En nuestra anterior entrevista con Jesús Carmona, lo hicimos por su obra Super-viviente, la cuál describe como contemporánea y performática. Este trabajo me hizo dudar al principio de la conexión del público con la obra, y ha sido totalmente revelador el ver cómo la gente conecta con el espectáculo, cómo lo viven de una forma superintensa. Por lo tanto, estoy verdaderamente contento con el resultado y la acogida del público.

En esta ocasión, volvemos a hablar de su nuevo espectáculo, «TENTATIVO. ‘Basado en paisajes reales’», coreografía de Jesús Carmona, dirección artística de Luis Luque y Jesús Carmona y dirección musical de Manu Masaedo, que se estrena hoy, 27 de febrero, en Madrid, en el Centro Danza Matadero, con 6 funciones, y que también se presentará el próximo 4 de marzo en el Festival de Jerez.

Ahora estás con Tentativo tanto en Madrid como en Jerez, ¿puedes compartir un poco sobre su proceso de creación? Ha sido un proyecto muy hermoso, muy bonito, de mucho encuentro, desde un lugar muy amable, desde la sonrisa, trabajando con Luis Luque. El proceso ha sido muy interesante y nutritivo para mí. Tentativo nace de la necesidad de un revisitar a ese Jesús Carmona coreógrafo de sus inicios, explorando el motor de mis conexiones emocionales y artísticas, y llevándolas al Jesús que soy en la actualidad. Esto ha convertido a Tentativo en un espectáculo con múltiples capas; la primera capa es la danza, la música y la estética, sin una narrativa que la apoye, permitiendo que el público disfrute sin necesidad de reflexionar. A partir de ahí, surgen otras capas relacionadas con la memoria —física, histórica y personal—, de ahí el subtítulo «basado en paisajes reales», ya que cada intérprete ha dejado su huella y su realidad en la obra. Por ello, el que venga con ganas de encontrar hilos y tirar va a encontrar muchas capas y mucha profundidad.

Me hablas de que es un recorrido desde tus inicios. ¿Cuándo has empezado a bucear en todo ese bagaje profesional, qué te ha sorprendido más?. Sinceramente, lo que más me ha sorprendido es el empuje que llevo durante tanto tiempo haciendo, cuando coges perspectiva y dices: «Madre mía, cuánto tiempo llevo luchando, trabajando, esforzando, poniendo mi alma, mi corazón, mi vida, mi tiempo en este proyecto de vida». Eso es la verdad que es lo que me ha hecho darme cuenta, el bucear en todo, en todos estos casi 17 años. La cantidad de energía invertida, y al mismo tiempo, encontrar el motor común que también está presente en esta obra y en toda esta trayectoria: el amor. He entendido que cada proyecto está impregnado de amor, y eso me alegra mucho. No hay otros adjetivos como ambición o deseo, sino que en todo prevalece el amor. Al mirar hacia atrás, veo todas mis libretas y escritos, y al final todo es por amor a la profesión, al flamenco, a mí mismo y a personas, lugares y ciudades específicas. Eso me ha reconfortado.

Sois seis bailarines en escena, ¿cómo se estructura Tentativo? La obra se divide en tres escenas muy definidas en las que, en otra de sus capas, quisimos mostrar de una manera más onírica, no tan explícita, el proceso creativo. Desde el momento en que surge una idea en tu mente, hasta que comienzas a verbalizarla, inicia el estudio y la búsqueda física, desde la inconsciencia hasta que llega la conciencia y, finalmente, el movimiento que otorga dramaturgia. Todo esto sucede en la primera escena; luego pasamos a una segunda escena que hemos denominado «recuerdo reflejo», que se refiere a la memoria que los demás tienen de uno, lo que puedes dejar en otros a nivel personal, artístico y humano; en esta parte también hay un trabajo muy bello. Finalmente, en la tercera escena, abordamos la tradición desde mi perspectiva, donde el amor hacia el público y la necesidad de satisfacer sus expectativas lo abarcan todo, y comienza como un espectáculo. Para nosotros, las dos primeras secciones son un preámbulo, y a partir de la tercera, comienza el espectáculo propiamente dicho.

Jesús Carmona nos confiesa que en este trabajo no ha sentido nada complicado, ya que para él todo ha pasado de una forma muy natural y muy orgánica. Me he reído muchísimo en este proceso, que ha sido muy amable; todos los equipos hemos trabajado de una forma maravillosa, con gran preparación, y por eso creo que estamos yendo tan a tiempo, tan en todo, porque hemos conseguido ir al dedillo del retroplanning que teníamos hecho, en fechas, en tiempos. Todo el equipo está muy comprometido; me están dando mucho amor. Se trabaja desde la sonrisa, desde la risa, y está resultando todo muy bonito y amable.

