Fotos de Óscar Romero
Hace unos días publicamos la entrevista que tuvimos con Diego Guerrero con respecto al ciclo «Nuevos Territorios» que ha programado, y que tendrá lugar los días 25 y 26 de abril en la Sala Berlanga, nos habló de todos los protagonistas del mismo, y hoy tenemos la oportunidad de conocer mejor a Juan Pérez ‘Aure’, que actuará la tarde del 26 de abril. Diego Guerrero definía a Aure como un genio de la música y que su espectáculo iba a ser lo más flamenco del mundo, pero a su vez lo más experimental.
Ahora, con las preguntas que le hemos hecho a Juan Pérez, ‘Aure’ podemos conocer su música, sus inquietudes, sus influencias y hacernos una idea de lo que nos encontraremos en su concierto.
¿Cómo nace tu pasión por la música?
Pues… mi pasión por la música creo que nace al mismo tiempo que yo, mi padre es músico y al parecer según me cuentan durante los nueve meses de embarazo mi madre se tragó los ensayos del disco que estaba haciendo mi padre, siempre dice que respondía a la frecuencia del bombo de la batería y al bajo, y me movía y tal, y ya luego cuando nací, con días, mi padre me ponía música muy bajita en los cascos y cuenta que me quedaba ahí como hipnotizado. Creo que he nacido con la inmensa suerte de tener la música dentro de mí desde el minuto uno.
Pianista, compositor y productor, ¿cómo se conjugan todas las facetas en tu carrera profesional?
Pues no se conjugan, en realidad creo que más que «pianista, compositor y productor» soy músico, y como para mí la música es infinita y siempre he tenido la inquietud de buscar nuevas cosas, pues han ido viniendo diferentes facetas a lo largo de mi vida, y todas para mí son como diferentes caras mismo prisma, el prisma del arte de conjugar sonidos. Hay épocas en las que estoy más en una cosa o en otra, aunque he de decir que el piano tiene un sitio muy especial en mi corazón.
De familia flamenca, ¿qué pros y contras, si hay alguno, ha tenido el venir ya desde la infancia con referentes?
Pues contras ninguno, y pros muchísimos, al menos en mi caso concreto, porque mi padre que es el músico de mi casa (mi madre aunque muy buen gusto musical tiene un oído enfrente de otro), nunca ha sido exigente ni estricto conmigo, todo lo contrario, hacía que la música fuera un juego divertido, me lo hacía vivir de una manera absolutamente natural, también ayuda el hecho de que mi padre ya de por sí era un músico con unas ideas muy abiertas, pionero en mezclar el flamenco con los sonidos del rock y con un gusto musical muy amplio, eso también me ha dado desde muy chico la noción de que hay como decía el compositor alemán Robert Schumann «vida más allá de las montañas».
El primer instrumento con el que tuviste contacto no fue el piano, ¿cómo te decantas por él a la hora de estudiar?
Porque mi héroe musical era Jesús de la Rosa, cantante y compositor principal de la visionaria banda de rock andaluz Triana, y claro, en esa época el único sitio para estudiar piano en Huelva era el conservatorio, entré con diez años. Yo ya tocaba la guitarra flamenca en esa época, había estudiado con mi padre y con mi primo Joaquín Serrano, discípulo aventajado del Niño Miguel, pero a mí me atraía esa cosa del montón de teclados con diferentes sonidos que tenía alrededor Jesús mientras cantaba esas originales canciones suyas.
Formación fuera de España, ¿cómo recuerdas esa etapa?
Muy larga, ja, ja, ja… yo primero estuve en París haciendo Erasmus con el conservatorio, y aluciné con el nivel que tenían los niños en el Conservatoire de Boulogne Billancourt, una barbaridad, aprendí muchísimo allí, sobre todo nos centramos en la música impresionista francesa (Debussy, Ravel, Faure, Messiaen) que siempre me ha fascinado, y quizás sea el estilo que se me ha dado siempre mejor dentro del ámbito clásico.
