Hoy en día que vivimos en un mundo tan consumista, tanto de tiempo como de lo material, se agradece una propuesta cocinada a fuego lento y con instrumentos realizados por sus propias manos, con elementos reciclados. Hablamos de Crudo Pimento, los murcianos Raúl Frutos e Inma Gómez, que son uno de los nombres dentro del cartel de la 22ª edición del Festival de Música Española de Cádiz.

Nuestra unión surge por nuestro interés mutuo por algunas músicas, en músicas de raíz como el mento jamaicano y en músicas en las que buceábamos en grabaciones de campo, y a partir de ahí comenzamos a recrear instrumentos tradicionales y realizar instrumentos caseros para recrear esas sonoridades. Así es como surgió la banda, que a veces vamos a dúo, a trío o más. Nos unió la pasión por crear instrumentos que nos fascinaban, que solo conocíamos en sonidos, y nos dimos cuenta de que podían tener una confluencia con otros estilos, como el punk, el hardcore y el metal. Fue empezar a probar todo y llevarlo un poco más allá, introducirlo en el siglo XXI.

Hablamos con Raúl de su mezcla de músicas en la banda, y nos comenta que para él unir músicas es algo natural y quitaría las etiquetas, ya que como melómano escucha de todo, y lo que después hacen surge de una manera orgánica. Todo parte de una base, pero luego todo se reelabora, pero de una manera casi inconsciente que es lo bueno, porque todos tenemos muchas vivencias y todo se entrelaza. Muchos que están dentro del rock vienen del mundo del folclore, y salen patrones musicales sin darse cuenta.

Sabe que sus doce años de carrera han sido intensos y cada disco ha venido influenciado por diferentes músicas, algo que cree que en muchas ocasiones ha despistado tanto a los promotores y a sus propios seguidores. Un disco fue con músicas del sur de Estados Unidos, el siguiente era el black metal de Noruega que se produjo a principios de los noventa, y después reconectamos con la música antillana, y al siguiente con el hip hop… y así lo haremos en el siguiente trabajo que será un disco de pasodoble. También hemos colaborado con un bailaor internacional, Pablo Egea. Así que no sabemos dónde nos llevan los momentos que tenemos de soledad en el estudio y en qué pueden derivar.

Dice que tienen una manera algo caótica a la hora de componer, porque improvisan tanto la música como la letra. Admite que su estudio de grabación está en constante movimiento. Diez o doce horas al día estamos en el estudio con ideas, grabábamos, grabábamos, y luego seleccionamos, nuestra formación de crear es un poco anárquico, al final hay veces que toman orden y otras que no, y siempre depende mucho de lo que estemos escuchando en esos momentos, y posteriormente nos damos cuenta de que está siendo reflejado en nuestras canciones. Lo último que hemos grabado es un disco de pasodobles, electrificado, y ahí está guardado porque no sabemos cómo va a ser aceptado por el resto.

Ahondamos en la parte creativa de sus instrumentos. Para ellos es muy importante el tener instrumentos de elaboración casera, y surgió por el hecho de no poder tener acceso a muchos que eran los que escuchaban en la música que les gustaba. Ahora sí están disponibles, pero entonces no, por eso nos decantamos por crearlos tirando de sonoridades y por algunas fotos que estaban de archivo. Sigue siendo a día de hoy algo muy importante, pero reconocemos que es algo incordio a veces a la hora de viajar. Ahora tenemos una marimbula, una campana de acera tubular que suena entre una campana de acero de iglesia y un yunque flamenco, que no es fácil de transportar.

Hoy en día parece haber un boom de buscar la música de raíz, cuando realmente siempre han estado presentes en la creación de la música popular o rock. Lo veo un poco una burbuja, pero realmente no tenemos otra cosa que no sean las raíces, y es verdad que es inevitable no volver a ellas. Hace poco en México, en unas charlas, nosotros llevábamos la idea de que el folclore lo es todo. Considerábamos que el mismo hardcore o el mismo punk, es folclore y se podría estudiar como tal y han bebido de otros, como el blues, que se vistió luego de rock & roll. Puede que estemos equivocados desde la musicología, pero vivimos la música desde esta mirada.

Raúl nos comenta que estar en el Festival es todo un honor para ellos, por el hecho que de dentro de todos artistas que hay hoy en día hayan contado con ellos para estar dentro de su cartel, y sobre todo poder volver a Cádiz por la parte que les tira musical, el flamenco y lo que significa para nuestra música. Nos da mucho respeto también por eso mismo.

Quienes asistan a su concierto el sábado 16 de noviembre en el Edificio Constitución 1812 (Antiguo Aulario La Bomba) se encontrarán con un espectáculo basado en su último disco El Carmen 13:7, pero con mucha improvisación, porque sus directos son así, energía pura y contar sus canciones en el momento, variando según su estado y el espacio. También han rescatado algunos temas antiguos, pero sobre todo se centrarán en el disco mencionado, que nos dice que es un homenaje al barrio murciano donde viven.

Su sueño es sencillo y lo responde enseguida: seguir dedicándonos a la creación de arte y poder compartirla con la gente que nos encontramos en la carretera y camino, tanto aquí como al otro lado del charco.

Recibe nuestra Bienvenida a La Estrategia Del Caracol. Puedes dejarnos un comentario si quieres.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.