Seguimos con las entrevistas con las participantes de la sexta edición de FeminaJazz. En esta ocasión es el turno de la pianista, compositora y vocalista Afra Kane. La italiana, con raíces nigerianas, comenzó su trayectoria profesional mezclando su base clásica con toques de jazz, soul, R&B y funk y a día de hoy estas fusiones han llevado a Afra Kane a poseer un sonido muy personal.
El próximo día 26 de octubre estará en el Café Berlín presentando su trabajo Could We Be Whole. Además estará al día siguiente, el 27 de octubre, impartiendo una Masterclass donde hablará de sus distintos enfoques y estilos de composición, escritura de melodías, estructura y ritmo de canciones. Además abordará el tema de la producción y arreglos de cuerdas y de cómo ello afecta a la forma de tocar el piano cada artista.

¿Cómo nace tu pasión por la música y en especial por el jazz?
Mi pasión por el jazz nació con mi amigo Marco del conservatorio en Italia, me preguntó si quería hacer un dúo de piano y voz con él. Tenía 16 años, y antes mis amores solo eran la música clásica, el soul y el blues. Desafortunadamente, Marco murió en 2020, pero siempre le estaré agradecida por haberme descubierto este mundo.
Partes de la música clásica, pero finalmente te centras en estilos como jazz, soul, R&B, funk. ¿Cómo recuerdas esa evolución y entrelazar los estilos en tus composiciones?
Siempre he buscado crear puentes entre estos estilos: el pianoforte clásico, mi primer amor, me enseñó la disciplina y la curiosidad de la búsqueda sobre los compositores y la interpretación, tiene una sensibilidad particular.
Pero al mismo tiempo tenía también la necesidad de expresarme de otra manera y precisamente con el canto y la escritura de canciones, y los estilos que me hacían vibrar eran justamente el soul, R&B, jazz, etc.
Creo que mi lado de pianista clásica me costó mucho enseñarlo a mi público, por el hecho de que muestro una vulnerabilidad y sensibilidad diferentes. También la música clásica puede tener prejuicios de ser inaccesible y elitista, y creo que la gente asocia a una mujer negra más a estilos de soul que a lo del clásico.
Ahora no me cuesta nada asumir todas esas influencias porque simplemente hacen parte de la artista versátil que soy.
Ahora vas a estar en FeminaJazz presentando tu disco Could We Be Whole. ¿Qué significa para ti estar dentro del festival?
Para mí representa una oportunidad muy grande de formar parte de las mujeres artistas que ahora están contribuyendo a este estilo.

¿Qué te parece este tipo de iniciativas y festivales?
Es importante cambiar la narrativa de que solo son los hombres quienes hacen, esa visión patriarcal en la cual las mujeres no pueden hacer nada más que ser cantantes.
¿Qué importancia crees que tiene FeminaJazz dentro del panorama musical en estos momentos, para las mujeres y para el jazz?
Es muy importante de tener eventos como este festival. Las mujeres dentro de la música necesitan apoyo para seguir adelante con sus carreras.
¿Qué nos vamos a encontrar en tu concierto para FeminaJazz en el Café Berlín?
Un concierto muy intimista, lleno de significado y con mensajes importantes. Me gusta mucho compartir mis canciones con el público y suscitar emociones.
¿Nos podrías contar quién estará contigo en el concierto de FeminaJazz?
Mi concierto será en solitario, estaré tocando mi álbum en arreglos para piano y voz.
¿Qué aportará tu paso por FeminaJazz en vuestra carrera?
Creo que me va a aportar más visibilidad, oportunidades de tocar en España y la ocasión de encontrarme con otras mujeres increíbles en el jazz.

Han pasado dos años de tu anterior disco, no demasiado tiempo, y ya has lanzado nuevo trabajo. ¿Cómo ha sido la creación de Could We Be Whole?
El trabajo ha sido bastante intenso. No ha sido fácil respetar las fechas, límites y nuevas presiones, y lanzarme otra vez en fase de creación y producción después de ni un año de la salida del álbum anterior. Pero ha sido también un viaje donde aprendí a hacer confianza en el proceso y en diferentes maneras, también más imperfectas, de trabajar. Pero realmente, no hay una manera perfecta o correcta de hacer arte.
¿Qué barreras o dificultades te has encontrado para sacar adelante tu carrera musical?
Hay mucho esfuerzo para que el mundo te vea, para que los profesionales te respeten también. Sobre todo si no conoces a gente influyente, no tienes mucho dinero o si no tienes a un equipo que te valore. Hay mucha competencia y también mucha explotación de los artistas.
De manera colectiva no se valora mucho a los músicos, y siempre se espera que aceptemos cualquier condición.
¿Cómo es tu forma de componer?
Me gusta variar, no siempre es el mismo esquema. A veces todo empieza desde un viejo poema que he escrito, o de unos acordes; otras veces es una improvisación que se transforma en tema. Después está toda la parte de afinación: arreglos, la estructura, producción, etc.
¿Desde qué emoción o sentimiento se compone mejor, desde la tristeza o desde la alegría?
Generalmente, la tristeza genera un hueco o una incapacidad a la aceptación que impacta más al cerebro, entonces creo que generalmente hay más la necesidad de transformarla en algo artístico. Eso genera, seguro, un tipo de sublimación poderoso. También el impulso de concienciar al público en temas poco abordados, y transmitir un mensaje, puede motivar a componer música y textos.
¿Es difícil como mujer hacerse un hueco en la música o más en el jazz concretamente?
Claramente, no puedo hablar por todas las mujeres, creo que ser mujer en esa sociedad poco importa, la ocupación es difícil. Las expectativas son diferentes y más exigentes hacia las mujeres. Diría que las dificultades se multiplican según las orientaciones sexuales, las diferencias de cultura, grupo étnico, y religión. También el estilo de música influye mucho.
¿Crees que las influencias musicales que tienes te influyen a la hora de componer?
Sí, me influyen mucho, porque esas influencias al final son mi vocabulario musical a la hora de exprimir mis emociones.
¿Un sueño por cumplir?
Hay muchísimos. Tocar en el Carnegie Hall y una colaboración con Benjamin Clementine y Buika.