Después me fui a Berklee, cinco años en Boston, haciendo la carrera de piano jazz y composición, y eso… es difícil de expresar con palabras, no solo el aprendizaje, sino la experiencia, lo vivido, la ampliación mental y sensorial de esos años fue enorme… Yo siempre digo que Berklee es como Hogwards, la escuela de magia de Harry Potter, pero en música, una pasada. Gente de todos los países del mundo tocando cosas increíbles… y eso con esa edad es una experiencia única.
Flamenco, clásico y jazz, ¿qué aportan cada uno de los estilos en tu carrera, y no sé si para ti son indivisibles, o van unidos en un conjunto para tu música?
El flamenco es como andar descalzo en la tierra, el clásico es como volver a casa después de un largo viaje, y el jazz es como poder pilotar tu propio avión… por decirlo de alguna forma, porque es mucho más complejo.
Para mí, la más viva actualmente de esas tres músicas y la que se encuentra en un momento más bonito de apertura y de nuevas cosas por venir, es el flamenco sin lugar a duda. Es la música que nace de mí de manera más natural, de manera innata por decirlo así. Es una música muy compleja en sus aspectos estéticos, formales y rítmicos, pero posee un alma muy sencilla, es como un niño pequeño… es una música única.
La música clásica… la música clásica no es nada en realidad, es una manera de englobar una enorme cantidad de estilos musicales muy diferentes unos de otros, con un montón de siglos de diferencia, no es lógico englobar eso de esa forma tan a grosso modo… Hay estilos y estéticas que se consideran dentro del «clásico» que a mí no me gustan mucho, y otros con los que muero…
Pero bueno, dejando eso a un lado, los grandes genios de la música occidental nos han dejado una huella en este arte que no puede ser ignorada, y habiendo tenido la suerte de haberlos estudiado en profundidad, no puedo dejar de enriquecerme de ellos, sería una estupidez por mi parte.
El jazz… es una música también muy especial, que comparte ciertos rasgos en cuanto al origen con el flamenco, aunque en marcos muy diferentes y también con estéticas musicales muy diferentes. Para mí lo más especial del jazz es el «poder» que te da para entender aspectos de la música y aplicarlos de forma muy práctica en la composición y sobre todo en la improvisación, en mi caso es aspecto estilístico del jazz no es lo que más me atrae, puedo tocar jazz, me encanta hacerlo, pero para mí el interés verdadero está en usar las herramientas que esta música ofrece para tratar de hacer una música más «mía» (me viene a la mente en este momento Frank Zappa como claro ejemplo de esto, o Weather Report). Es la herramienta perfecta para entenderte con muchos músicos del mundo.

El próximo día 26 de abril estarás actuando en la Sala Berlanga, ¿qué significa para ti estar en el ciclo Nuevos Territorios?
Estoy muy contento de estar en este ciclo dirigido por mi querido y admirado Diego Guerrero, y muy feliz de que a SGAE le haya encajado mi proyecto para formar parte de este festival, además hace un par de años que no tocaba por Madrid y tengo muchas ganas de volver, viví cinco años allí cuando regresamos de USA, y tengo recuerdos maravillosos, y conozco a muchos músicos que tengo muchas ganas de ver.
Hoy en día tenemos un mundo cultural con una vorágine impresionante, por ello, ¿qué crees que aportan estos ciclos al sector?
Da visibilidad a nuevas propuestas. Pienso que en España debería haber no solo más ciclos, sino más salas, festivales, programadores y financiación para gente que está por la música, es decir, por el arte musical y no tanto por el consumismo y la comercialidad … De hecho, no estoy de acuerdo con que la música un poco más compleja no pueda ser comercial, eso es lo que nos han hecho creer, pero no es verdad. No olvidemos que la música es ARTE y es CULTURA.
¿Quién estará contigo en el escenario de la Sala Berlanga?
