Del 11 al 20 de abril, Antonio Najarro llevará el último trabajo de su compañía, ‘Romance sonámbulo’, al Teatro Español de Madrid. El espectáculo está interpretado por 13 bailarines y cinco músicos sobre el escenario e inspirado en el ‘Diván del Tamarit’ y otros poemas lorquianos.

Esta será mi séptima producción con mi compañía, y llevaba tiempo con muchas ganas de abordar el mundo de Federico García Lorca, de su poemario, pero siempre he sido muy reticente, porque es un artista, un poeta, que ha sido muy visitado a través de la danza española y del flamenco y quería hacerlo de alguna manera lo más original posible. Contacté con el dramaturgo Alberto Conejero, con quien ya había trabajado, y me gustó muchísimo su visión de la danza a través de la dramaturgia, e ideamos un espectáculo en el que mostráramos un lado que nunca se había mostrado de Federico García Lorca y de sus poemas a través de la danza española, que son una parte muy onírica, misteriosa, de ensueño, noctámbula, centrándonos en poemas lorquianos.

Nos cuenta que habló con Alberto Conejero de plasmar el propio estilo Najarro y su objetivo principal con su compañía: mostrar los cuatro estilos de la danza española, la escuela bolera, la danza estilizada, el flamenco y la danza tradicional, pero con una estética y una forma muy actual y siempre presentando toda esta versatilidad de bailarines.

El espectáculo se basa en poemas que hacen referencia a un Lorca muy misterioso, muy lunar, de hecho uno de los personajes principales es La Luna con la que Lorca va haciendo un viaje desde su infancia hasta su adolescencia, pasando también por cómo iba descubriendo su sexualidad, cómo va descubriendo todos los personajes oníricos que aparecen en este espectáculo, las palomas, una confluencia también de diferentes músicas, músicas persas, sefardís… Habla de las tres culturas que conformaron la Granada del poeta, la cultura hispano árabe, de la judía y la cristiana. Es un espectáculo donde hay mucho baile, hay mucha teatralidad con un compendio de creativos de muchísima calidad.

La música está compuesta por el guitarrista flamenco José Luis Montón, y dice haberle elegido por su versatilidad, porque además de los cuatro estilos de danza española, también hay ballet neoclásico, y danza contemporánea. Además del flamenco, hay referencias a la música clásica, con un quinteto de músicos en directo, con José Luis Montón a la guitarra, acompañado de Thomas Potiron al violín, María Mezcle al cante, Juan Carlos Aracil a la flauta y Josué Barrés a la percusión.

El vestuario, a cargo de Yaiza Pinillos, nos cuenta que ha sido pensado e ideado muy minuciosamente, mostrando el costumbrismo que aparece en el poema de Lorca, pero incluyendo toda esa parte onírica que quieren mostrar. La iluminación es de Nicolás Fischte, y Antonio nos cuenta que una parte muy importante son las proyecciones que ha diseñado por Emilio Valenzuela: se ha inspirado, aparte de todos los componentes que aparecen en las poesías y todas las ubicaciones, por así decirlo, que aparecen en cada uno de los poemas, también en los dibujos del propio Federico García Lorca, que ha sido un mundo que he descubierto a través de este espectáculo yo sabía que él pintaba y dibujaba, pero había ahondado tanto antes en su faceta como pintor y la verdad es que es apasionante. Todo esto de lo que hemos hablado es el Romance sonámbulo, que es un espectáculo que, aunque habla de Lorca, el poema de Lorca lo hacemos desde una óptica muy personal y muy diferente.

¿Cómo ha sido guionizar el espectáculo? Ha sido lo más complejo. Hacer un espectáculo de danza donde hay una dramaturgia y un argumento es complejo. En este caso no hay un argumento de principio a fin, pero si cada una de las coreografías está inspirada en un poema, por lo que son todas obras argumentales, y siempre me ha dado muchísimo respeto porque considero que tiene que estar muy bien hecho. Primero, para que el público lo entienda sin necesidad de tener que leer los poemas. Soy siempre un defensor de que el público, si lee un programa, tendrá más información, pero si no lo lee, tiene que entender perfectamente el espectáculo y le tiene que llevar y le tiene que emocionar. Por eso para mí crear un espectáculo argumental a través de la danza es muy complejo, es arriesgado y tiene que estar muy bien pensado cada uno de estos guiones que lleva cada coreografía. Complejo ya no solo por guionizar cada uno de los poemas, sino también por crear ese hilo que debe de haber un espectáculo, lo que tiene que hacer que el espectador no desconecte nunca. Hay que dar dosis de fuerza, de emoción, de energía, pero al mismo tiempo también tiene que estar muy bien compensado con partes más suaves, más melódicas, más tranquilas, más románticas, y es a lo que más tiempo hemos dedicado, tanto Alberto Conejero como yo, en ver muy bien cómo es ese pulso, esa energía que fluya a través de este Romance Sonámbulo.

