Cuarta Pared -Premio Nacional de Teatro 2020- celebra sus 40 años de trayectoria con el estreno de tres obras dentro del Tríptico de la Vida, durante los meses febrero a abril, y con una edición especial del Festival Essencia en julio, que será su undécima edición. En estos momentos nos centramos en el Tríptico de la Vida con entrevistas a las directoras protagonistas, pero hemos querido saber también de la mano de Javier G. Yagüe, director artístico de Cuarta Pared como va a ser ese 40 aniversario y la evolución de Cuarta Pared.
40 años de la Sala Cuarta Pared, ¿qué balance hay de esas cuatro décadas?
El balance que hacemos de cuatro décadas podemos decir que es un balance de éxito, porque no podemos más que considerar un éxito el haber llegado hasta aquí 40 años después. Cuando empezamos nos preocupaba solamente poder seguir haciendo teatro al día siguiente y hoy día no ha cambiado tanto, seguimos preocupándonos de cómo abrir la sala al día siguiente, pero que podamos seguir con esta preocupación 40 años después y no haber cerrado, pues es, desde nuestro punto de vista, todo un éxito y nos alegra mucho poder seguir haciendo teatro.
¿Cuáles han sido las facilidades y dificultades para mantenerse cuatro décadas?
Las mayores dificultades para mantenernos durante todo este tiempo, pues evidentemente han sido todas las cuestiones económicas. El teatro que hacemos no es un teatro rentable. La sala tiene 175 espectadores, así que aún en los mayores éxitos, cuando llenamos, no es algo que sea rentable porque necesita mucha gente para poder abrirse todos los días y las dificultades son fundamentalmente económicas. Pero nosotros siempre hemos dicho, no aspiramos a ser rentables, sino a ser viables. Esto que decía de poder abrir el teatro al día siguiente. Y en ese sentido, pues yo creo que el haber sido conscientes de cuáles son las necesidades de nuestro entorno y mantener una identidad propia en la sala es lo que ha hecho que podamos mantenernos.
Las facilidades que hemos tenido, pues desde el principio ha habido mucha gente que nos ha acompañado. Siempre decimos que hemos tenido muchos compañeros de viaje, desde los creadores hasta los propios espectadores, hasta los alumnos de nuestra escuela. Creo que alrededor de la sala se ha creado una comunidad, un entorno que nos ha empujado, nos ha ayudado y nos ha estimulado. Y eso es lo más importante, sentir que tienes compañeros de viaje.
La pandemia fue una época a remontar, ¿qué mella dejó en Cuarta Pared esa época?
La pandemia fue un momento muy duro. Parece mentira que haya sido hace tan poquito tiempo, que todo haya vuelto a la normalidad y que ya casi ni nos acordemos de ella. Pero hay que pensar que en aquel momento uno no sabía si la sociedad iba a ser igual que antes, si íbamos a estar ya todos encerrados en nuestras casas para siempre, comunicándonos por pantallas, si el teatro como lugar de encuentro, el teatro donde lo fundamental es las relaciones cara a cara, iba a volver a poder producirse. Pero bueno, también fue un momento en que nos fortalecimos mucho. Vimos que podíamos comunicarnos también con la gente, que a pesar de todo la gente quería seguir teniendo relación con nosotros. Y bueno, costó mucho remontarlo. Siempre nos quejamos de las administraciones públicas, pero hay que decir que las administraciones contribuyeron mucho a que el teatro pudiese continuar después, porque fue un momento donde todo el sector teatral podía haber caído, con lo cual, que eso remontase, tuvo que ver también con las ayudas públicas para todo el sector, y afortunadamente aquí estamos.

Hoy en día vivimos en una era donde parece que el consumo rápido es lo que se lleva, y que todo se olvida al instante, ¿qué propone Cuarta Pared en sus obras en contra de esto?
Siempre hemos intentado hacer un teatro con voluntad de trascender, y no proyectos efímeros. Siempre decimos que no nos gusta hacer un teatro que resbale por los ojos, que cuando sales después de ver una función, lo único que te preocupe sea dónde vas a cenar y poco más, sino que aquello te deje huella. Siempre decimos que no somos ya tan ingenuos como para pensar que el teatro puede cambiar el mundo, pero sí pensamos que el teatro puede cambiar a las personas, y entonces, hacer un teatro con voluntad de trascender más allá del efímero, es algo fundamental para nosotros. De hecho, nuestro trabajo creativo siempre avanza en trilogías, como si una sola obra no nos permitiese profundizar en aquello que queremos contar, y entonces esta manera de trabajar, por trilogías, nos permite profundizar, reflexionar, recoger muchas aportaciones, y ello hace que al final todo lo creativo sea producto de un proceso de decantación y de filtración, que hace que tengan un peso que si no, no tendrían.
¿En que estado de salud crees que se encuentra el teatro en estos momentos?
Creo que estamos en un momento creativo muy bueno. Se hace mucho teatro, pero hace falta un teatro que tenga voluntad de contar, que tenga voluntad de transformar el mundo en que estamos, que tenga voluntad de incidir en el mundo en que estamos. Y aunque eso existe, como hay muchísima producción muy superficial, pues pasa también desapercibido. Hoy en día, para un espectador es muy difícil orientarse en la cartelera. No hay, como antes, unos periódicos, unos críticos que fuesen prescriptores, que dijesen ‘pues esto merece la pena verse, esto no’. Hoy día hay muchas opiniones poco fundadas y es muy difícil separar el grano de la paja. Creo que en este momento lo más complicado es cómo orientarse en medio de la confusión que es la cartelera.
Además de sala, escuela, ¿cómo se combinan?