Tengo la suerte de estar acompañado por mi mujer, la bailaora gaditana Auxi Fernández, que tiene una verdad y una flamencura en su baile incuestionables; y también por la muy especial y versátil percusionista australiana Nasrine Rahmani. Va a ser la primera vez que toco mi música con Nasrine, aunque la conozco desde el primer día que llegó a España que la trajo Diego a casa de mis padres, así que va a ser muy especial, tengo muchas ganas.
«Compositor Flamenco del Año 2022» por SGAE, y ganador del primer premio SGAE Paco de Lucía de ese mismo año, ¿qué significó este reconocimiento en tu carrera?
Pues supuso un momento especial en mi vida y en mi carrera, primero porque llevar un premio con el nombre del genio de los genios de la guitarra (no flamenca solo, sino en general), es un honor difícil de explicar; y segundo, porque a nivel de mi carrera ha ayudado a abrir ciertas puertas. Estoy muy agradecido por este premio.
¿Nos puedes comentar cómo es tu forma de componer?
Me encanta la literatura de fantasía, y hay un escritor que se llama Brandon Sanderson (el cual recomiendo, dicho sea de paso), que dice que hay dos tipos de escritores: el escritor-arquitecto y el escritor-jardinero. El primero es el escritor que organiza la trama, sabe el hilo argumental a gran escala antes de tener los detalles, sabe el pasado de los personajes, las motivaciones de cada uno etc… y el escritor-jardinero, por el contrario, planta una semilla, la riega y espera que vaya germinando por sí sola, suelen ser más lentos porque dejan que la historia se desentrañe casi por sí misma, y corren mucho más el riesgo de quedarse atascados. Yo soy mucho más del segundo tipo, cuando compongo busco sorprenderme, me adentro en la jungla. Me divierte más, creo que esto tiene que ver con que cuando chico (3/4 años) mi padre tenía una mesa Montarbo de 24 canales, y tenía Eco y Delay y feedback, y yo me entretenía con eso durante horas y horas… es un poco lo mismo que hago hoy en día cuando compongo, no sé, creo que más o menos puede ir por ahí.
A la hora de componer, ¿qué te es más complicado la forma o el fondo?
Mmm… Componer en sí no es difícil, una vez que comprendes cómo funcionan la armonía, la estructura, la melodía, los timbres de los instrumentos, es decir los aspectos técnicos de la música, lo que sí es difícil es lo que hablaba antes, sorprenderte a ti mismo, para eso hay que escarbar mucho, y hay que tirar a la basura alguna que otra cosa… Como decía Paco «Ayer por la noche me puse hasta a bailar el tema que estaba grabando, y hoy por la mañana me parece una porquería», y es literalmente así a veces… yo trato de recordar mucho lo que estaba sintiendo en el momento justo de componer algo, porque la novedad me dura poco, y rápidamente la incorporo y ya la doy por hecho digamos, entonces me fio mucho de qué sentía al principio de «cazar» una idea
Si una idea sobrevive al sueño de una noche entera y al despertar te sigue gustando, seguramente sea bueno.
¿Influencias?
Influencias… digo lo primero que me venga a la mente: Satie, Camarón, Paco, Schumann, Monk, Ravel, Knower, Aphex Twin, Triana, Alameda, Floex, El Pakete, Juan Antonio Salazar, Brad Mehldau, Diego Amador, Pata Negra, Lole y Manuel, Chiquito de la Calzada, Shakti, Hariprasad Chaurasia, Jaco Pastorius, Frank Zappa, Miles Davis, Billie Holiday, Debussy, Édith Piaf, Víctor Jara y Mozart… Además, por supuesto, de la gran cantidad de músicos amigos con los que he tenido la suerte de tocar y aprender.
¿Un sueño por cumplir?
Tengo uno, pero voy a cumplirlo este verano. De todas formas, hay que tener cuidado con hablar de los sueños, hablamos después del verano.

