La elección del arranque de un festival suele tener un significado importante para lo que tendrá después en su programación. FeminaJazz ha elegido como la primera actuación a Lara Wong y Melón Jiménez, y el titular del artículo es más que representativo de las razones de la elección.
Lara y Melón estarán presentando Confluencias, su último trabajo, donde el jazz y el flamenco se dan de la mano. Una propuesta del jazz fusión que además aúna otros sonidos, haciendo dialogar la música y mostrar cada estilo como universal. Las improvisaciones serán protagonistas del concierto que tendrá lugar el día 18 de octubre en el Café Berlín dentro de la VI edición de FeminaJazz. Nos ofrecen una entrevista por su participación en el festival:
Comenzáis cada uno a una temprana edad a estudiar música, cada uno con un instrumento de base, flauta y guitarra respectivamente. ¿Cuál es la razón de centrarte en el flamenco/jazz?
Lara: El flamenco llegó a mi vida a los 10 años, a través de una pieza del compositor clásico español, Enrique Granados. Desde entonces he estado cautivada por el flamenco; no sé de dónde viene esta conexión, tal vez proviene de una vida pasada, pero creo que es el estilo musical en el que me expreso de manera más natural. Empecé a tocar jazz gracias al flamenco, porque quería aprender a improvisar, y luego lo estudié en la universidad también.
Melón: Empecé a tocar la guitarra a los 4 años, ya que tuve la suerte de nacer en una familia musical. Mi padre toca la guitarra flamenca y mi madre el piano clásico, por lo que fue muy natural para mí desarrollarme musicalmente desde muy temprana edad.
También aprendí muy pronto a tocar la percusión porque en mi infancia, cuando mi padre daba clases de guitarra, sus alumnos iban con una grabadora a casa a grabar las falsetas y los palos y yo tenía que acompañar y hacer compás con el cajón.
Con el flamenco jazz es curioso, porque más que centrarme yo en él, parece que él se centró en mí, y las coincidencias de la vida me han llevado a involucrarme en proyectos en los que he tenido que aprender nuevos lenguajes musicales sobre la marcha. Para mí, mis maestros han sido todos los artistas con los que he trabajado a lo largo de estos años, quienes me han compartido grandes experiencias y conocimientos.
FeminaJazz alcanza ya su sexta edición, ¿qué significa para vosotros estar dentro de esta edición?
Es un honor formar parte de FeminaJazz junto a muchas artistas que admiro. El año pasado toqué en el festival con un proyecto de la pianista Lucía Rey, y este año tendremos la oportunidad de presentar nuestro disco, Confluencias.

¿Qué te parece este tipo de iniciativas y festivales?
Hay muy pocos festivales dedicados a la mujer, y tal vez FeminaJazz sea el único festival femenino en España dedicado al jazz. Aunque el jazz es un género tan amplio y desarrollado, casi como la música clásica, sigue siendo dominado por hombres. Hay muchos festivales de jazz en todo el mundo, pero hasta hoy en día, puedes encontrar festivales de jazz donde no hay ni un solo proyecto liderado por una mujer. Esto no puede ser, porque, hay muchísimo talento en el mundo del jazz femenino. Por eso, es tan importante tener festivales como FeminaJazz, para resaltar a estas artistas de jazz y crear conciencia sobre el diverso panorama de la escena jazzística actual.
¿Alguien más estará en vuestra actuación o estaréis a dúo?
Tendremos el placer de que nos acompañen dos grandes músicos.
A la percusión estará Ivan Mellen, un músico increíble con unos instrumentos muy especiales, con él ya llevamos tocando un par de años y hemos girado por Canadá y también estuvimos en el festival de música Andalusí de Fez el año pasado.
Al contrabajo estará por primera con nosotros Mario Carrillo, un contrabajista exquisito con una sensibilidad especial y una gran sabiduría. Estamos muy emocionados de que nos esté acompañando en esta ocasión tan especial.
¿Es difícil como mujer hacerse un hueco en la música o más en el jazz concretamente?
Yo empecé tocando música clásica, y en la música clásica nunca he sentido que estaba rodeada de hombres. Sin embargo, en el jazz y el flamenco, muchas veces soy la única mujer en el escenario o en el jam. Los jams son un buen lugar para conocer músicos y mejorar tu toque, pero al final muchas mujeres terminan cansadas o se sienten incómodas para salir solas por la noche a un ambiente tan masculino.
Primera mujer y persona extranjera ganadora del Premio Filón Minero, ¿qué significó para ti?
