María Cielos presenta Perenne Pilar, diez canciones rebosantes de poesía, de calma y sosiego. Una sonoridad que nos lleva por muchas culturas, esas en las que la artista catalana ha tenido como hogar, como por ejemplo Ruanda. El disco tiene distintas colaboraciones, enriqueciendo sonoramente cada una de esas canciones.

María Cielos ha accedido a tener una pequeña entrevista con nosotros, y nos ha contestado abiertamente de todo, y además ampliamente.

Siempre hay un punto de partida para una vocación y una pasión. ¿Cómo nace tu pasión por la música y tu decisión de dedicarte a la misma?

En los recuerdos más recientes que tengo, ya estaba cantando. Cantar es mi lugar feliz y siempre me ha gustado escribir poesía desde que era una niña. En mi colegio hacían un concurso de canciones todos los años y ese era mi momento favorito del año – escribir mi canción e interpretarla en un escenario. Sin embargo, nunca estudié música, y siempre me vinculé con la música de una manera autodidacta. La decisión de dedicarme a la música es algo muy reciente – algo que se va formando poco a poco dentro mío, y que cada vez deseo con más fuerza.

Suelo decir que la música es un deporte de riesgo, ¿dificultades y facilidades que has tenido para lanzarte al sector musical?

Dificultades – yo diría que vencer los propios miedos. Callar esa vocecita que me inyectaba temor e inseguridad me costó unos cuantos años. Me pasé mucho tiempo diciéndome a mí misma que ese sueño no me correspondía, y al final me convencí de que así era. Necesité alcanzar un momento de inflexión en mi vida para sacarle polvo a ese sueño y darme cuenta de que tal vez había llegado el momento de darle el espacio y la atención para existir.

Facilidades – soy una persona que saborea el presente. Nunca he sido de vivir en el pasado o en el futuro. No me asusta el no saber qué pasará o no tener un plan concreto. Eso me facilita el sentirme muy agradecida por cada pequeño paso, y disfrutar de cada etapa del proceso con toda mi intención. Ya sea estar en el sofá componiendo, como en el estudio, trabajando un tema, grabando un videoclip, o cantando en un escenario, cada instante que puedo relacionarme con mi creatividad es para mí un gran regalo y lo vivo con enorme gratitud. Siento que voy fluyendo de un momento al siguiente con serenidad y abierta a lo que pueda suceder. Esa actitud creo que es positiva y me ayuda a relacionarme con este sector tan complicado e incierto.

“Perenne Pilar”, ¿cómo ha sido su creación?

PERENNE PILAR empieza a formarse en 2021 en una etapa en la que yo pasaba muchísimo tiempo en una naturaleza rebosante. En 2021, yo estaba viviendo en una zona rural de Ruanda, y pasaba mis ratos libres en el lago o escuchando los pájaros y las tormentas tropicales. Las horas se dilataban y la guitarra me hacía mucha compañía. En esos momentos de silencio y de escucha interior empezaron a aparecer muchas reflexiones que se convirtieron en poemas, y que lentamente se fueron convirtiendo en canciones. Algunas letras o melodías del álbum se crearon en otros lugares – en el pueblo donde crecí, Sant Iscle de Vallalta, en las montañas de Verona en Italia, o en los bosques de Santa María d’Oló. Eso sí, siempre rodeada de naturaleza.

En 2022 empezamos a encontrarnos con los productores Pau Brugada y Vic Moliner para empezar a dar forma al mundo sonoro de PERENNE PILAR. Yo seguía viviendo en Ruanda, así que aprovechábamos los días que yo estaba de visita para encontrarnos en su acogedor estudio ‘Olivera’. El estudio está en Banyoles, mirando a las montañas y a unos pocos metros del famoso lago de Banyoles. El proceso de producción y grabación duró un año y medio, y nunca trabajamos más de tres días seguidos. Eso nos ayudó a crear y trabajar con muchísima calma y perspectiva, un ritmo que fue esencial para conseguir ese grado de calidad y detalle en el resultado final.

¿Qué quiere contar María Cielos con “Perenne Pilar”?

Pese a la inexorable impermanencia presente en el existir, hay fuerzas que se mantienen constantes y perennes a lo largo de nuestras vidas. Esas fuerzas nos impulsan hacia adelante. PERENNE PILAR nos habla de la belleza del sentir, del anhelo grabado en piedra, del fuego que reside en nuestro aliento. Celebra la vida con su luz y sus sombras, con una plena consciencia del gran regalo que supone.

¿Cómo definirías tu disco?

