La Megías Fotos
Cuarta Pared llega a su cuarenta años de vida, y ha querido celebrarlo con un ciclo de tres obras, que han titulado Tríptico de la Vida, y que estarán dirigidas por tres directoras que han estado vinculadas durante este tiempo a la compañía: Aldara Molero, Aitana Sar y Raquel Alarcón.
La compañía ha lanzada una serie de preguntas y a partir de ahí cada una de ellas se enfrentará a las mismas desde su perspectiva y creación. La primera de las obras es Todas las casas de Aldara Molero, que ha contado en la dramaturgia con Natalia Mariño. El estreno será mañana jueves 13 de febrero y estará en Cuarta Pared hasta el próximo día 1 de marzo de 2025, de jueves a sábado.

Desde La estrategia del caracol vamos a realizar una serie de entrevistas con las directoras para conocer un poco más cada uno de los trabajos y ver cómo han encarado esas preguntas de Cuarta Pared. Comenzamos con Aldara Molero (Todas las casas).
Siempre hay un detonante para que alguien se decante por una profesión, ¿cuál fue el tuyo?
Mi detonante para dedicarme a esto fue la primera vez que yo conocí a un actor, que fue en una matinal de Shakespeare en el Teatro de la Estación, donde en el coloquio de después, estamos en el instituto, y en el coloquio de después yo le pregunté al actor de qué trabajaba exactamente y él me dijo que trabajaba de eso. Y yo recuerdo que para mí fue como, bueno, pero si se puede trabajar de esto, con lo divertido que parece, ¿por qué vamos a trabajar de otra cosa? Y ahí empecé, cuando fui a Zaragoza, yo soy de un pueblo de Teruel, empecé a hacer teatro en el Teatro de la Estación y del Teatro de la Estación, y decidí al final venirme a Madrid y fue cuando entré en la Escuela de Cuarta Pared.
¿Qué significa para ti el teatro?
Para mí el teatro es oficio, es profesión, es una profesión que amo profundamente y con la que siempre estoy precavida para que no me quite la vida. Amo el teatro, pero amo mi vida por encima del teatro. Pero tengo la suerte de poder decir que es mi profesión y mi oficio.
Tiempos convulsos para la cultura, ¿me gustaría saber en qué estado de salud ves actualmente el teatro y la cultura en general?
Creo que no me corresponde a mí decir cómo es el estado de salud actualmente del teatro y de la cultura en general. Creo que ese es justo uno de los problemas, que quizá las entidades que se tienen que encargar de plantearse esto no se lo plantean, porque claramente vivimos en un estado absolutamente nefasto en lo económico, no hay tejido empresarial privado apenas, el teatro off madrileño y alternativo se mantiene de gente que trabaja en otras cosas. Entonces el estado es bastante complicado, ya no solo por la tasa de paro que nos acompaña, sino por la situación económica. No tenemos un sistema que sea sostenible económicamente y ahí estamos las compañías luchando, compañías emergentes que llevamos 25 años, como decía una amiga mía, pero ahí estamos luchando.
Fundadora y y directora de Producciones Bernardas, ¿cómo hace la compañía?
Producciones Bernardas nace, hace ya unos 15 años, de la necesidad de empezar a elaborar proyectos de creación propios y somos Camino Ventura y yo y ahí estamos mano a mano. Hemos hecho ya cinco montajes y hacer teatro nos apasiona y ha sido una trayectoria preciosa.


