Aldea Fest tendrá su cuarta edición los días 15, 16 y 17 de agosto en Sotillo y San Vitores (Valdeprado del Río, Cantabria). Es un festival solidario, autogestionado y de formato reducido, que aúna música, actividades comunitarias y debates públicos. Es un evento sin ánimo de lucro y donde todos los fondos recaudados se destinarán a apoyar la defensa del territorio frente a la implantación de macroparques eólicos (Henestrosas, Morosos, Ornedo, Olea, Cotío y Somalomas-Las Quemadas).

Aldea Fest nació como una iniciativa cultural vinculada al mundo rural: reivindica la vida de los pueblos, la protección del paisaje y un modelo de desarrollo distinto al extractivista. Con un cartel musical formado por bandas locales y estatales, actividades participativas (talleres, mercado social, paellada comunitaria) y debates sobre energía y territorio, el festival busca:

  • Reunir a la comunidad local y visitantes en torno a la música en directo.
  • Recaudar fondos para apoyar la defensa legal y social frente a los parques
    eólicos indicados.
  • Difundir alternativas culturales y económicas que fomenten la vida en el medio
    rural.

Un año más nos hacemos eco de este festival reivindicativo, donde la solidaridad y un fin común unen cada año a un público, que cada año aumenta en su número de visitantes, y que no es otro que reivindicar la personalidad de cada población y el mantenimiento de los espacios naturales. Auria Diharce, una de las organizadoras, nos habla de esta cuarta edición y de la evolución del festival.

Si echaras la mirada atrás e hicieras un repaso a los años anteriores, ¿qué balance haces de este recorrido que lleváis?

Si echáramos la vista atrás, lo que haríamos es darnos cuenta de que tenemos más experiencia y tenemos más capacidad de poder llegar a más personas, porque cada vez es más conocido el festival y esto nos ayuda muchísimo a darnos cuenta de que poco a poco viene gente de otros lugares y estamos muy contentas, sobre todo de lugares más grandes, no solo de pueblos pequeñitos, que al final, como es una zona donde hay muy poca gente, pues a veces cuesta.

Llegáis a la cuarta edición, poco a poco consolidando un proyecto, ¿habéis conseguido nuevos apoyos tras las tres ediciones anteriores?

Los apoyos seguimos teniendo los mismos, muy poquitos, y la gente políticamente no está comprometida, entonces no quiere saber mucho, sobre todo los ayuntamientos más cercanos. No sabemos exactamente si porque efectivamente hay una necesidad concreta económicamente hablando o porque realmente no interesa. Creemos claramente que no tienen conciencia de cómo se pueden quedar los pueblos, los montes, la fauna, toda la diversidad que tenemos. Cómo puede quedar todo, como un cementerio, diríamos, y eso no lo quiere nadie; la verdad es que si lo viéramos con perspectiva, veríamos claramente qué es lo que pasa, pero no se están dando cuenta, entonces no hay mucho apoyo a este respecto.

Uno siempre comienza con un objetivo y, con el tiempo, todo crece y avanza. ¿En qué medida han cambiado, o evolucionado, los fines que teníais?

Los fines que hemos tenido no han cambiado, siguen siendo los mismos: que en una España vaciada como es la parte sur de Cantabria se están aprovechando de que no hay gente para reivindicar. De hecho, ahora hay un ejemplo en Penagos y en Liérganes, tanto por el ayuntamiento y que hay muchísima más gente, donde hay unas movilizaciones más grandes que en zonas rurales con mucha menos población. Y eso, pues, cuesta, cuesta admitir que donde estamos, pueblos donde hay 10 habitantes, 20, 30, no darnos cuenta de que esos pueblos deben seguir así, con esa población pequeñita, que no se van a masificar nunca, pero que tampoco se van a vaciar. Si hacemos unos parques eólicos al lado, efectivamente se pueden vaciar. Entonces, ya directamente, como tantos pueblos que están vaciados en España, pues se siguen vaciando aún más cuando ahora mismo hay una vida cultural y vecinal rica y cada vez la gente está comprando las casas. Después de la pandemia ha habido un boom de irse a otro lugar que no haya asfalto y por ello nos hemos dado cuenta de que hay gente nueva con ganas de tener un espacio libre de tóxicos, de contaminación, de wifi y volver como un poco a lo de siempre, a lo antiguo. Entonces nuestros fines no han cambiado, siguen siendo los mismos: proteger nuestra tierra, proteger nuestros montes, proteger los animales, los bosques, los kilómetros y kilómetros de hayedos que tenemos, y eso es el pulmón del mundo, entonces no nos lo podemos cargar de esa manera.

