Desde Guipuzcoa llega Nuria Culla con su primer disco, ¨Hamaika Gau¨, donde mezcla bossa nova, el jazz, el rock, el neosoul y el pop electrónico -ante todo destaca la influencia del jazz en cada una de las once canciones del disco y dos singles anteriores, realizado en euskera, el castellano y el inglés.
De su primer EP a este disco ha pasado a tener como gran compañero a la guitarra, uniendo más instrumentos nuevos en su carrera, y ello se nota en cada una de las composiciones que ha realizado, que podíamos denominar como canción de autor, melodías muy personales y que llegan junto a letras que plasman su formación y cambios musicales en los últimos años.
¿Cómo nace tu pasión por la música?
Desde pequeña ha habido música en mi casa, siempre he escuchado distintos grupos de distintos géneros y épocas, porque mis padres los ponían en casa y en el coche cuando viajábamos. Yo me aprendía todas las canciones y las cantaba de forma natural, sin pensar demasiado. Además, mi padre es batería y su pasión por la música me la ha transmitido también a lo largo de los años, cuando le veía tocar en casa o en los conciertos con sus diferentes grupos. Después, con 11 años, entré en el conservatorio, en especialidad de guitarra, y desde entonces empecé a concebir la música desde otro punto de vista, entendiendo más su lenguaje.
Seis años desde que salió tu EP, Lluvia de marzo en Venecia, te has hecho de rogar, ¿Qué te ha pasado musicalmente durante estos seis años?
Cuando saqué ese primer EP, estaba haciendo el Máster de Abogacía, y mi carrera profesional estaba más enfocada hacia esa rama. Yo seguía haciendo mi música, pero sentía que estaba un poco limitada a la hora de componer, que me faltaban herramientas que con la música clásica no había adquirido del todo.
Entonces me planteé la opción de estudiar el grado superior de música, retomar mis estudios, pero en la rama de música moderna, y empecé a preparar las pruebas de Musikene (el centro superior de música del País Vasco), en la especialidad de canto jazz. Eso fue en 2019, entré y hasta 2023 estuve ahí formándome. Es una carrera intensa de 4 años en los que no paras de hacer música, aprender a tocar, improvisar, componer, hacer arreglos musicales para distintas formaciones… No hay tiempo para mucho más. Aun así, en 2021 grabé dos singles, “I used to” y “Casi nada”, que eran un adelanto de lo que ha sido el disco ahora.
¿Cómo ha sido la creación de ¨Hamaika Gau¨?
Es un disco que llevaba tiempo queriendo hacer, desde que grabé esos dos singles en 2021 ya tenía la idea de disco, pero aún no era el momento, ya que quería hacerlo todo bien y para eso hacía falta tiempo y dedicación completa. “Hamaika Gau” ha sido el resultado de todos estos años de formación y transformación musical. Hay canciones que estaban compuestas desde que saqué el primer EP, pero que durante mi formación he ido modificando, dándoles forma y cambiando de estilos según yo descubría nuevas influencias y sonidos… otras las he compuesto durante esos años, y lo he hecho con nuevas técnicas o modos de componer que antes no había utilizado.
En este disco hay un cambio bastante grande de estilos, de géneros mucho más marcados, como el jazz, el soul, la bossa nova…, un trabajo mucho más completo en sonidos, ¿cómo surge ese giro de estilos, o avance en los mismos?
Sí, como decía, mi paso por Musikene ha sido decisivo en ese sentido. Tanto por lo que aprendía en las clases, como por la gente que fui conociendo, porque al final se crea un ambiente musical continuo, donde estás todo el tiempo escuchando música. Los profesores, los compañeros, te recomiendan discos y grupos cada día y eso enriquece muchísimo.

En el EP las canciones comenzaban con la guitarra, aquí has insertado muchos más instrumentos, ¿cómo ha sido esa introducción de cada uno de ellos?
El formato de grupo a cuarteto lo tenía pendiente desde hacía tiempo: sumar un piano, un bajo y una batería a mi voz y mi guitarra. Posteriormente, y como consecuencia de las clases de arreglos, donde escribíamos para formaciones mucho más amplias, empecé a imaginarme algunas de mis canciones con instrumentos de viento, y así lo hice.
¿Qué quiere contar Nuria Culla con sus canciones?
Supongo que no es nada nuevo, hablo de vivencias y sentimientos con los que cualquiera pueda sentirse identificado. Amor, tristeza, sufrimiento, reflexiones sobre el tiempo, son temas que podría mencionar a grandes rasgos. Si entro a concretar más, esos sentimientos surgen de temas que han inspirado mis canciones, como lanzarse al amor sin miedo por primera vez, intentar a ayudar a una persona que sufre por un desequilibrio mental, querer dejarse llevar y no pensar tanto, soledad durante el confinamiento, la incomprensión de músicos o artistas en general…
También hay una canción que decidí hacer a raíz de sueños que iba teniendo por las noches, empecé a apuntarlas en un cuaderno y resultó en una recopilación de historias bastante locas y sin conexión entre sí, pero divertidas.
Y, ¿desde dónde nacen tus composiciones?
