. El maestro Paco de Lucía es también un referente increíble.
Nos comenta que este año ha podido estar en la comparsa de Jesús Bienvenido, y ha estado acompañando a otros artistas como guitarrista, pero que lleva ya tiempo creando e invirtiendo tiempo en crear su propio proyecto, y ahí es cuando hablamos con él del Festival Patrimonio Flamenco y su participación en el mismo, ya que admite que tiene una ilusión tremenda porque llegue el día 6 y estar en el Castillo de Santa Catalina con «En mis sueños».

Es la primera vez que voy a poder hacer mi proyecto en solitario, porque es verdad que he ido haciendo proyectos conjuntos en los que he ido metiendo pinceladas de lo que soy yo; ahora puedo decir: Este soy yo, es lo que yo compongo. He estado mucho tiempo acompañando a gente, porque yo empecé siendo guitarrista y siempre lo seré, pero es como salir un poco de ese cuarto en el que uno se encierra a componer, a cantar, a tocar, por primera vez de forma personal.
Ese concierto será una presentación en toda regla, porque realmente Daniel Bommatti hasta el momento ha mostrado mucho de lo que ha realizado; no ha lanzado en redes ni plataforma lo que ha ido componiendo.
Es una apuesta de hacer primero un directo para ver la reacción de las personas y es verdad que estamos grabando ahora mismo, porque estoy grabando la mayoría de los temas que voy a hacer en directo, pero primero me apetecía hacerlo en un escenario, a ver cuántas personas les entraba esa curiosidad de venir, y la verdad es que yo estoy alucinando porque hay mucha gente que me está diciendo que está esperando ese día, y a mí me ilusiona más que a nadie.
¿Cómo describirías «En mis sueños»? La ilusión y la felicidad de un niño que lleva soñando con la música desde que nació.
Van contigo Sergio Monroy al piano y teclados, David Gavira a la percusión, Alberto Pantoja a la guitarra y José Helmo, Brenda García y Ángel Montero a los coros. ¿Cómo ha sido su elección? En el caso de Sergio Monroy, es un pianista gaditano pionero en el piano flamenco; es un ser de luz que el universo me puso en mi vida, primero como referente y después como amigo; entonces esto le sumó más a la palabra referente que tengo de él. Creamos y componemos juntos; en el caso de David, hemos currado muchísimo con un espectáculo de Tino Tovar, después un espectáculo suyo y otras colaboraciones. A Alberto me une el mundo de la formación profesional de la guitarra, el conservatorio, y ahí hay que pasar muchas horas juntos, y por supuesto tocar, lo que hizo que forjáramos una amistad superbonita y que la une la música. En el caso de los coros, de Brenda y José Hermos, son dos compañeros de la comparsa que también tienen un don innato increíble y, al pasar tantas horas, porque es verdad que se pasan muchas horas de ensayo y muchas horas de autobús y muchas horas de convivencia, pues me enamoré de su forma, y yo pensé que me iban a decir que no, pero finalmente me equivoqué, accedieron. Ángel Montero es primo hermano mío; llevo toda la vida escuchándolo cantar, porque él ha cantado flamenco hondo increíblemente bien y me traspasa el alma, y llevábamos mucho tiempo y muchos años soñando con hacer cosas juntos, así que hemos dado el paso de que me pueda acompañar y yo feliz de poder tener a tanta gente, tan buenas personas y con una luz increíble en el equipo.
Has acompañado a muchísimos artistas. A la hora de empezar tu carrera en solitario, ¿qué te ha aportado, aparte de la experiencia? Sirve para saber qué quieres y qué no quieres, porque las personas que te acompañan son la gente que te está dando vida y que te está facilitando el camino. Entonces, por suerte, he tenido ese papel con muchas personas, de poder ayudarles, acompañarlos, siendo de su banda, formando parte de su banda y, como vengo de ahí, me ayuda a saber que a las personas que vienen acompañándome les tengo que dar el cariño que a mí siempre me ha gustado que me den. Saber que somos personas, porque yo haga una cosa en solitario no soy más que nadie; al revés, soy una persona también. No porque aparezca mi nombre en grande y los de mis compañeros en pequeño sea yo más, no. En este caso se presenta el proyecto de las composiciones mías, pero el barco también está atrás.
