Trazarse una trayectoria laboral desde la infancia, desde lo que fuera un juego con un teclado y una batería desde los cuatro años hasta convertir la música en su profesión. Dice que desde esos inicios de infancia vieron que tenía facilidad para sacar melodías y que incluso canturreaba todo el tiempo, y a partir de los siete comenzó a tomar clases de piano y desde entonces lleva treinta años ahí, desde el piano clásico, moderno. Poco a poco fui a convertirme en música.

Siempre ha sido algo muy natural en mí, siempre me ha emocionado la música buena en general, podía escuchar ópera que le gustaba a mi padre, o un directo de Miguel Bosé que mi madre ponía a todas las horas en los años noventa, o de repente cuando descubrí a los Beatles o el rock progresivo que me maravilló y de adolescente fui descubriendo el jazz, de las cantantes primero y después digamos de los instrumentistas. Por eso uno va motivándose de muchas maneras diferentes y esas maneras de emocionarme como la música como un todo y entenderlas, pues se fue convirtiendo en parte de mi ADN, desde la más popular, a la contemporánea, clásica e improvisación libre, todo eso forma parte de mi yo actual.

En este universo de su música, en esa amplitud que abarca admite que donde se siente más a gusto es en la parte creativa: he ido siempre a más y poco a poco mi voz como músico se ha ido decantando a una persona creadora, apasionada con el piano con diferentes registros, he hecho en Madrid el día 29 voy a estar con Chicuelo, con quien ya llevo tres discos, y él viene más del mundo del flamenco y yo vengo más del mundo del jazz, y venimos ambos del mundo de la curiosidad, de potenciarnos. Luego tengo proyectos con otros cantantes, con otros tríos más jazzísticos, otros más clásicos, hay mucha versatilidad en mi producción, y de alguna manera me siento bien en todas porque si no, no lo creería hacer, pero el marco creativo es el más fuerte.

Para Mezquida estar con Chicuelo es estar ya en una pequeña familia, nos cuenta que conectan muy profundamente tanto musical como desde la amistad: muy rápidamente nos entendimos, ya que nuestra manera de sentir y nuestro bagaje común era muy parecido y quisieron crear un trío lleno de energía y de vitalidad, y queríamos tener canciones propias, no queríamos versiones, aunque nos encanten otras composiciones sentimos que tiene un valor artístico muy grande defender un repertorio siempre nuevo, a la vez es un reto y una motivación. Este tercer disco es una consolidación, de una manera de trabajar y de un trío, por suerte ha tenido continuidad estos años.

Tras «Conexión» y «No hay dos sin tres», el trío estrena «Del alma» y es evidente que todo lo que nos cuenta Marco Mezquida está implícito en esos títulos que van marcando como hilo conductor su carrera, al igual que cada una de las canciones que integran cada uno de los trabajos. Para él cada disco ha sido un pasito más de creación, de concentración, de conexión.

Una de las cosas más bonitas como músico que puedes sentir es que un equipo sigue funcionando, que tienen ilusión e inspiración para crear nuevos repertorios, y es algo que queremos mostrar en Madrid, y esperamos que el público lo disfrute con nosotros.

Su forma de componer entre ellos dice que es siempre igual, desde la individualidad y luego una puesta en común. Esta puesta en común es lo más motivador de este proyecto, porque siempre nos sentimos muy conectados, porque siempre que le mando un esbozo de una canción él me da su opinión y aporta sus ideas, y así vamos dándonos un toma y daca, de energía y de creación hasta llegar a una conjunción final con un cincuenta y cincuenta, y que parece que estamos creando mano a mano, e incluso cuando lo hacemos en presente también surgen nuevas cosas.

Nos asegura que en cada disco buscan retos y sonoridades nuevas, que no suene al disco anterior. Quieren quitar al mismo tiempo las etiquetas que se les presuponen a un artista, y para él es importante esa parte de unirse, de compartir y de variar en cada composición. En la formación está Paco de Mode a la percusión, parece un dúo, pero siempre ha sido un trío, y admite que en el segundo disco es un guiño para él.

Sus canciones son extensas y nos cuenta que de alguna forma quieren que la canción cuente una historia y una canción, y para eso necesitan un tiempo. Dice no variarlo en el directo, porque de hecho piensan ya en ello durante la creación. En cierta forma es un juego para ellos la creación, y quieren contar una música con mucha vitalidad, con mucha pasión y fundir la guitarra y el piano de una manera sólida y poética, porque quieren ser dinámicos y expresivos, incluso con momentos de calma y trepidantes unidos. Este es nuestro mensaje y nuestra ofrenda.

El recorrido musical de Marco Mezquida es extenso, con más de treinta discos a sus espaldas y manos al piano desde 2012. Versátil en creación y profundo en su musicalidad, hace unos meses aquí en Madrid también pudimos disfrutar en un ciclo, Nuevos Territorios, que él mismo programó en la Sala Berlanga, presentando proyectos como el de Alba Careta, Daniel Juárez, Bru Ferri y Gaur & Noa Lur. Es un artista que sabe bien lo que es labrarse poco a poco un camino musical, y aunque ahora mismo sea uno de los pianistas que podamos disfrutar en un teatro, o en un festival como es el caso de Inverfest tiene claro que sin las salas pequeñas ellos mismos no serían nada ahora mismo, y en el día a día ahí están para ellos y para dinamizar la cultura y la vida de los barrios y muchos han superado diversas crisis y una pandemia, pero no todos. Así que, como él dice, a disfrutar de la música en todos los espacios, y su trío en el Teatro Circo Price el próximo día 29 dentro de la programación de Inverfest 2025.

¿Un sueño por cumplir? Que haya salud y poder seguir dedicándome a la música, más que nada que no haya hecho, el tener continuidad.

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