Mmm, si hablamos de un plano físico, puede ser en cualquier lugar, ayer mismo en la ducha empecé a pensar una melodía y al salir la grabé para que no se me olvidara. Esto me pasa en el coche, por la calle, o simplemente estando en la habitación, digo: necesito escribir algo nuevo. Sí que hay momentos en los que lo hago de manera más consciente y como una tarea pendiente digo, ahora voy a intentar componer o seguir con esto que había dejado a medias.
La portada de tu disco refleja la vida y sus momentos cotidianos, no sé si es lo que querías reflejar
“Hamaika gau” significa once noches, y la portada son once viñetas de diferentes situaciones nocturnas, que sí, pueden ser cotidianas. El título de once noches viene de una de las canciones que se llama así, y la verdad que la decisión de darle este nombre al disco surgió después de mucha reflexión e indecisión. Me di cuenta de que iban a ser once las canciones que lo englobarían y pensé que podría ser una buena manera de unificar todo, como equiparar once noches a once canciones, ya que las composiciones muchas veces surgen por la noche, cuando suele ser el momento de silencio y más apto para la creación.
Euskera, el castellano y el inglés, ¿cómo decides que aparezcan canciones en distintas lenguas?
Cantar en inglés es algo que he hecho siempre por la música que he escuchado, y también escribir en esa lengua se hacía más fácil al principio, cuando la vergüenza está más presente y no te atreves a ser tan explícita con tus sentimientos. Poco a poco me fui abriendo a mis dos idiomas principales, porque cuando escribo desde el desahogo y la expresión más sincera, me sale hacerlo en los idiomas que uso desde pequeña.

¿Cómo es tu forma de componer?
Pues no hay una única forma. Como decía, he adquirido distintas técnicas durante mi formación, pero nunca uso siempre la misma. Hay veces que surge desde un ritmo que me apetece, otras de una melodía que empiezo a cantar, o una progresión de acordes que se me ha ocurrido con la guitarra o el piano.
Pero lo que más hago es partir de una letra. Siempre me ha gustado escribir palabras como forma de expresión, de desahogo, y después las musicalizo. También hay muchas que se quedan sin esa música, y a raíz de eso, he publicado un libro llamado “Palabras que no me atreví a convertir en canción”, donde recopilo poemas y textos escritos a lo largo de los últimos años.
Forma y fondo de una canción, ¿qué es para ti más complicado?
Bueno, creo que el fondo es lo que más natural sale, si es algo sincero, no cuesta hacerlo. La forma es a lo que más vueltas le acabo dando, pensando en todas las opciones que podrían ser, cuál puede ser la mejor en cuanto a estilo, instrumentación, estructura…
Ya has tenido algún concierto de la gira que estás teniendo, ¿cómo está siendo la acogida?
Bueno, ha habido de todo. Por mi zona de Donosti bien, al final es donde más público tengo y siempre viene gente a verme. Ahora que empiezo a moverme a nivel nacional, hay sitios más complicados que otros. En Murcia tuve muy buena acogida, la gente estaba muy agradecida y contenta con el concierto. Había otra fecha prevista para el mismo fin de semana en Alicante, pero al no haberse vendido entradas anticipadas suficientes, se tuvo que cancelar. Así que bueno, supongo que es el riesgo que se corre cuando se sale por primera vez. Para Madrid la verdad es que tengo expectativas mejores, las ventas van bien y tengo muchas ganas de llevar mi música a la capital por primera vez.
¿Quién te acompaña en los directos?
Pues no siempre voy acompañada por personas, aunque sí por un ordenador, ja, ja, ja. Hace poco he empezado a mover un nuevo formato en solitario, con un sonido distinto al típico acústico. Toco la guitarra eléctrica y el bajo, y llevo algunas producciones lanzadas, con un sonido más electrónico.
Cuando voy en formato de banda, somos 4, aunque las personas suelen variar según logísticas y disponibilidades. Al piano suelen estar Imanol Iribarren o Gonzalo Encinal (pianista del disco); al bajo hasta hace poco estaba Pablo García (bajista del disco), y ahora viene Jon Ander Amigo, aunque en Zaragoza la bajista será Cristina Pascual; y por la batería han pasado Edi Saborit (batería del disco), Eneko Arbea, y para la fecha de Zaragoza estará Martín Irigoras.
¿Influencias?
La verdad es que tengo muchísimas influencias porque he escuchado de todo y he ido cambiando mucho durante los años. Desde el pop, rock, indie, folk… que escuchaba más hace años, hasta el jazz, soul, neo soul, r&b, fusiones, música latina como salsa, timba, cumbia que escucho más ahora.
Si tengo que nombrar artistas que puedan ser una influencia más directa en lo que yo hago, mencionaría a Amy Winehouse, Moonchild, RH factor, Yebba, Silvana Estrada, Erykah Badu, Hiatus Kaiyote, María Yfeu… podría hacer una lista muy larga.
¿Un sueño por cumplir?
Sentir que mi música tiene una buena acogida, que conecta con la gente, y poder vivir de esto de manera cómoda, pudiendo tener un equipo que me ayude a gestionar todo lo que ahora hago yo y que muchas veces es abrumador.