Sobre el sector y las promociones en redes sociales, comenta con humor que siente que se ha equivocado de época, que nació en un tiempo que no se adapta a su forma de ser. Quienes están cerca de él dicen que es un viejoven, y afirma que se siente así, en cierta forma, porque aunque pueda utilizar las redes, no es algo que vaya con él; sabe que es un escaparate y que hoy en día el sector musical se nutre y alimenta de ello, y es como un currículum del artista, pero lo ve artificial: lo puedes llenar de datos tanto verdaderos como no tantos, y luego está el algoritmo, que es algo que no se controla. Tienes que ser tú mismo tanto en persona como en redes, que nunca una cámara te condicione a cambiar tu personalidad.
Que su juventud, 22 años, no nos haga pensar que no tenga ya a sus espaldas una larga trayectoria tanto dentro de nuestro país como fuera, donde ha podido estar, durante los últimos tres años, tanto en Andalucía como en Madrid, Francia, Abu Dabi y en los Latin Grammy acompañando a Alejandro Sanz. De esta experiencia dice haber aprendido que un tema, una actuación no son solo aquellos que están en escena, que hay mucha gente detrás que hace posible que todo ocurra, y es todo uno, desde la persona que enciende el botón de las luces, quien enciende el micrófono y demás; quienes tocan no podrían hacerlo. Lo recuerda como una experiencia increíble y un golpe de realidad para poder valorar todo lo que había detrás, para que una actuación se pudiera ver en miles de televisores y en directo. Nos reconoce que ha podido disfrutar de las actuaciones, de los países y de conocer diferentes culturas, y ver cómo se valora la guitarra y el flamenco fuera de nuestras fronteras, algo que cree que no ha cambiado mucho en los últimos 20 años.
Tenemos que cuidar nuestra cultura, a los artistas que tenemos y la oportunidad de darles su sitio. Ese dicho de «nadie es profeta en su tierra» es real por culpa de nosotros mismos.

Si yo te preguntara ahora mismo a la hora de grabar una canción; sé que has grabado con varios artistas; ¿con quién te gustaría hacerlo? Me encantaría con Aaron Miguel Barrul, que es un gitano increíble, que canta música de cantautor, que a mí me tiene conquistado el corazón y hemos charlado más de una ocasión y se está planteando la posibilidad. Lo descubrí por medio de otra persona con la que también me gustaría colaborar, que es Alex Cuba; es medicina para la vida, su música me ayuda muchísimo. Es que decirte solo uno o dos es complicado, porque hasta con los mismos compañeros que voy y que me acompañan el día 6, grababa con todos; con cada uno de ellos grababa una colaboración.
Con «En mis sueños» sí tiene ya planteada alguna fecha más, pero solamente con coros; quiere apostar por una estética un poco diferente en la cual se lleve a lo más natural y minimalista posible. Ese acompañamiento de palmas y voces, del cual no hay que llevar instrumentos encima, solamente hay una guitarra, es una apuesta y seguramente sea un acierto por todo lo que se puede hacer con el cuerpo, tanto con la voz como con las palmas. Yo alucino con mis compañeros porque tienen unas cualidades increíbles y que no todo el mundo puede tener esa visión que tienen ellos a la hora de ejecutar con la voz o con las palmas de esa forma. Es algo que durante la conversación ha salido, el demostrar que a veces menos es más, y afirma: O quizá no más, sino que no es menos.
¿Un sueño por cumplir? Ser un cuarto de buena persona y artista que mi padre.
Queda latente con este final que los inicios marcan, que su referente es su raíz y que le gusta ser fiel a él mismo. Un concierto el del día 6 que rebosará verdad, la de Daniel Bommatti y su «En mis sueños».

