Pere Bujosa trío es otra de las formaciones programadas en JazzEñe y que actuará el próximo sábado 26 de julio por la mañana. El contrabajista mallorquín Pere Bujosa lidera un trío donde indagan en el jazz desde una mirada musical abierta y contemporánea, a la vez que conectan la tradición mediterránea con la innovación sonora. Pere Bujosa nos habla de la formación, que está formada desde 2018, y de su participación en JazzEñe.
Para entrar un poco en contexto, nos podéis decir cómo nace el trío.
El trío surgió durante mi etapa en Ámsterdam, mientras cursaba mi Máster en el conservatorio. Joan y Xavi eran músicos destacados en la escena local, así que decidí invitarlos a probar algunas de mis composiciones. La química fue inmediata y el resultado me entusiasmó. A partir de ahí organizamos una grabación y varios conciertos, dando un inicio oficial y sólido al proyecto.
Podemos decir que tenéis ya un proyecto consolidado, desde 2018, ¿Qué queréis transmitir con vuestro proyecto dentro del panorama musical?
Nuestro objetivo es transmitir una visión abierta y fresca del jazz contemporáneo, donde la tradición se encuentra con la innovación. Buscamos emocionar, sorprender y estimular al público con una propuesta que invite a descubrir nuevas formas de experimentar la música.
Polirritmia, improvisación y algo de electrónica, ¿cómo habéis llegado a esta mezcla tan contemporánea?
Todo ha ido apareciendo de forma orgánica y natural. Mi interés inicial por la polirritmia nace del jazz y se amplifica tras profundizar en la música india durante mis estudios. Joan y Xavi ya dominaban estos lenguajes, facilitando mucho el proceso. En cuanto a la electrónica, siempre me ha apasionado jugar con efectos desde el contrabajo y experimentar con sintetizadores. Finalmente, la improvisación, elemento intrínseco del jazz, a veces forma parte de entender la música y el arte, en la cual se deja momento al momento presente la toma de decisiones, de las cuales surgen maneras diferentes de proceder con diferentes resultados cada vez.
Somos muy de etiquetas musicales, ¿creéis que ayudan o perjudican?
Las etiquetas son cómodas para entendernos rápidamente, pero también son una limitación creativa importante. Pienso que los artistas evolucionan continuamente y a menudo exploran áreas que no encajan fácilmente en categorías predefinidas. Herbie Hancock y Miles Davis son claros ejemplos de artistas que se han movido libremente entre géneros, demostrando lo enriquecedor que puede ser alejarse de esas etiquetas.
Vais a estar en Jazzaldía, ¿qué significa para vosotros?
Volver a Jazzaldía es realmente especial para nosotros. El año pasado tuvimos una experiencia maravillosa en el Frigo Gunea, conectando con un público receptivo y abierto a propuestas nuevas. Sentimos que tocar de nuevo aquí es un reconocimiento al esfuerzo de mostrar música original y arriesgada.


¿Qué importancia tienen estos ciclos hoy en día?
Para nosotros, estos ciclos son una oportunidad muy valiosa. Nos permiten tocar en buenas condiciones, llegar a un público nuevo y conectar con otras propuestas. En el caso del ciclo organizado por la Fundación SGAE, además del cariño con el que está montado, hay algo que lo hace muy especial: la posibilidad de coincidir con promotores internacionales.
¿Qué se va a encontrar el público ese día?
El público descubrirá nuestro último trabajo, donde exploramos la fusión entre música popular balear y nuestra propia visión contemporánea, además de rescatar y reinterpretar obras de compositores de las Baleares poco conocidos. También un repaso a nuestros primeros 3 discos.
Es un evento muy cercano al público, ¿cómo vivís ese tipo de conciertos?
Estos conciertos cercanos al público son especialmente valiosos para nosotros. Nos permiten establecer conexiones profundas con audiencias que quizá no nos conocen, generando un diálogo artístico auténtico y bidireccional, donde ambas partes salimos enriquecidas.
Si os tuvierais que definir musicalmente, ¿cómo sería?
Nos definiríamos como una propuesta ecléctica y contemporánea que fusiona jazz, electrónica y tradición mediterránea, siempre abierta a la improvisación y la experimentación.

¿En qué estado de salud creéis que está actualmente la música y concretamente el jazz?
Aunque la música en directo sigue contando con un público fiel y entusiasta, la realidad del sector cultural es compleja debido a la precariedad que afecta a todas sus áreas. Encontramos desde ayuntamientos que promueven situaciones laborales abusivas, como la figura del falso autónomo o retrasos injustificables en los pagos, hasta grandes estructuras empresariales que mantienen condiciones extremadamente precarias tanto para artistas como para técnicos. Además, estamos viendo la progresiva desaparición del circuito de salas pequeñas, consecuencia directa de un modelo económico neoliberal y de la desvalorización del arte en las capas más bajas de la industria, lo que destruye espacios comunitarios esenciales para compartir cultura.
Paradójicamente, los expertos señalan que estamos en la época en la que más dinero se genera dentro de la industria musical, mientras que artistas veteranos nos comentan con frustración que los cachés son prácticamente los mismos que hace 25 años.
En el ámbito del jazz, valoro especialmente el esfuerzo y compromiso de pequeñas organizaciones independientes que han logrado crear comunidades sólidas y ciclos musicales cuidados al detalle, manteniendo viva esta música desde la cercanía y la autenticidad con el público y los artistas.
¿Cómo es vuestra forma de componer?
Mi manera de componer es muy abierta y ecléctica. Normalmente empiezo explorando y jugando con mis instrumentos principales: el contrabajo, el piano y el bajo eléctrico. En otras ocasiones, la inspiración llega a través de la voz, experimentando con sintetizadores o sampleando sonidos diversos. Esas ideas iniciales las suelo registrar en notas de voz para capturar su esencia, y desde ahí empiezo a darles forma, creando maquetas, partituras y, finalmente, desarrollándolas en colaboración con el grupo durante la producción final.
¿Un sueño por cumplir?
Aunque ya lo he experimentado varias veces, mi sueño es seguir viajando con mi música, especialmente por Europa y alrededores. Me ilusiona poder seguir llegando a nuevos públicos, estableciendo conexiones emocionales profundas y auténticas a través de la música, descubrir historias inspiradoras en cada lugar y poder plasmarlas después en mis composiciones.
