Nacer en una saga de artistas, es un arma de doble filo donde la presión de mantenerse y brillar con luz propia puede que sea fuerte. José María Bandera, guitarrista, es de los que nació y se crió con el arte, desde su abuelo, padre, madre, y sus tíos. Por lo que nunca ha podido negar que lo llevaba en la sangre. Ha sido una suerte porque me facilitó muchas cosas, desde el aprendizaje. Y no suelo hablar del tema, pero siempre se espera más de ti. Pero me he labrado una carrera lentamente y el aprendizaje, natural, con todos mis tíos, Ramón, Paco y Pepe, ha sido una suerte tenerlo y siempre lo he visto una ventaja.
El viernes 15 y el 16 de noviembre estará homenajeando a Paco de Lucía, en el décimo aniversario de su pérdida, dentro del Festival Flamenco de Club en Café Berlín.
José María Bandera nos cuenta que ya desde hace años han hecho bastantes trabajos y conciertos el grupo en homenaje a Paco de Lucía, y que con el tiempo la formación ha ido variando. Siempre es una alegría juntarnos, somos prácticamente familia, tanto con Jorge, como con Carlos, Rubén, que no viene esta vez, Tino, Duquende y Ramírez. Es un reencuentro con algunos de muchos años, y siempre es un placer reunirme con familia y disfrutar en el escenario con grandes músicos.
Cuando hablé hace unas semanas con Bandera, no sabía todavía el repertorio, era algo que tenían pendiente, pero nos habló de la gira que comenzaron en 2014, cuando falleció Paco. Hicimos una minigira por Europa en sexteto con el mismo mánager que tenía Paco, después nos hemos juntado algunos, y nos conocemos muy bien y todo puede incluso surgir y fluir en el propio concierto. De lo que tengamos pensado a lo que hagamos puede variar mucho. Esto lo hace el largo tiempo de tocar juntos.

¿Qué significa para ti este homenaje a Paco de Lucía? Recordar con cariño a Paco y una buena excusa para juntarnos y celebrar su música. Tocamos la música con mucho cariño y es emocionante para nosotros estar juntos, porque recuerdo que la primera vez que hicimos estos conciertos estaba todo el equipo de Paco y parecía como si él mismo estuviera allí con nosotros. En aquella época formamos un grupo que se llamaba Mambrú, que era como llamábamos a Paco de Lucía. Siempre es motivo de alegría juntarnos donde sea, en el Café Berlín, en Frankfurt o donde sea, porque además hace un par de años que no nos juntamos todos.
Si hablamos de su música, de su forma de componer, dice ser un poco anárquico, un poco desordenado en sí, muchas ideas guardadas y mucho comenzado, pero que tarda en sacarlo, y sabe que debería de sacarlo. Eso sí, si el trabajo es un encargo, admite que ahí se acabó la anarquía y trabajar bajo presión y con una fecha determinada para él es efectivo. El motivo de no ser disciplinado en terminar mis trabajos es no tener una fecha de entrega. Cuando la tengo, ahí voy directo a la creación, y me da coraje ser así porque podría tener mucho más publicado.






Pillamos a Bandera con la guitarra en la mano, poniendo orden en ese almacén de ideas y de canciones empezadas, y quiere sacar un disco propio, ya que tiene muchas colaboraciones y muchos proyectos, pero ninguno suyo meramente. No tengo para uno, tengo para dos o tres, pero tengo que poner orden en este maremágnum de letras y composiciones que tengo. Pero he de decir que casi ya tengo una fecha para ello, y eso me alegra mucho. También es verdad que la vorágine de los conciertos hace que todo se retrase.
En el flamenco hay gente muy buena, buenísima. Cantando, bailando y tocando la guitarra, pero la mayoría tienen dificultades para vivir de su trabajo, y es una lástima, porque el flamenco va mejorando, en técnica, afinación… También está todo lo que se sigue con más tirón mediático, y muchos lo critican, y creo que no debería ser así, porque todo evoluciona. Soy una persona que escucha de todo y no lo que más me gusta es lo más conocido, por ejemplo, de Camarón me gusta todo lo primero que hizo, hasta el 77, que sacó La leyenda del tiempo, pero ni ese ni los de después tenían la calidad de los primeros. Pero donde se meta Camarón todo va a sonar bien, pero hizo que al meter batería y bajo en el flamenco, que diera otra repercusión al género, para competir a todo lo que venía de fuera, y poner oído a los que no oían flamenco, e hizo aficionados a muchos que antes no lo eran, y aunque no sea de mis discos preferidos cambió muchas cosas. Por ello, a gente que entra al flamenco sin ser puristas, no se debería de criticar porque atraerá a mucha más gente que irá conociendo a muchos otros artistas.
Asegura que desde sus inicios con su abuelo a día de hoy no ha cambiado, queda la misma ilusión y las mismas ganas por coger la guitarra y tocar, puede que lo que haya cambiado es haber aparcado un poco su timidez. Interiormente, no he cambiado mucho, mi cabeza y mi corazón están igual.
¿Un sueño por cumplir?
Poner orden en este maremágnum y saco el disco.
Jorge Pardo – flauta y saxo / Carles Benavent – bajo / Duquende – cante / José María Bandera – guitarra / Tino Di Geraldo – percusión / Juan Ramírez – baile