Como extranjera, significa mucho para mí porque, aunque el flamenco es un arte conocido en todo el mundo, muchos flamencos no se han dado cuenta de que los extranjeros que vienen a estudiar flamenco pueden convertirse en profesionales. Es un arte muy ligado a su tierra y sangre, así que cuando gané el Filón, fue una gran señal de que las cosas estaban cambiando por fin. Sin embargo, al enterarme de que fui la primera mujer en ganar el Filón, me quedé sorprendida y pensé: «¿cómo puede ser si hay tantas instrumentistas mujeres increíbles que tocan flamenco?» La popularización de los instrumentos flamencos no tradicionales empezó hace 20 años; es un género nuevo y muy abierto, así que no debería ser la única mujer con un Filón.
¿Qué barreras o dificultades os habéis encontrado para sacar adelante vuestra carrera musical?
Pues al principio es un poco complicado porque los programadores no conocen mucho nuestro proyecto y cuesta un poco más sacar conciertos, pero con trabajo, perseverancia y dando a conocer nuestra música y buscando que nuestro discurso musical sea original ya parece que nos van escuchando y apoyando un poco más. Es cuestión de disciplina y paciencia.
Si nos centramos en vuestro trabajo que presentaréis en FeminaJazz y del que tenéis gira en Canadá y Europa ¿cómo ha sido su creación?
Pues es un poco parecido a hacer un menú gastronómico, lo que pasa es que tarda unos cuantos meses en salir todo del horno. Siempre tenemos nuevas ideas de música que nos gustaría hacer en un futuro.
A la hora de grabar, cogemos nuestras ideas y las desarrollamos y pulimos y cuando vemos que ya más o menos caminan bien con la guitarra y la flauta, nos vamos al estudio y le añadimos más elementos que le puedan dar color a cada tema. Además, en este disco me he encargado también de grabar las percusiones, lo cual me encanta porque soy un gran amante de los ritmos.

¿Cuál ha sido el germen de este disco y sus dificultades?
Lara y Melon: El germen de este disco es la curiosidad por aprender, buscar y sorprendernos con nuevos sonidos de otras culturas e intentar filtrarlo a través de nuestro lenguaje musical.
Las dificultades las intentamos convertir en retos y esforzarnos por coger todas las mañanas nuestros instrumentos y poder mejorar y aprender un poco más, y aparte de eso, luego tenemos que grabarnos nuestros discos, buscar conciertos y autogestionarnos como artistas independientes que somos.
Ocho temas donde podemos ver el flamenco como base, pero hay mucho más en cada composición, he sacado sonidos de jazz, sefardí, árabes y mozárabes. ¿No sé si estoy en lo cierto o no?
Escuchamos muchos tipos de músicas que de alguna manera trascienden dentro de nuestra consciencia.
En este disco hemos experimentado con la guitarra, la flauta y el bansuri (flauta tradicional de la India), sonidos electrónicos, tabla India, carcabas marroquíes o cucharas canadienses.
Evolución y distinción con respecto a otros trabajos anteriores en sonidos, ¿cómo ha sido ese cambio?
Este disco está un poco más abierto a sonidos de World Music porque es una música que podemos tocar con músicos de otras latitudes y lugares del mundo y eso nos interesa muchísimo.
¿Qué queréis contar y transmitir con estas canciones?
Queremos transmitir que el mestizaje es una opción musical muy interesante y que se puede tocar el bansuri por Seguirilla con pellizco. Siempre desde el respeto y el conocimiento.
Ya habéis comenzado la gira, ¿cómo está siendo la acogida y no sé si con el rodaje las canciones irán variando en los directos?
La acogida ha sido muy buena y las audiencias están valorando mucho nuestro trabajo, lo cual nos alegra mucho.
¿Cómo es vuestra forma de componer?
No tenemos ninguna forma en específica de componer, y tampoco nos ponemos un horario para componer ni nada de eso. Se nos puede pasar por la cabeza una melodía interesante después de ver un concierto, en el metro de camino a un ensayo o mientras ponemos la lavadora.
¿Desde qué emoción o sentimiento se compone mejor, desde la tristeza o desde la alegría?
Al ser instrumentistas, nuestra música suele ser más abstracta e intentamos componer desde el conocimiento y la curiosidad.
¿Qué influencias musicales tenéis?
Empezamos con la música clásica y luego estudiamos flamenco y jazz. Pero somos amantes de muchos estilos musicales, como la electrónica o las músicas del mundo; nos encanta la música marroquí, india, latina, japonesa e irlandesa.
¿Un sueño por cumplir?
Tocar en New York con Esperanza Spalding y Pat Metheny estaría genial.