¿De todo lo inicial que buscabais, qué habéis conseguido?

Hemos conseguido más sensibilización, más conocimiento, que la gente sepa realmente cuánto mide un molino, cuánto genera un molino y para qué se genera esa energía. Eso es lo que hemos conseguido, que no se necesita tanta energía en España, que ya tenemos el 30% de más de energía, que nosotros no la necesitamos y que no se necesitan crear estos parques que son después cementerios llenos de aceite, llenos de hierro, porque además es que sigue sin haber un plan de evacuación, sigue sin haber un plan medioambiental y esto es realmente triste porque sería directamente como si echáramos petróleo en una tierra fértil y sabemos que si se hace no va a crecer absolutamente nada en años y eso es bastante triste. Así que hemos conseguido que la gente se conciencie un poco más, que sepa de qué estamos hablando y que reivindiquen su territorio, su naturaleza y su bienestar.

Con el tiempo, ¿veis que la gente es más consciente de vuestras reivindicaciones?

Esto es la reivindicación, la gente lo ve; sí es verdad que la gente se cansa cuando ve siempre lo mismo, pero nosotros estamos como en la resistencia, resistiéndonos a que esto se olviden de hacerlo y mientras tanto vamos a hacer alegaciones y la gente firma estas alegaciones y las mandamos a las ventanillas únicas y desde aquí levantamos la voz a cualquier situación de vulnerabilidad que se vea en cualquier lugar de España o del mundo, que se hagan alegaciones directas a las instituciones públicas desde la ventanilla única, que se puede hacer una alegación directamente y para que se paren estos parques de una manera directa. Entonces, ¿qué es lo que hacemos? Gracias a que haya más gente movilizada, tenemos más alegaciones y esto hace que se vayan parando los procesos. Llevamos desde el 2018 con este parque en concreto y en el 21 hubo también otras alegaciones y ahora mismo volvemos a hacer otras alegaciones porque han cambiado de empresa y entonces la gente sabe que han cambiado de empresa y lo que hacemos es darles la información para que volvamos a firmar porque tenemos un mes exacto para meter estas alegaciones y la verdad es que realmente en agosto estamos muchas más personas en los pueblos porque hay más veraneantes y esto nos va a poder hacer que las alegaciones sean en una mayor medida más y eso ayuda muchísimo.

El año pasado nos comentabas que el festival va desde lo cooperativo y lo voluntario; ¿sigues en esa misma línea? Nos gustaría saber si sigue así, qué beneficios puede esto aportar en contra de ser un festival con ánimo de lucro.

Somos un festival sin ánimo de lucro; simplemente, de lo que se recoge, se pagan los gastos y de ahí se da el dinero íntegramente al abogado. No tenemos asociación; de hecho, la estamos creando para poder gestionar mejor los ingresos y para tener un poco más de formalidad, realmente. Después nos da un poco de pereza la formalidad, pero creo que tenemos que hacerlo.

Los otros beneficios que tenemos son un montón. Primero es el relacional, el afectivo, en el que nos relacionamos mucho más con los vecinos y las vecinas, que hay más propuestas, que los jóvenes del pueblo están proponiendo acciones, tareas a hacer y las hacen. Los beneficios de que las personas mayores quieran aportar y, al no poder aportar, aporten un bizcocho o cocinan algo, porque ya no pueden subirse a una farola y subir un cable o limpiar, ordenar. Ellos hacen esa parte, y a nivel de comunidad es un aporte enorme. Para mí es importante que sigamos en esta línea porque todavía hay gente en el pueblo que no está metida en esta onda, pero digamos que se ha creado una comunidad, tanto de chavales jóvenes que estaban más o menos solos porque no hay población para crear cuadrilla, y hace que vengan otros chavales de otros pueblos de otras provincias a pasar el fin de semana con nosotros. En este caso vienen casi 40, 50 personas menores de 20 a 21 años a 16 que quieren participar en el FES, que quieren ser voluntarios. Vienen de Madrid, de Bilbao, del propio Cantabria, Santander. Y eso para mí es algo muy rico; ese es el beneficio mayor que tenemos. Que podamos pararnos los molinos; lo que sabemos es que vamos a seguir con el FEST porque esto también genera la famosa España vaciada, el que podamos generar espacios dentro de estos pueblos, estas aldeas tan pequeñas. Ese es uno de los beneficios que para mí en concreto se cumple. Para los compañeros, pues que hagamos mucha red con otras comunidades y para mí también, otras asociaciones de la zona, ecologistas, no ecologistas, vecinales, que tengan como esa parte más de unión. Porque al estar tan separados no hay lugares de encuentro no se generan charlas, y no se generan manifestaciones donde tenemos que acudir. Entonces, eso es uno de los beneficios más grandes.

