FeminaJazz 2024 cierra su sexta edición con la actuación de Pia Tedesco quien para el concierto del día 30 en el Café Berlín se servirá de nombres en femenino como los de las Hermanas Russell, la vasca Mary Merche, y Rina Celi, pionera e innovadora del género swing o “Música Hot”, como se la llamaba por aquí en los años ’30.

Pia Tedesco no solo llenará el escenario con la música que ha elegido para rendir homenaje a mujeres que abrieron un camino nada fácil para la època en la que vivieron, también nos acercará en modo de introducción al contexto histórica de cada una de ellas, una parte tan interesante como divertida por todas aquellas anécdotas del momento.

¿Cómo nace tu pasión por la música?

Mi padre tocaba muy bien el piano, él había empezado una carrera como pianista y crecí escuchándolo tocar a todas horas. A los cuatro años empecé a estudiar música, coro, piano y baile.

Me di cuenta de que no podía vivir sin la música cuando mi padre quiso prohibirme estudiar canto y me escapé de casa para no volver. Fue la mejor decisión que hubiera podido tomar. O cantaba o no sé qué hubiera sido de mí.

Llegaste a España en 2001 y tu música está muy ligada a nuestro país, ¿cuál fue la razón de tu traslado desde Buenos Aires aquí?

Vine a visitar a mi madre, de origen español, que trabajaba como cocinera macrobiótica en la Sierra de Gredos. Cuando estaba aquí, mi familia de Argentina me dijo que no volviera, que aquello era un desastre. Era diciembre de 2001 y había una revuelta en Argentina, así que decidí esperar. Me enamoré de España y me quedé. Yo había escuchado música española toda mi infancia, porque mi madre no paraba de escucharla en casa.

Folclore, flamenco, copla y Serrat por las orejas. ¡Nunca mejor dicho!

FeminaJazz alcanza ya su sexta edición, ¿qué significa para ti estar dentro de esta edición?

Desde la primera edición seguí muy de cerca el desarrollo de este festival y asistí a varios de sus conciertos. Es un festival necesario y pertinente. Es una maravilla estar en esta programación rodeada de tantas mujeres y talento. Lo siento como un reconocimiento a mi aporte y pasión por la música y la oportunidad de que más gente conozca nuestro trabajo.

¿Qué te parece este tipo de iniciativas y festivales? ¿Qué importancia crees que tiene FeminaJazz dentro del panorama musical en estos momentos, para las mujeres y para el jazz?

Este tipo de iniciativas me parece imprescindible en por tres razones fundamentales. La primera es que en los carteles de festivales de jazz a veces ni siquiera hay mujeres en la programación, lo cual es muy extraño, dada la cantidad de talento femenino existente. La segunda es que es muy hermoso poder mostrar al público de jazz una programación sostenida por mujeres y de un nivel tan alto. Y la tercera es que se genera  un espacio más de trabajo para las mujeres músicas.

Vas a estar con un concierto muy especial, recordando nombres de artistas del swing de los años 30, ¿cómo ha sido la elección de cada nombre?

Todo comenzó cuando mi amigo, el gran director de cine Andy Muschietti me pasó una canción de Rina Celi diciéndome que le recordaba a mí. Cuando la escuché, me volví completamente loca de amor por ella y su música, así que hay muchas canciones que ella cantaba. Era la más grande.

El concierto es alucinante y muy divertido. El tipo de concierto que me encantaría ver a mí. También se puede bailar, ya que hay mucho ritmo. Para llegar a este punto, he hecho mucho trabajo de investigación, me he gastado un dinero en libros y revistas de la época, y he llegado a revisar los listados de pasajeros de los barcos que salían desde España aquella época, para enterarme de qué había sido de la vida de algunas de las artistas.

La selección responde a la relevancia de las artistas y también a que las canciones TENÍAN que enamorarme. Así que cada canción es una joyita de letra y de música. ¡Qué afortunada soy en trabajar este repertorio!

No harás solo un recorrido musical, sino también un contexto de ellas en su época, ¿Podríamos decir que nos deleitarás con no solo con una actuación musical sino también un tanto teatral/narrativa?

Desparramo mucho en el escenario. Mi pasión por la investigación es tal que considero una locura no compartir todo lo que he ido descubriendo en este trabajo de arqueología y recuperación de repertorio.
Cada canción escogida cuenta de distinta manera un poco de la historia de España y universal. Además de darnos un retrato aproximado de cuáles eran los roles aceptados para las mujeres. Así que en las letras escuchamos a algunas que encajan en ellos y a otras que reniegan. El mejor ejemplo es “No me quiero casar” de las Hermanas Russell. Buscadla, no tiene desperdicio.

¿Quién te acompañará en el escenario del Café Berlín?

A lo largo de los años he aprendido que las personas que están conmigo en el escenario deben ser amigos, personas como “mis” músicos, con los que tenemos telepatía, nos divertimos y nos queremos.
El músico con el que más conciertos he dado es Joshua Díaz al clarinete, y no es casual, es un portento y una de las personas más bellas que he conocido.  Mi amiga, la talentosa Lila Horovitz al contrabajo, mi querido Néstor Ballesteros al piano y que, además, ha hecho los arreglos y nuestro batería maravilloso, Gonzalo Maestre.

¿Es difícil como mujer hacerse un hueco en la música o más en el jazz concretamente?

Sí, como en todos los ámbitos, la mujer se tiene que hacer hueco de distintas maneras, intentando esquivar demasiados sesgos. El patriarcado está en todas partes, y en los escenarios, más.

