La celebración de la segunda edición de Interautor Música 2025 tendrá como protagonistas a la malagueña Alba LaMerced y el montevideano Gonzalo Brancciari. Este ciclo es el intercambio musical que está organizado por Fundación SGAE y la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU) con el propósito de dar a conocer fuera del país de origen a autores y autoras de España y Uruguay. Un cruce de música, de creatividad y de cultura.
Alba LaMerced reúne requisitos para hacer de su música un atrayente ante no solo el fondo, sino también en la forma, por su fusión del folk, el pop y la canción de autor, con composiciones repletas de mensaje y poesía, fundiendo lo personal y lo social. La artista malagueña es pianista, guitarrista y cantante. Su trabajo Ciudad Matriz será el protagonista en Interautor Música 2025.
La cantautora andaluza Alba LaMerced estará de los Premios Graffiti de la Música Uruguaya, el 6 de noviembre en la Sala Zitarrosa para posteriormente ofrecer otros dos conciertos en la capital uruguaya: el 7 de noviembre en el Centro Cultural Salinas y el 8 de noviembre en la Sala Blanca Podestá (acompañada de Gonzalo Brancciari), ambos con entrada libre hasta completar aforo. Ya en España estará en la Sala Berlanga el día 22 de noviembre, de nuevo, junto con Gonzalo Brancciari, compañero de ciclo.

Pianista, cantante y guitarrista, ¿cuál fue tu punto de partida en la música?
Mi punto de partida fue la curiosidad y la necesidad de expresarme. En mi casa había música, pero sobre todo el recuerdo de mi abuela cantando. Ella ponía voz a la vida cotidiana y creo que ahí empezó todo: en observar cómo una persona podía transformar el espacio a través de su voz. Con el tiempo empecé a estudiar piano primero y guitarra después, y la música se convirtió en una manera de conocerme y de ubicarme en el mundo.
¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de la música?
El primer recuerdo claro es ver a mi abuela cantar. Recuerdo su voz llena de vida y cómo llenaba la casa. También recuerdo tocar teclas por primera vez y descubrir que podía crear sonido con mis manos. Fue una sensación muy física, como de tener una herramienta que conectaba directamente con mis emociones y mi piel.
En 2025 has lanzado Ciudad Matriz, tu primer trabajo, ¿cómo recuerdas su creación y grabación?
Ciudad Matriz es un trabajo que surge de un proceso largo de escribir canciones, de entender qué tenía dentro y qué quería contar. Al grabarlo pude darle forma real a ideas que llevaba tiempo viviendo. El disco es muy personal y muy conectado a mis raíces y a mi familia. Habla de cómo crecemos, de lo que nos marca y del lugar al que siempre volvemos. Fue mi primer contacto profesional con el estudio y también un aprendizaje enorme como artista.
En el disco tienes varias colaboraciones, ¿cómo surgen cada una de ellas?
Surgen del respeto y de la conexión artística. Son personas con las que ya había compartido escenarios o procesos creativos, y tenía sentido invitarlas a formar parte del disco. Me gusta que las canciones se enriquezcan con otras voces y otros matices. Trabajo desde la cercanía: quiero compartir con gente que me hace crecer.
¿Qué te aporta el compartir tus composiciones con otros compañeros de profesión?
Me aporta perspectiva. Cuando otra persona se involucra en una canción, esa canción deja de ser solo mía y se vuelve más completa. También me ayuda a abrir nuevas puertas, a salir de mi zona de confort y a aprender maneras distintas de hacer música.

Muchas musicalidades diferentes en tus canciones, ¿qué te acercan a cada una de ellas?
Soy una persona abierta a diferentes géneros y culturas musicales. Crezco en Andalucía y esa tierra está en mi manera de sentir el ritmo. Pero también me atraen otras raíces y sonidos, como los latinoamericanos. Mi música refleja el lugar donde vivo, las personas que conozco y las tierras que estoy empezando a descubrir.
Ya has lanzado Nana del Caballo Grande, ¿es el arranque de otro nuevo trabajo?
Estoy en una etapa de evolución. Me gusta compartir canciones cuando siento que están listas, sin necesidad de tener el concepto completo de un álbum cerrado. Algunas formarán parte de un futuro trabajo y otras no, pero todas cuentan algo importante de mi proceso personal y artístico.
En estos momentos vas a estar en la II edición de Interautor Música 2025, ¿qué significa para ti?
Es una oportunidad de crecimiento muy grande. Es la posibilidad de llevar mi música a otros países y de conocer otras formas de entender el arte. Me ilusiona especialmente viajar a Uruguay porque será una experiencia que me conectará con nuevas tierras y nuevas historias.
¿Qué importancia crees que tienen estos ciclos en el sector musical?
Son fundamentales para que la música pueda cruzar fronteras y para que las y los artistas tengamos más espacio fuera de nuestro entorno habitual. Favorecen el intercambio cultural y la construcción de vínculos profesionales reales.
¿Qué se va a encontrar el público asistente en esos conciertos?
Un directo sincero, donde la emoción tiene un papel importante. Mis canciones hablan de mi familia, del lugar del que vengo y de lo que me afecta. Quiero que el público sienta verdad en lo que canto, que la historia que cuento pueda conectar con su propia vida. Soy una herida abierta por la que se cuela la belleza, y creo que eso se nota en cómo interpreto.
Mano a mano con Gonzalo Brancciari, ¿cómo está siendo ese trabajo conjunto?
Gonzalo es un artista al que he tenido el placer de conocer gracias a esta convocatoria, a través de internet. Tengo muchas ganas de conocerlo en persona y compartir música con él en Uruguay.
¿Cómo es tu forma de componer?
Componer, para mí, nace de lo que estoy viviendo. Normalmente empiezo desde una emoción o una idea que necesito sacar fuera. A veces aparece primero la melodía y otras veces las palabras. Pero siempre necesito sentir que lo que escribo viene de un lugar honesto.
¿De dónde vienen tus inspiraciones creativas y qué quieres transmitir con ellas?
Mis inspiraciones vienen de mi familia, de mis vínculos afectivos, de mi entorno y de mis raíces. También de la memoria, de la historia que me construye y de lo que guardamos en la piel. Quiero que mi música hable de temas reales y cotidianos, y que quien la escuche pueda sentirse acompañado o reconocido.