Nos puedes contar qué tenéis este año en vuestro cartel y cómo ha sido la elección de los grupos que van a actuar en esta edición.

Muchos grupos del año pasado nos han pedido volver. Desde el año pasado ya la gente escribía que quería participar al festival directamente, pues les gustó mucho. Y de hecho este año querían repetir como cuatro grupos, pero hemos intentado que no se repita y que tengamos un poco más de diversidad y lo más cercanos a las provincias de Cantabria, o sea, de Burgos, de Vizcaya, de Asturias, de Valencia, y este año en concreto tenemos uno de Madrid, otro de Bilbao y el resto son de Cantabria, y creemos que al ser aquí puede atraer a más gente y poder tener una mayor afluencia de gente y repercusión. Entonces, bueno, pues ese es un poco el objetivo de este año. El año pasado trajimos más de Madrid porque se animaron muchísimos grupos de Madrid, pero este año hemos decidido que sean de Cantabria y que haya folk presente y que los grupos sean lo más originales posibles con sus canciones, poder apoyar al rock joven, al rock que comienza, a grupos de mujeres, grupos también de personas ya más mayores y el viernes unos cuantos grupos de pop rock y de folk y el sábado empezamos con unos gaiteros que vienen a hacer música celta al FEST, hacemos primero un taller de baile y después hacemos más rock pop a lo largo de la noche y un poquito más de heavy al final de la noche para aquellos que les gusta más ese género.

Quizá sea una pregunta un tanto trivial, pero en su día, el día del apagón de la luz, me acordé de vosotros. ¿Cómo vivisteis en la zona esa situación?

El apagón en Sotillos-San Vitores se vivió con mucha tranquilidad porque realmente en nuestros pueblos casi no usamos la luz más que cuando nos metemos dentro de casa, porque todavía sigue habiendo muchas cocinas de gas, de gas butano, de la chapa de madera. Hay poca cobertura también, así que también estamos muy acostumbrados a que no haya cobertura y se vivió de esa manera; los tractores tenían suficiente gasolina para poder andar para atrás y para adelante y se vivió con mucha normalidad. La verdad es que sería ideal que todos lo hubiésemos vivido así.

¿Qué facilidades y dificultades habéis tenido para llevar a cabo esta edición?

Las facilidades son que somos un equipo pequeño de personas que queremos el mismo objetivo y eso ha sido fácil para todos. Poder tener como único objetivo ir mejorando el festival, ya que es un evento sencillo y muy de andar por casa, de cosas de los vecinos; los vecinos aportan una manguera, un balde; toda esta parte sí que es para nosotros importante. Y también, por lo tanto, es un festival que nos ha gustado. Facilidades también porque se han apuntado como unos 60 voluntarios, más o menos, 50 a 60 voluntarios, y eso ha sido al principio difícil, pero después, a la hora de hacer una buena comunicación, se han ido apuntando, y eso es de agradecer a todas las personas que han estado con ganas de apoyar. Ahora mismo estamos montándolo gracias a estas personas y el fin de semana a personas que van a hacer turnos de cocina, de barra, de recepción, de diferentes áreas. Y dificultades, pues la económica sería una de las partes que, si tuviéramos un poco de presupuesto, sería más fácil para hacer un poco más profesional el festival, nos ayudaría un poco a hacerlo de una manera con un poco más de adelanto, que no sea solo del bolsillo de los vecinos, que adelantamos el dinero, y eso sería una parte a poder cuidar.

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