PERENNE PILAR es un disco que invita a un viaje hacia el interior de una misma. Yo lo definiría como un disco sorprendente, emocionante, y apelante.

Tienes tres colaboraciones en este disco, los ruandeses Ingabire Gretta e Impakanizi, y la cantautora española Paula Grande, ¿cómo nace cada una de estas colaboraciones y que significa para ti que te estén acompañando en el álbum?

Me siento muy feliz de contar con estas tres colaboraciones en mi disco. Para mí era muy importante tener colaboraciones con artistas ruandeses dado el fuerte impacto que ha tenido Ruanda en mi desarrollo personal y artístico a lo largo de estos años. Ingabire Greta es una gran amiga mía y una poeta y actriz excepcional. Tenía muy claro que quería incorporar sus poemas en mi álbum y quería que al menos uno de ellos fuese en la lengua oficial de Ruanda, el kinyarwanda.

Impakanizi es un artista ruandés que admiro muchísimo y uno de los artistas emergentes más potentes de la escena cultural actualmente. Él es cantante y bailarín intore (danza tradicional ruandesa) y fusiona el canto tradicional ruandés con la música moderna. Con Impakanizi estuvimos investigando las similitudes entre los patrones rítmicos de la música tradicional ruandesa y el flamenco y así fue como nacieron los ritmos y percusiones del tema ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’.

A Paula la conocí en un viaje a Senegal. Me fascinó su voz y su proyecto artístico como cantautora. Ella también estaba viajando por el país y conectamos muchísimo en ese primer encuentro, así que seguimos en contacto más allá de ese viaje. Ella fue, por alguna extraña razón, una de las primeras personas a las que le dije que quería grabar un disco y darle una oportunidad a este sueño de cantar mis propias composiciones. Contar con su colaboración en el álbum era, por lo tanto, algo muy simbólico para mí.

Fotografías de Fernando Velázquez

En el disco tienes dos interludios, ¿cómo creas el orden de las canciones y esos dos interludios?

El orden se marca casi como un vaivén del mar, o el propio ritmo de la vida – canciones que son más oscuras se contrastan con otras más ligeras. ‘Gratitud’ habla sobre lo que fue el proceso previo a adentrarme en la creación de este disco y todos los cambios que esa decisión trajo consigo – inicialmente me lo imaginé como la primera track del disco, pero una vez estaba grabado me gustaba como sonaba como elemento de contraste después de los primeros temas y anterior a ‘Cómo te detesto’.

‘Rumuri’ es un pequeño poema recitado por Ingabire Gretta en kinyarwanda y dedicado a las mujeres, y siempre se pensó como la introducción al siguiente tema, ‘Mujer’. Para mí era importante darle al kinyarwanda ese momento de protagonismo, siendo ésta una lengua que me ha acompañado durante tantísimo tiempo.

Tus temáticas parecen muy de piel y de lo cotidiano, ¿de qué se nutre María Cielos para componer?

De silencio. De mucho silencio. Disfruto de observar atentamente lo que me rodea y lo que ocurre en mi interior. Disfruto prestando atención a la vida y lo que sucede en ella. La experiencia de vivir es algo que filosóficamente me fascina. Escribo a menudo lo que me pasa por la cabeza, ya sea en mi diario o en forma de poesía. Nunca tengo prisa por terminar una canción. Me gusta elegir las palabras con cuidado y cariño, y comprender con conciencia qué es lo que me apetece contar. Así, escribo, juego con la guitarra y tarareo, y poco a poco nacen mis composiciones.

¿Cómo es tu forma de componer?

Siempre tengo mi libro de poemas a mano. Cuando compongo una canción es generalmente porque llevo mucho tiempo dándole vueltas a un mismo tema y ya he escrito muchos poemas alrededor del mismo. Empiezo a tocar la guitarra sin saber muy bien a donde voy, pero con ese tema fijado en mi cabeza. Generalmente, se va formando un camino -con algunos acordes y tarareando una melodía- que me evoca a ese tema. Y de ahí reviso mis poemas y empiezo a sacar frases y palabras que me atraen particularmente, probando cómo pueden caber en ese caminito que se va creando. Me gusta dejar reposar las canciones y regresar a ellas, e ir repitiendo este proceso hasta que siento que la canción ha alcanzado un carácter e identidad únicos.

Has tenido el privilegio, así lo entiendo yo, de vivir otras culturas y eso ha influido en tu música, ¿concibes tus composiciones sin tener referencias a los lugares y músicas que han acompañado tu trayectoria personal?