¿Qué barreras o dificultades te has encontrado para sacar adelante tu carrera musical?

En el mundo del arte hay barreras y códigos que tienes que aprender a manejar. Además, llegué desde Buenos Aires, y tuve que empezar desde cero. Todos los músicos nos encontramos con una serie de dificultades que parecen diseñadas por Kafka: los cierres de las salas, conciertos que se cancelan, falta de espacios en los medios de difusión para la cultura, y, algo muy importante: el cambio constante del sector por pandemias, inteligencias artificiales, presupuestos bajos en el apoyo a la cultura, etc.
Lo mejor de todo esto son las personas con las que compartimos el viaje y el trabajo de templanza que terminas haciendo. Aun así, no lo cambio por nada. Creo que quienes amamos lo que hacemos sostenemos una red de amor y creatividad

¿Cómo es tu forma de componer?

Empiezo casi siempre grabando en notas de voz del móvil. Luego transcribo. Lo más importante para componer, transcribir y arreglar es conseguir silencio. De esa manera logras escuchar, entender el sonido que necesita abrirse paso. No sé si nos lo dictan, como decía Bach, o si lo recordamos de alguna manera, no lo sé. Pero es necesario tiempo y silencio, dos cosas que hay que buscar deliberadamente.
A veces empiezo por las palabras y la poesía, otras veces (las más mágicas) la letra y música aparecen juntas y, otras veces, pones letra a una melodía.

¿Desde qué emoción o sentimiento se compone mejor, desde la tristeza o desde la alegría?

Alegría y tristeza son igual de buenas para sembrar semilla necesaria, para la idea. Un momento de inspiración llega más allá del ánimo. Hay veces que la euforia trae creatividad, y la tristeza, melodías. También es cierto que si estás “demasiado” feliz y distraída, como tomando daiquiris en la playa con tu churri, es raro que te pongas a escribir. ¡Por eso las notas de voz son tan buenas!

Tus composiciones tienen muchas tonalidades y estilos musicales, ¿te gusta quitar etiquetas a las canciones?

Hay en mi último disco swing, chotis, tango, folclore. El gran Quincy Jones dijo que es el trabajo de los críticos, poner etiquetas y el de los músicos, quitárnoslas. Quiero decir: estudié música clásica en el conservatorio, luego blues con Cristina Aguayo, luego jazz con Marta Bellomo, música popular en la Escuela de Música Popular de Avellaneda en Buenos Aires, escucho pop, rock, folclore, chanson francesa y tango.

Todo lo que brote de mí será el resultado de eso y más. “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”. Imposible etiquetar la diversión. Imagina que cuando eras pequeña tus padres te dijeran: «Puedes jugar, pero nos tienes que decir si tu juego entra en la categoría western, comedia, romántico o futurista» Simplemente ridículo.

Tu último disco que se presentó en Madrid, Celebración, es muy personal. ¿Cómo fue su creación?

Fue un estado de ánimo, un momento vital, importantísimo, introspectivo. Justo después de la pandemia y de un break total en mi vida. Es un disco delicado, para escuchar con una copa de vino o mientras haces tus cosas tranquilamente en casa.

Acababa de salir de un cáncer de mama y todo lo que quería era celebrar la vida. Mi vida y la de todo lo que existe. Es un disco al que amo y que con las colaboraciones y músicos que hay en él, hemos logrado algo hermoso.

En FeminaJazz presentaremos otro repertorio, inmenso, el que rescatamos para festejar a esas mujeres asombrosas que abrieron camino en España cuando el jazz era “música degenerada”. Uno de los descubrimientos más potentes de la investigación fue que mi amada Rina Celi, se fue de España para irse a vivir a Buenos Aires. Justo el camino inverso para mí.

¿Futuros trabajos?

Tengo otros dos proyectos en gira:

“Dos Mujeres Contrabajo”, con mi compañera Lila Horovitz al contrabajo y yo a la voz, nada más, un minimalismo barroco llevado al descontrol. ¡Lo tenéis que ver! Tenemos planeado presentar nuestro primer single dentro de unos meses. ¡Atentos! Estaremos en noviembre en el Festival de Jazz en C.C. San Juan Bautista.

“Je Chante” un repertorio de chanson francesa en el que, además, toco el acordeón. Estaremos en varios espacios en breve. Torrevieja, en el festival “Los viernes del Palacio”; en Murcia, en el Jazzazza Festival y con un repertorio especial para “Música en Segura” con chanson francesa y Kurt Weill/Bertolt Brecht.

¿Qué influencias musicales tienes?

He casi contestado antes. Algunos nombres del pasado del jazz que son lo que nos llama ahora:  Rina Celi, Ella Fitzgerald, Sara Vaughan, Billie y Nina, mis favoritas. Cecille McLorin, Ute Lemper, Cathy Berberian, Greetje Bijma. Siempre pensando en mujeres del jazz o conectadas con él.

Un sueño por cumplir

Quiero hacer muchas giras dentro y fuera de España. Cada día más.
Crear mi propia escuela en la que, además, tener espacio para crear proyectos sociales.
Cantar Piazzolla con Ute Lemper, una jota con Carmen París (“el 6×8 es la Madre el Cordero”, me dijo una noche), un tango con Martirio y Alfonsina y el Mar con Cecile McLorin.
Vivir feliz muchos años creando proyectos sostenibles. Y nada más.

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