Bailar en la Berlanga dará comienzo el 8 de abril, y tendrá lugar hasta el día 12 abril. La obra encargada de abrir el ciclo será Next to my skin de la compañía laMonto. Hablamos con Rosa Mari Herrador, coreógrafa e intérprete de la obra.

Rosa Mari Herrador tuvo sus inicios en la danza, como muchas niñas, desde la infancia pero no fue hasta la adolescencia cuando se enamoró de esta disciplina artística. Esa primera toma de contacto en la infancia no hizo que prosiguiera con sus clases hasta que sin saberlo en una sola clase, ya en la adolescencia admite que se enamoró de la danza. Lo hice sin saberlo, yo quería sólo disfrutar y así comenzó todo.

Next to my skin es una pieza de 30 minutos y en el ciclo se mostrará entera. Es un trabajo que creé con Maximiliano Sanford, con quien he trabajado mucho a lo largo de mi trayectoria. Hemos creado la pieza junto al músico Jordi Claret, con quien ya había trabajado anteriormente. Ambos trabajamos con la improvisación, pero nos lanzamos a realizar una pieza con un guion bien marcado, de contacto, pero que fuera improvisada. La verdad es que fue un poco vertiginoso el proceso, pero también con muchísimo cuidado. En esta ocasión va a estar conmigo Álvaro Silva, que también trabaja mucho con la improvisación. Es una pieza que muestra mucho el contacto, cómo tú te relacionas con la piel del otro, cuál es el límite, cuáles son límites, pero es algo que es improvisado, es decir, que lo que se va a ver allí, evidentemente es un guion marcado que no siempre va cambiando, pero el movimiento en sí mismo sí. Tiene su complejidad porque tienes que estar muchísimo en el presente, porque claro, no estás bailando tú solo, sino que estás en contacto con la otra persona, con el otro bailarín y además con la música, hay que congeniar ahí como tres mundos, más el espacio.

¿Cómo ha sido la creación de ese guion? Viene de otra creación anterior donde lo que quería transmitir era el recorrido de un arco iris, hacia ese lugar de color, de luz, de tranquilidad… de cómo se pasa por diferentes fases, desde mucho ruido a la calma, a una serenidad y vuelve otra vez el ruido y todo como una especie de concesión, y todo esto me ha servido para hacer el guion de Next to my skin. Evidentemente ya no era hacia el arco iris, porque también como en todos los procesos hay que escucharlos, tú puedes empezar con una idea y luego va cambiando, pero sí que es verdad que nos hemos ido guiando un poco con eso, con esos estados de ambiente, ese ruido y esa agitación tanto física como emocional y además partiendo de los deseos que teníamos cada uno.

Este trabajo lleva rodando desde el verano del 2024, estrenándose en Andorra y ahora es cuando reinician la temporada en Bailar en la Berlanga, y admite que es otro reto porque Next to my skin es un espectáculo de calle y ahora van a una sala. Nos cuenta que después de esta representación volverán a Andorra siguiendo por el País Vasco, Málaga y Cataluña.

Rosa Mari admite que lo más fácil en la obra ahora mismo está siendo el entendimiento con Álvaro, que está haciendo la sustitución, y también el trabajo con el músico. Está siendo muy fácil lo que es la comunicación de cuerpo, eso, por un lado, y también con el músico, con Jordi. Sabía que con él iba a ser así, porque sé de trabajos anteriores que sería muy fácil que él escogiera los matices musicales para lo que se estaba haciendo en escena, de crear un color de música idóneo. Y así ha sido, se ha creado todo muy rápido. Lo más complejo ha sido la resistencia a no fijar material, ese miedo que teníamos de que no apareciera un espectáculo, así como de revolcándonos dos cuerpos y ya está. Siempre hay ese miedo, pero creo que va a ser lo suficientemente bueno, no queremos que quede torpe. Sólo nos hizo falta dos días de quitar la complejidad de la creación de la pieza, el resto ha sido un proceso con muchísima confianza, cuidado y ha ido muy rodado.

Hablamos de la dificultad que tienen los artistas hoy en día para ser programados con sus trabajos, y Rosa María piensa que dentro de la complejidad de todo existe la diferencia de apoyos entre cada una de las comunidades, y en la danza mucho más. Sí que creo que hay muchísimas diferencias de una comunidad a lotra y eso va en detrimento realmente de los artistas, porque parece que hay como una ley, como qué tienes que programar. No sé si es en todas las comunidades, yo estoy también viviendo en Andalucía y tienes que programar una vez al año danza. Entonces, imagínate, la escasez que tenemos: una vez al año es muy poco. Luego hay otras comunidades que apoyan mucho más la danza y a los artistas locales. Es muy complejo trabajar de esta manera, porque no hay una sensación de circular, y está muy bien que haya que generar leyes, pero claro, de por sí, entonces ya partimos con la negación a querer programar. La cultura genera en el público un bienestar que es positivo para la sociedad. En la danza lo que se dice muchas veces es que no llena, no llega al público, que se queda muy distante. Es complejo programar, así como la figura del programador, pero es un trabajo que hay que saber hacer y hay que hacerlo con mucho mimo. Cuando somos pequeños, el lenguaje no verbal es el que más se entiende y cuando somos adultos hay una necesidad de tener que hacer un discurso, en vez de sentir.

En la danza muchas veces hay que dejarse sentir, dejarse abrir el corazón y entrar de pleno en él y hay como una resistencia frente a eso. El espectador lo va a ver con sus ojos y con su evidencia, es algo super mágico, tú lo ves e interpretas en base a tu vivencia en este mundo, a tus experiencias y es algo muy personal.

Aquí en Granada es verdad que el circuito está bajando, y estoy hablando con instituciones, para que haya una pequeña partida para la danza, porque creo que es importante que la danza se acerque a la gente. Cuanto menos hay más se distancia, más ajena queda. Evidentemente la práctica es necesaria, el ver y sentir es como todo, importante. Cuanto más haces, más sensibilidad se tiene hacia ello.

Si yo fuera una espectadora que voy a ir a verte a la Sala Berlanga, pero no supiera nada, ¿cómo me describirías el espectáculo? ¿Cómo me lo venderías? Te diría que es una pieza Performativa donde el espectador va a explorar una conexión humana a través del lenguaje del cuerpo, del contacto físico y con música en vivo, donde va a poder sensibilizarse al contacto de los dos intérpretes y cómo se dirigen al espacio y a su fisicalidad. Es un viaje totalmente humano, se va a generar muchísimo esa respiración y ese latido entre los dos bailarines.

Siempre termino las entrevistas con una pregunta y es ¿un sueño por cumplir?

Mi sueño era bailar porque así era feliz y ya lo he cumplido. Si tuviera que decir alguno más, sería algo que ya lo estoy intentando llevar a la práctica y es estar en paz conmigo misma.

Next to my skin de laMonto
Danza Contemporánea • Duración: 30’

Bajo los latidos de nuestros cuerpos, nuestras pieles se fusionan para convertirse en una sola. Cada abrazo, cada gesto, transforma, muda, rasca y regenera la corteza del otro dejándose caer, hasta que las cicatrices más profundas acarician nuestro contacto. Next to my skin es un espectáculo de danza contemporánea para espacios no convencionales. Una propuesta performativa que explora la conexión humana a través del lenguaje del cuerpo, contacto físico y música en vivo.

Coreografía: Rosa Mari Herrador Montoliu
Intérpretes: Rosa Mari Herrador Montoliu y Álvaro Silva
Música: Jordi Claret

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