Antonio afirma, rotundamente, que para él la música en un espectáculo tiene que estar en directo, ya que la energía, fusión y la emoción que se crea es diferente. Los músicos están bailando contigo y nosotros estamos tocando con los músicos. Además, las castañuelas están siempre presentes en mis trabajos, pero en ese espectáculo sacamos un instrumento que se llama chácaras, que son unas castañuelas muy especiales de un tamaño más grande y de una forma muy original. Son instrumentos típicos de la isla de la Gomera de Canarias y su toque es muy parecido al del choque de los caballos al galopar en el suelo. Hay un número que son los jinetes heridos, El jinete herido, uno de los poemas de Lorca, donde cuatro bailarines solistas, hacen a modo de jinete caballo tocando estas chácaras y es espectacular es un sonido maravilloso, por lo tanto, los bailarines también somos músicos y ellos también tienen que estar muy integrados en la coreografía, es muy emocionante cuando además está rodeado de músicos de muchísimo nivel.

Además de cantar también este personaje de la obra es el reflejo de esta luna que aparece también como paralelismo con Lorca y también, pues a veces narra, a veces canta, igual que Lorca. Daniel Ramos, que es el bailarín solista que hace de Federico Lorca, narra también y recita uno de los poemas más emocionantes de Federico García Lorca al final del espectáculo. Así que es un espectáculo en el que hemos pensado todo, hemos ido avanzando todos los creativos absolutamente a la vez, y eso es algo que a mí siempre me gusta hacer y que creo que es imprescindible. A mí me envía un diseño, un primer diseño, Yaiza Pinillos, la diseñadora del vestuario, y ese diseño está compartido con el compositor, con el diseñador de las proyecciones y con el creador de la iluminación para que vea los colores que van a llevar. Está compartido con todos porque pienso que todos los creativos tienen que estar al tanto de cómo va avanzando cada uno de ellos porque pueden inspirarse en lo que está haciendo el otro y porque de esta manera toda la creación del espectáculo va creando y va avanzando en un unísono que pienso que al final es imprescindible para que todo esté totalmente engranado.

Antonio nos comenta que como en todos los espectáculos cierra Romance Sonámbulo con una danza final con mucho movimiento con todo el cuerpo de baile, con entradas y salidas y con muchos dibujos. El vestuario tanto clásico, tradicional y contemporáneo irá mostrando la evolución de la obra y de los personajes. Los diseños, las formas y los volúmenes hacen referencia a la tradición, pero también al vanguardismo. Y ese es el leitmotiv de este espectáculo, hay un gran conocimiento de la tradición, todos los creativos conocemos muy bien las bases, tanto de la danza española como del vestuario, de las proyecciones con las calles de Granada y todo refleja la obra de Lorca, pero todo con una técnica y una narrativa muy actual.

Admite que nada es fácil en una obra, pero nos cuenta que lo más fácil que le resulta es coreografiar bailes. Coreografiar pasos a los bailarines, coordinarlas con los zapateados, con las piruletas con los saltos, es algo que tengo ya muy metido en mi ADN, tengo un estilo además como personal que ya está muy impregnado en mis bailarines por lo que a ellos les cuesta ya mucho menos y quizás esa es la parte más fácil. La parte más compleja es que el conjunto de todo tenga una línea clara que se entienda, que emocione, que haga que el espectador no desconecte y también, muy importante, que para mí es muy difícil, que siempre que ideo un espectáculo tengo que pensar que tiene que ser comprendido y tiene que emocionar al público español, al público americano, al público asiático, al público europeo, al público sudamericano. Somos una compañía, que en este caso es privada, que viajamos muchísimo y que llevamos todo el compendio y toda la versatilidad de la danza española por todo el mundo y tiene que ser muy bien entendido, y sobre todo que emocionar, que es para mí el principal objetivo.

¿Un sueño por cumplir? No poder la ilusión. Levantarme cada mañana con ganas de seguir desarrollando mi trabajo.


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