Querer es la primera serie de Alauda Ruiz de Azúa, cuatro capítulos de cincuenta minutos, que, como ella misma nos cuenta, nace de la idea de los propios productores que quieren hacer una serie sobre el consentimiento dentro del matrimonio.
Tenían una idea de partida que eran dos líneas, una historia de una mujer que denuncia a su marido por violación en el matrimonio, me lo ofrecieron y me encantó la premisa porque pensé que yo misma tenía muchas preguntas al respecto y pensé que como llevaría eso una familia, porque sería una historia de un matrimonio de largo recorrido seguramente con hijos por lo que sería más complejo todo.
Querer es un puzle de temáticas, aunque como nos cuenta la directora intentaron delimitarlo en una pregunta en el guion, escrito junto con Julia de Paz y Eduard Solá, el porqué nos cuesta tanto creer a las víctimas de violencia sexual en general, y en concreto la pregunta, que es la gran protagonista, por qué no lo ha hecho antes. Parece que si tardas mucho en denunciar, es más probable que no sea verdad, y este tiempo de violencia que plasmamos se tarda mucho en hablar y denunciar. Es un viaje muy personal, aunque aglutina muchos entornos. Quería explorar sobre las violencias que no dejan huellas y las económicas. Incluso los tres realizando el guion teníamos dudas de cómo plasmar cada tema y que surgiera el debate de juzgar y creer al mismo tiempo. Siempre quisimos crear debate alrededor de la temática con la duda de por medio. Desde la escritura queríamos entender todo desde ángulos muy distintos, y hemos hablado con abogadas, psicólog@s, con asociaciones de víctimas y con algunas víctimas en particular, para entender todos los procesos, tanto el judicial como el personal y familiar, que es casi infinito, porque el juicio termina en un tiempo determinado, pero el resto no.


Están las temáticas de la familia en general, los procesos judiciales, las herencias personales, los clasismos sociales, los estatus y la parte laboral. Todo está implícito en la serie, enlazándose entre los personajes, haciendo un todo. Además, todo está recreado en escenarios totalmente asépticos, donde la frialdad está en relieve en todo momento. Algo muy interesante es cómo han plasmado los flashbacks, los recuerdos y todo ha sido en texto, recitado, nada de imágenes, y Alauda era algo que tenía claro desde el principio. Haberlo hecho hubiera sido casi dar una certeza absoluta, y decidía que no, porque tengo la sensación de que son cosas que la verdad absoluta es complicada de juzgar, así que lo quise dejar en la palabra de cada personaje. El viaje del espectador sería más real y adulto si no ejercíamos como narradores de los hechos, porque realmente es difícil también tenerlo en la vida real. Aunque sabemos que es más arriesgado de cara a entender todo, pero no queríamos dar todo por entendido, y que el espectador rellenara los huecos con los datos que escucha.
El juicio fue una apuesta que hicimos con cierto riesgo, porque queríamos retratar desde la puesta en escena y la cámara la sensación atmosférica la situación más real posible, y teníamos un guion que era puro texto y asesorado por una abogada judicial, siguiendo una lógica real, pero al mismo tiempo el reto de que hubiera un viaje emocional en la sala que sostuviera la trama, y fue lo más complicado de la película.
La estética visual es muy fría, y ella nos cuenta que tiene tendencia de ir a rodar al norte, a su casa. Fuimos buscando una atmósfera nórdica y vimos que estaba pareciendo que daba un contraste a la historia de que ocurrían cosas muy emocionales e intensas en todo momento, por el dilema de los hijos, y la frialdad le iba bien a la historia, narrando el estado mental de los personajes. Un entorno hostil y frío en todo momento, casi otoñal, que tiene ese aspecto de pérdida, algo que la serie cuenta.




Querer es todo un reto para el espectador, una búsqueda de una verdad personal tratada con un excelente trazo visual y textual. Cada personaje transita en su verdad, en su historia, aunque realmente sólo haya una. Los guionistas crean el debate desde el primer capítulo, con situaciones casi límites, tan extremas como dolorosas.
La serie está disponible en Movistar Plus+ y mañana día 7 de noviembre en La Sala Berlanga dentro de la programación del Festival de Cine por Mujeres, que apuesta por dar a conocer al público en gran pantalla un trabajo duro, compacto y lleno de matices sociales y personales.
Miren abandona el domicilio conyugal y denuncia a su marido por violación continuada. Este hecho tan grave y personal obliga a los hijos a, casi, elegir entre creer a su madre o apoyar a un padre que defiende su inocencia. Lo personal y lo judicial van en paralelo, con solo una pretensión de conocer la verdad dentro de un cambio familiar drástico.

FICHA TÉCNICA
Serie original de Movistar Plus+ en colaboración con Feelgood Media y Kowalski Films Creación: Alauda Ruiz de Azúa, Eduard Sola, Júlia de Paz Producción ejecutiva: Susana Herreras y Fran Araújo (Movistar Plus+), Juan Moreno (Feelgood Media), Koldo Zuazua (Kowalski Films) Dirección: Alauda Ruiz de Azúa Guion: Alauda Ruiz de Azúa, Eduard Sola, Júlia de Paz Fotografía: Sergi Gallardo Dirección de arte: Zaloa Ziluaga Dirección de producción: Itziar García Zubiri Diseño de vestuario: Marta Murillo Maquillaje y peluquería: Ainhoa Eskisabel Sonido directo: Andrea Saenz Pereiro Edición: Andrés Gil