Imagino que estarás con los nervios propios del estreno, de esa primera función que siempre es la que os pone un poco ahí como los pies en la tierra. Ahora mismo los nervios no los siento. Y es por lo que te digo, porque tengo tal seguridad en el equipo, tal seguridad en lo que estamos haciendo y en cómo está surgiendo todo lo que veo, en lo que ya estamos en los ensayos, en el escenario, con iluminación, con movimiento, con todo. Lo que veo me parece tan bello y me parece tan acorde a lo que me imaginaba que no tengo nervios. Siento mucha seguridad. Obviamente, sé que cuando esté en el teatro será distinto, por la responsabilidad y, también soy consciente de todos los ojos que miran mi trabajo, pues eso es una responsabilidad que está en mi espalda y la cual llevo con el mayor honor posible. En ese momento, es probable que experimente nervios por actuar y por querer que todo salga bien para que la gente disfrute, así como para sentirnos recompensados por todo el trabajo que hemos realizado, pero no es como en otras ocasiones donde tenía nervios por razones distintas. Estoy sorprendentemente tranquilo, aunque, claro, los nervios del estreno por querer hacerlo bien y que todo salga perfecto para que la gente se divierta, sí aparecerán.

Aquí vuelve a contar en la música con Manu Masaedo y nos cuenta que ha querido volver a trabajar juntos y que estuviera al frente de la dirección musical por su amplitud musical, sonora y sus grandes capacidades, ya que el espectáculo es muy amplio.

Hacemos 17 números, 17 palos, y necesitaba sonoridades muy específicas. Ha sido un trabajo muy cercano, muy concienzudo, lleno de escucha, de mucha prueba, de desechar, pero desde un lugar amable, buscando lo más adecuado. Hemos hecho residencias musicales aquí en mi estudio, en Madrid, algo que también nos ha ayudado a encontrar la sonoridad. Antes de empezar el proceso definitivo de composición, necesitábamos que Manu, como compositor, tuviera una claridad igual de importante que yo y Luis Luque sobre la dramaturgia, los pasos, las transiciones, las emociones y lo que deseamos comunicar y las sensaciones que queremos provocar en el espectador. Ha sido un proceso muy enriquecedor y, sinceramente, Manu ha superado todas mis expectativas, quedando muy satisfecho con la sonoridad del espectáculo.

Comienzan en Madrid, y en la mitad de las funciones se van a Jerez, y Jesús nos comenta que este planteamiento le pareció muy bueno, porque será una especie de transición; a Jerez irán ya con tres funciones realizadas, y el cambiar de espacio dice que les dará ilusión, motivación y la búsqueda de nuevos retos, para volver de nuevo al inicio, a un poco el confort, donde ya han sembrado la semilla de Tentativo.

El Festival de Jerez siempre es un placer, me encanta estar dentro de este festival, me encanta formar parte de la historia del mismo y poder acercarme a mi público de Andalucía, donde hay muchas personas que siguen mi trabajo y me brindan mucho cariño y respeto. Además, Jerez es siempre un compromiso importante, aunque lo enfrento con tranquilidad; tengo plena confianza en este proyecto. Como ha ocurrido anteriormente, habrá personas que conecten más, otras que conecten menos, y algunas que no conecten para nada, asumo esto porque creamos arte, y el arte no puede gustar a todo el mundo. No cambio mi forma de trabajar ni hago nada diferente para un público o para otro; es decir, pienso en un público global y aquellos que vienen a verme saben lo que van a experimentar. No puedes esperar encontrar peras si estás bajo un manzano. Creo que el público que viene a verme me ofrecerá amor, y yo voy allí con el alma abierta, entregando mi verdad, mi amor y mi respeto. Como mencioné anteriormente, en estas tres escenas hay tanto aspectos positivos como negativos; es decir, transitamos desde momentos más contemporáneos, si se puede llamar contemporáneo, a una estética y sonoridad diferente, hasta una escena completamente tradicionalista con 17 palos diferentes: Milonga, por Serrana, por Seguiriya, por Martinete, por Guajira, por Petenera, por Tiranilla, por Jaleo, por Fandango, por Soleá…, hacemos un viaje por el árbol genealógico del flamenco impresionante.

Tus obras invitan al espectador a sentirse incluido y reconocido. ¿Consideras que esto es esencial para que la danza, el ballet y el flamenco no se conviertan en algo elitista, sino que lleguen al público? Sí, cada vez que realizo más proyectos, me doy cuenta de que los hechos personales son universales. Cuando presentas tus experiencias personales con belleza y amor, que es lo que recalco nuevamente, se transforma en algo con lo que la gente puede identificarse. Por lo tanto, considero que es viable hacer danza y flamenco con respeto, con conocimiento y con investigación accesibles a todos los públicos, lo cual no solo amplía la audiencia, sino que también expande las posibilidades del flamenco y, sobre todo, las oportunidades para las futuras generaciones.

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