Cuarta Pared, además de una sala, es una escuela, tiene una compañía propia y tiene un sector de investigación, que es ETC (Espacio Teatro Contemporáneo) que acoge a muchos profesionales del sector que quieren desarrollar investigaciones sobre cuestiones que no pueden hacerse en un proceso de producción normal. Entonces, eso crea como unos vasos comunicantes, que yo creo que es uno de nuestros grandes logros, cómo la sala se beneficia de las investigaciones que se hacen en los laboratorios, cómo la escuela nutre a la compañía que está formada por gente que se ha formado en Cuarta Pared y eso permite tener un lenguaje propio, es como en el fútbol aquellos equipos que se nutren de la cantera, ya tienen un sello que viene desde su formación y que luego se ve en el primer equipo. En este caso, nuestra compañía busca tener un sello, una identidad que tiene que ver con aquello que se aprende en la escuela. Y luego, nuestra compañía, afortunadamente, siempre ha tenido muy buena conexión con el público, ocupa un tercio de la programación de la sala, aproximadamente, y luego, cuando gira, también tiene un público que se ha ido cosechando a lo largo de los años.
En estos momentos, y para celebrar este cuarenta cumpleaños vais a ofrecer un ciclo, Las tres obras del Tríptico de la Vida, ¿cómo nace esa idea?
Para celebrar el 40 aniversario, tenemos dos hitos. Uno es el estreno del Tríptico de la Vida. Su primera obra, Todas las casas, se estrena ya. Y este tríptico acoge tres obras. Hablaba antes de las trilogías, pero en este caso le llamamos tríptico porque no tiene que ver con la cronología, sino que son tres visiones diferentes de tres directoras sobre algunas preguntas relacionadas con la vida. Esto es una parte de nuestra celebración del 40 aniversario, y otra parte que tendrá que ver más con encuentros y la celebración en sí mismo será en el mes de julio en el Festival Essencia, Festival de la Teatralidad, en el que aprovecharemos para convocar a muchos compañeros de viaje, creadores que van a hacer algunos trabajos específicos para el festival, que van a servir como pretexto para poder hablar de los lenguajes teatrales y de cómo ha evolucionado el teatro durante estos 40 años.



Tres directoras que han estado ya en la sala con trabajos, ¿cómo ha sido su elección?
El Tríptico de la Vida se lo hemos propuesto a tres directoras que se han formado con nosotros, en nuestra escuela, que después han tenido trayectorias independientes y se han seguido formando en otros sitios, algunas han creado compañías propias, otras han estado trabajando en teatros públicos, etcétera, y nos parecía que eran las tres personas indicadas, que tenían esta identidad vinculada a la sala, y que para ellas la sala era su casa, y podían afrontar un trabajo como este tríptico. Cuando les planteamos preguntas alrededor de la vida, ‘¿Cómo se aprende a vivir? ¿Cómo tomamos las decisiones? ¿Cuáles son esas decisiones que hacen que nuestra vida vaya por un sitio o por otro?’, pues queríamos darles un planteamiento muy amplio, pero en un sentido muy claro, que era hablar de aquello que es trascendente, no (como decía antes) de cuestiones efímeras, sino de algo que nos obliga a pensar sobre el ser humano en toda su amplitud y en toda su profundidad, es decir, qué es aquello que nos configura como seres humanos y qué es aquello que hace que la vida sea vivible o invivible.
ETC, Espacio Teatro Contemporáneo, ¿nos puedes contar que funcionamiento tiene y que fin?
Espacio Teatro Contemporáneo es nuestro espacio de investigación, es la última de las áreas de Cuarta Pared, aunque ya tiene más de 10 años, y es un espacio que funciona generalmente por convocatoria pública. Hay cosas sobre las que nos interesa trabajar y entonces hacemos una convocatoria para que gente se presente o presente sus proyectos. Los laboratorios que hacemos en Espacio Teatro Contemporáneo son tanto de dramaturgia (es decir, gente que va a escribir unos textos que necesitan un tiempo y un espacio para desarrollarse, porque lo que buscamos es la innovación, con lo cual trabajan conjuntamente, pero cada uno va desarrollando sus textos con la mentoría de Borja Ortiz de Gondra, asesor artístico de Espacio Teatro Contemporáneo) pero también hay otros laboratorios que son directamente para actores o directores, para hacer trabajos escénicos, de investigación directamente sobre la escena. Y hay muchos tipos de formatos. Nos interesa también innovar en los formatos, donde vamos también haciendo que colabore gente que proviene de sitios muy diferentes, de familias teatrales muy diferentes y pensamos que esas fusiones, esos choques de energías y de formaciones diferentes, hacen que el teatro evolucione y que surjan cosas nuevas. Ese es el objetivo de Espacio Teatro Contemporáneo, ser un laboratorio para lo nuevo, para el nuevo teatro.
¿Un sueño por cumplir?
Los sueños que nos quedan por cumplir tienen que ver en este momento con el relevo generacional, que todo lo que nosotros hemos ido creando a lo largo de estos 40 años podamos pasar el testigo a las generaciones siguientes, y de ahí que para el Tríptico de la Vida hayamos contado con tres directoras de otra generación que los que somos fundadores de Cuarta Pared, y que están entre los 30 y los 40 años, por un lado, con la madurez suficiente para afrontar un proyecto de este tipo y, por otro lado, pues no digamos con juventud, aunque en teatro se sigue siendo joven toda la vida parece, pero sí digamos que con esa mezcla de experiencia y juventud que pensamos es muy bueno para en este momento para nosotros. Y pensamos que, a través de este recambio generacional, pues nuestras inquietudes, aquellas inquietudes que nos movieron a abrir Cuarta Pared, perdurarán en el tiempo.