Tríptico de la vida, ¿cómo te llega la propuesta para estar dentro de este ciclo?
Nos llega a través de Javier G. Yagüe, donde nos cita una reunión a Aitana Sar, Raquel Alarcón y a mí hace, dos años y a través de unas reuniones periódicas que hemos hecho durante dos años, hemos ido definiendo lo que finalmente ha sido el Tríptico de la Vida, que es un proyecto que celebra el 40 aniversario de Cuarta Pared con tres proyectos que parten de las mismas preguntas, pero que se desvían en las respuestas y en lo creativo, donde cada una hemos dado luz a un proyecto diferente que al final lo que pretende es reflexionar sobre la vida.
¿Qué significa para ti estar en Tríptico de la Vida, y además celebrando el cuarenta aniversario de Cuarta Pared?
Celebrar el 40 aniversario de Cuarta Pared, el año en el que yo cumplo 40, iniciando este Tríptico de la Vida, me parece un regalo y una gran responsabilidad. Como decía un personaje de Spiderman, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad y así lo siento, pero me siento una privilegiada ahora mismo.
Natalia Mariño junto a ti en la dramaturgia, ¿cómo entra a formar parte de la obra?
Natalia es una creadora costarricense que yo conozco en un festival de teatro internacional. A raíz de ese festival hacemos match en lo teatral, nos conocemos y hacemos match también en lo personal y empieza a haber muchas sinergias y temas que a ambas nos interesaban y empezamos. El primer texto que escribimos fue Los hijos de cualquiera, que lo hicimos junto con Producciones Bernardas, con mi compañía, y disfruté mucho el proceso, me entendí muy bien con ella como dramaturga y como directora, y le propuse también que, aunque esta vez yo iba a estar sola en la dirección, escribir juntas Todas las casas, y suerte que dijo sí.
Estas preguntas que lanza Cuarta pared en Tríptico de la vida, y que has plasmado en Todas las casas ‘¿Cómo se aprende a vivir? ¿Cómo afrontamos los fracasos y las alegrías? ¿Qué sucede cuando tenemos que elegir?, son muy universales, pero en la época actual mucho más, ¿desde que prisma te has enfrentado a ellas a la hora de la creación?
Me he enfrentado a ellas sabiendo que son un imposible, que para mí lo que me ha sido más interesante es que estas preguntas me han llevado a hacerme otras preguntas y a llegar a un lugar común que son los encuentros con el otro, como decía Martin Buber, “toda vida verdadera es encuentro”, y yo encontré en este concepto de encuentros y de ‘el otro’ un concepto que me parecía interesante para desarrollar. Ya puestos a pensar qué es la vida, para mí no tiene sentido si no es compartida, si no somos conscientes de esa convivencia. Entonces, quizá, yo creo que no hemos encontrado respuestas, pero sí que hemos cambiado las preguntas y nos hemos hecho otras que ahí están plantadas escénicamente.
Dentro de la creación de Todas las casas, ¿qué ha sido lo más fácil y lo más complicado?
Lo más fácil de Todas las casas ha sido hacerlo y lo más difícil ha sido hacerlo. Lo más difícil ha sido hacerlo siendo madre, siendo amiga, siendo compañera de vida, siendo profesora, siendo actriz, dando clases, haciendo funciones. Lo más difícil ha sido el multitasking teatral que he tenido que llevar a cabo y lo más fácil ha sido al final entrar en la sala de ensayo y ponerme a trabajar con ellos.


Efraín Rodriguez, Lucía Sánchez, Adriá Olay, Rebeca Hernando y Abraham Arenas en el reparto ¿cómo entran a formar parte de la obra?
Los actores empiezan a formar parte del elenco una vez yo ya tengo elegido cuál es el tema y más o menos cuál es la línea y los perfiles que necesito para ese texto. A raíz de ahí empiezo a pensar, Javier nos lanza la propuesta de cerrar el elenco y a raíz de ahí fue cuando empiezo pensando en perfiles, y es cuando me vienen estos cinco intérpretes a la cabeza y soy muy afortunada de contar con ellos.
¿Qué nos vamos a encontrar en Todas las casas?
En Todas las casas se van a encontrar encuentro, presente, en Todas las casas se van a encontrar amor, se van a encontrar dolores, se van a encontrar vecinas, se van a encontrar calles, se van a encontrar emociones, estrellas y mucho teatro.
Lánzanos una invitación del por qué tenemos que ver tu obra
Pues yo no sé por qué tenemos que ir a ver Todas las casas, pero sí que espero que las personas que vayan a ver Todas las casas salgan ligeramente aliviadas de la vida adulta después de haberles contado ese cuento. Igual, si en algún momento, como persona, buscas cierto alivio en lo compartido, entonces sí, ese puede ser un buen motivo para ir a Todas las casas. Ojalá alguien encuentre un poquito de ese alivio que yo he sentido al crearla.
¿Un sueño por cumplir?
Un sueño por cumplir: que hacer teatro y dedicarse a la cultura en este país no fuera un privilegio.