Los lugares que he habitado o transitado y las músicas que he escuchado a lo largo de los años tienen una influencia muy fuerte en mi música, sin duda. Sí, he tenido el privilegio de vivir en lugares y encontrar personas que son muy diferentes a los lugares y personas que encontré en mi lugar natal. Al ser una persona muy curiosa a la que le gusta comprender y conocer lo ajeno, me parece natural que esos encuentros influencien mi música y proceso artístico.

Fotografías de Jo Berrojalbiz

Hay mucho poso de poesía en tus letras, en tu forma de cantar, ¿cómo surge esa faceta en tu música?

Tal y como te contaba antes, siempre he escrito poesía, y la poesía es siempre el paso previo a la canción. No me imagino escribir una canción sin usar un lenguaje poético en ella. Las palabras me parecen algo tremendamente bello y me gusta usarlas con cuidado y mimo cuando canto. Incluso cuando canto, disfruto mucho de saborear ciertas palabras que me parecen especialmente bonitas o poderosas.

¿Qué es más complicado para ti a la hora de crear una canción, la forma o el fondo?

Difícil de responder. Pero diría que la forma. No me tomo el fondo a la ligera – me gusta que mis canciones tengan un mensaje, y reflexiono mucho sobre lo que quiero decir y cómo. Pero creo que la forma me lleva más tiempo – me gusta experimentar con las armonías, las estructuras de las canciones y las capas instrumentales de las canciones, darle vueltas y crear sorpresas. Esa parte a veces se puede volver muy compleja.

¿Cuáles son tus referencias?

Mis referencias son, en gran parte, mujeres de gran carácter que interpretan desde la emoción y que tienen un fuerte vínculo con la naturaleza y las raíces de su cultura. Me gustan las mujeres que al cantar también cuentan cuentos y recitan poemas. Lhasa de Sela, Chavela Vargas, Liliana Herrero, Mercedes Sosa, Sílvia Pérez Cruz, Natalia Lafourcade, Silvana Estrada.

Otro gran referente musical y que ha influenciado esa dirección indie-folk de alguno de mis temas es Bon Iver.

Una pregunta, que podríamos llamar “el último”, ¿último concierto al que has asistido, último disco que te has comprado, último disco que has escuchado?

Último concierto: Las Nietas del Charli, en Casa Ástor (Barcelona). Una preciosidad de proyecto de dos hermanas cantautoras con unas melodías absorbentes y unas letras muy poéticas. Recomiendo muchísimo su disco ‘Faro’.

Último disco que he comprado: El vinilo de ‘DRÄI’ de Say Yes Dog. Ellos son un trío de Berlín y Luxemburgo de electro/indie-pop con un directo espectacular. Les hice de telonera en Barcelona y Madrid durante su gira por Europa y me quedé enganchadísima a sus canciones.

Último disco que he escuchado: Desde que Bon Iver ha sacado su último EP ‘Sable’ lo tengo en bucle. Este mediodía lo estaba escuchando otra vez. Y estos últimos días he estado escuchando el disco entero de ‘Despegando’, de Enrique Morente.

¿Un sueño por cumplir?

Dos sueños por cumplir. Cantar mis canciones en el Palau de la Música, y cantar con las mujeres artistas que me inspiran profundamente.

Créditos técnicos:
Composición: María Cielos. Letras: María Cielos / Ingabire Gretta en ‘Rumuri’ y ‘Mujer’ / Impakanizi en ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’. Voz: María Cielos / Paula Grande en ‘Te confío’ / Ingabire Gretta en ‘Rumuri’ y ‘Mujer’ / Impakanizi en ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’. Contrabajo, piano, guitarra acústica, sintetizadores, coros: Vic Moliner. Guitarra clásica, guitarra acústica, guitarra eléctrica, programaciones, coros: Pau Brugada. Guitarra clásica y guitarra eléctrica: Darío Barroso en ‘Te confío’, ‘Lluvia lávame’ y ‘Mujer’. Batería y percusión: Dídak Fernández. Guitarra eléctrica: Michael Makembe en ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’. Tambor ingoma: Impakanizi en ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’. Producción y arreglos: Vic Moliner y Pau Brugada, con la colaboración de Michael Makembe en ‘Contigo ser | Imbuto y’ukuri’. Grabado en Estudi Olivera (Banyoles, Girona). Mezcla: Pau Brugada. Mastering: Alex Psaroudakis. Fotografía de portada: María Cielos. Diseño de portada: Alba Villalba y Gabriel Lugo.

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