Los días 14 y 15 de febrero en la sala exlímite Alberto Fonseca estará con su obra Aquileida, una propuesta/monólogo en la que él, un coach, se convertirá en Aquiles para conseguir una superación personal, el cómo y el porqué, viendo como un héroe consigue un reino y lo pierde, con el lema de “el sacrificio es la única forma de alcanzar la gloria”.

Aquileida pone en cuestión y debate como la sociedad abarca los éxitos y las derrotas, como persigue más que unos sueños unas metas casi impuestas, la competencia, los egos o los éxitos mediante el entrenamiento de un coach.

¿Cómo nace tu pasión por el teatro?

Nace en una Nochebuena en casa de mis tíos cuando tengo unos siete años. Me acaban de regalar un traje de Spiderman y me pongo a moverme como si fuese el personaje. Ahí, sin saberlo, estaba representando mi primer papel. Mi madre siempre me recuerda esa historia.

Ahora vas a estar con Aquileida, ¿Cómo ha sido realizar este trabajo cada una de las parcelas que has realizado?

Ha sido (y es) como un combate de boxeo contra uno mismo. Llevo desde finales de 2022 pensando este proyecto, desde que entré en la Residencia de Estudiantes. Estos años han pasado muchas cosas, con un duelo de vocación incluido. Sin duda, es el proyecto al que más horas le he dedicado y con el que más me he peleado. Es complejo unir texto e interpretación, porque cuando el actor quiere aprenderse el texto, aparece el autor diciendo que ese párrafo o esa frase o esa palabra podría cambiar. Se convierte en un ensayo sin fin.

Has utilizado un tono irónico y sarcástico para esta obra, ¿cómo fue esa elección?

El tono viene dado por la elección del rol protagonista: un coach de éxito. Tras pensar diferentes posibilidades narrativas, pensé que unir Aquiles y el coaching podía darme ese tono. Además, creo que puedo considerarme una persona un tanto ácida y cínica (aunque esto último no me guste mucho). Hay algo en el estilo de la pieza que resuena directamente en mi forma de enfrentar el mundo y la escena: todos podemos ser víctimas del lenguaje, tanto en momentos de fragilidad como de esplendor. Por eso, la ironía sirve para entrenar los envites de las palabras y poder observarlas desde la distancia, como en la sátira. La vida duele, pero a través del humor todo se puede metabolizar de una forma un poco más agradable.  

Escribes, diriges y protagonizas este monólogo, ¿qué te ha sido más complicado?

Producirlo.

El mito de Aquiles, ¿por qué esta elección?

La verdadera semilla se planta hace mucho tiempo. Cuando tenía siete años, mis padres me llevaron a ver Troya, con Brad Pitt. Creo que fue la primera película que me impactó verdaderamente. Desde entonces, siempre he tenido una relación singular con Aquiles y, con la posibilidad de investigación que me brindó la Residencia, comencé a indagar más a fondo en las complejidades de este personaje y me emocioné con la posibilidad de representarlo en el teatro.

¿Qué ha sido lo más complicado y lo más fácil de este trabajo?

Lo más complicado es la relación con uno mismo. Es un proyecto nacido desde la soledad, a diferencias de otros procesos creativos en los que estoy. El juicio está presente constantemente. Lo más fácil, encontrar el sentido para llevarlo a cabo: Aquiles siempre me ha conmovido.

¿Estamos ávidos la sociedad de mitos y de héroes hoy en día?

Sin duda, y tenemos necesidad constante de ir en busca de ellos/as. Se ve de manera diáfana en el deporte. La figura del profeta se puede aplicar a figuras como Messi, Simone Biles, El Cholo, Aitana Bonmatí… Es una necesidad estructural, también desde dentro de la familia: nuestros padres, abuelos, hermanos/as son, en cierto sentido, nuestros héroes en la infancia. Somos seres en busca de inspiración externa. Nada nos emociona más que vivenciar la heroicidad, tanto propia como ajena.

El pasado día 27 de enero has presentado la obra en una lectura dramatizada, ¿cómo fue la experiencia?

Muy emotiva. Vinieron muchas compañeros/as de mi promoción y otras personas de ese año siguieron el acto online desde distintas partes del mundo, incluso México. La posibilidad de leer mi texto en un lugar como la Residencia fue abrumador. Me costó aguantar las lágrimas. Mi año como Becario fue decisivo para mí por diversas razones, tanto personales como artísticas.

Representaciones los días 14 y 15 de febrero en la sala exlímite, ¿qué nos encontraremos esos días en el escenario?

Un coach (o actor) que quiere transformar al público a través del relato de Aquiles.

¿Nos podrías decir cómo ves el sector cultural en estos momentos?

Creo que estamos en un momento muy estimulante a nivel creativo en España. Grandes narradores/as, cineastas, dramaturgos/as, interpretaciones estelares, artistas musicales emergentes… La cultura siempre está en crisis por el lugar que ocupa dentro del sistema económico actual, pero nunca se rinde. Dedicarse a la cultura es como aguantar un aluvión de ocasiones del equipo rival y saber que, a pesar de todo, acabarás aguantando y no te derrotarán.

¿Referentes?

A nivel narrativo, Paul Auster, Belén Gopegui y Enrique Vila Matas. A nivel actoral, Kate Winslet y Pedro Pascal, entre otros y otras.

¿Un sueño por cumplir?

Convertirme en un coach de éxito.

FICHA ARTÍSTICA
Dirección, Dramaturgia e Interpretación: Alberto Fonseca
Con la colaboración actoral de Cira Ascanio
Ayudantía de dirección: Paul Alcaide
Videoescena: Paul Alcaide
Diseño de iluminación: Miguel Agramonte
Diseño de cartel: Juan Contreras Orsi
Fotografías redes sociales: Jorge Melián
Prensa: Amanda H C – Proyecto Duas

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