¿Y si, por arte de magia, pudieras revivir momentos decisivos de tu pasado?
¿Y si esos momentos que te marcaron como persona te ayudaran a descubrir quién eres y cómo has llegado hasta aquí?
¿Te atreverías a cruzar la puerta que te lleve a volver a sentir lo que ahora es solo un recuerdo?

La nueva película del director de origen coreano Kogonada parte de esta interesante premisa para hacernos vivir una travesía romántica poco convencial, que tiene más de viaje introspectivo que de historia de amor al uso.

Sarah y David se conocen por casualidad en la boda de un amigo, y lo que podría haberse quedado en un encuentro fugaz casual, gracias a las indicaciones de un peculiar GPS, se convierte en un misterioso viaje para ambos, en el que juntos revivirán momentos importantes de sus respectivos pasados.

Usando la fantasía como medio vehicular y esas «puertas mágicas» que teletransportan a los protagonistas, Kogonada nos invita a reflexionar sobre cómo el pasado moldea nuestro presente y cómo podemos evitar que determine nuestro futuro cuando decidimos dejar de huir de él.

Un viaje profundamente emocional que, para Sarah y David, supone confrontar errores cometidos, sanar heridas que creían cerradas, reconocer sueños no cumplidos y, sobre todo, reconciliarse consigo mismos.

De manera individual, Margot Robbie y Colin Farrell funcionan a la perfección. Sus sólidas y robustas interpretaciones logran que nos pongamos fácilmente en la piel de sus personajes y nos impliquemos con lo que les está sucediendo. Sin embargo, la química entre ellos resulta poco convincente. En demasiadas ocasiones, la conexión romántica entre Sarah y David se siente forzada, y la premisa amorosa funciona más como un concepto narrativo que como una emoción genuina que atraviese a los personajes.

Si hay un elemento que puede considerarse un personaje más dentro de la película, ese es su estética visual. Capaz de envolver al espectador desde el primer momento, llena cada escena de color, fantasía y dinamismo, y construye atmósferas diversas con una clara intención simbólica: reflejar el estado emocional y el momento vital de los protagonistas.

Tratándose de una obra firmada por Kogonada, no nos sorprende que el estilo visual sea uno de los puntos fuertes del film. Lo que sí resulta llamativo es su evolución hacia una propuesta más arriesgada, menos intimista y más explícita, que parece buscar un acercamiento al cine más comercial sin renunciar del todo a su sello autoral.

No son pocos los que han criticado que, pese a partir de una premisa prometedora, la película se apoya en un guion irregular y superficial. Sin embargo, desde mi perspectiva, su narrativa, más que ofrecer respuestas o grandes giros argumentales, invita a la introspección y al cuestionamiento personal. Y es precisamente ahí donde radica gran parte de su fuerza.

Así, el viaje atrevido y maravilloso no es solo para los protagonistas de esta historia, sino para todo aquel que se atreva a mirar hacia adentro, revisar los momentos que han marcado su propia historia y que nos llevan a ser lo que somos.

5 respuestas a ««Un gran viaje atrevido y maravilloso». Un viaje emocional a manos de Kogonada.»

  1. No podía haber estado mejor explicada la dinámica de la película!! A mí también me ha apetecido verla solo con leer este artículo. Seguiremos al corriente de todos los artículos como amantes cinéfilos que somos. Gracias CRISS ♥️

    1. Qué bien que te apetezca verla, y si lo haces, déjanos tu opinión. Criss sabe bien cómo llevarnos por sus impresiones, y lo plasma de una manera muy natural, algo que ayuda a que nos acerque a ella y a la película. Gracias por leernos, en este caso por leer este artículo.

    1. Nos alegramos mucho de que el texto de Criss te haya incitado a ver la película. Cuando la veas déjanos por aquí tus impresiones, si te apetece.

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