Ellas Crean celebra su 22ª edición, aunque en esta ocasión se presenta de forma más reducida que en años anteriores, del 5 al 15 de marzo, demostrando que a veces menos es más. Hablamos con Concha Hernández, la directora del festival, sobre la programación y cómo ha sido llegar a esta 22ª edición.

En esta ocasión, Ellas Crean ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Madrid, la Junta de Tetuán y la Subdirección de Museos. El presupuesto ha disminuido en más de un 50%, y tenía claro que para que continuara era esencial tener buenas condiciones; en este caso, eso ha sido posible gracias a estas dos instituciones, la generosidad de los artistas como cada año, y al esfuerzo de personas en estas entidades que no quisieron permitir que Ellas Crean se cancelara. Ellos han sido quienes han impulsado que el festival continúe, y para mí, es crucial que se haga de una manera digna, manteniendo la calidad y asegurando que los profesionales sean compensados adecuadamente. Lo mencioné en la presentación: esto es posible por las personas detrás de estas instituciones que hacen que estas cosas sucedan.

Con respecto a esta edición, no tengo más que elogios, ya que todo ha sido facilidades dentro del rigor administrativo, respetando las leyes de contratación y toda la burocracia necesaria; sin embargo, ha habido una gran voluntad y un entusiasmo que no había visto en mucho tiempo. Esto lo comento porque ha sido notable observar que, a pesar de perder el apoyo principal, parecía que el festival no pertenecía a nadie en particular, sino que era un bien a cuidar, y así lo han asumido. Todo este apoyo me ha resultado conmovedor y esperanzador.

De izq. a dcha: Paula Gómez-Angulo, concejal presidenta del Distrito de Tetuán; Concha Hernández, directora de Ellas Crean; y Mercedes Roldán, subdirectora general de Museos Estatales del Ministerio de Cultura © Elena Quintanar / Ellas Crean

Concha Hernández tiene muy claro que el festival es un servicio público, que nació desde lo público y que continúa así, enfocándose en dar visibilidad a las mujeres y su trabajo. A la vez, se dirige al público, ya que sostiene que existe una demanda que debe ser atendida, lo que ha permitido que el festival crezca considerablemente en asistencia.

El objetivo de conectar al público con los artistas es fundamental, y esto es parte de nuestra labor, así que se ha buscado satisfacer esa necesidad. De verdad creo que estamos ofreciendo un servicio público. Hemos proporcionado un espacio para la danza, porque, según un estudio de Marco Blázquez y Ana Cabo, el problema no era que el público no quisiera asistir a la danza, sino que la principal dificultad para difundirla radicaba en las programaciones; el público siempre responde positivamente ante la danza. Para mí, es una declaración de principios desde el inicio del festival. En los años recientes, el talento femenino en la danza ha emergido considerablemente, y no ha sido cuestión de descubrirlo, sino de exhibirlo. El festival ha sido testigo de Premios Nacionales de Danza, en el caso de Muriel Romero, ahora directora de la Compañía Nacional de Danza. Creo que hemos ayudado a dar un impulso a la visibilidad. Han sido casi 100 coreografías, ya solo en los últimos ocho años casi 50, y casi no hemos repetido artistas.

Esta edición para Ellas Crean es un breve repaso de lo ocurrido en años anteriores: es una forma de hacer un balance sobre el festival, quiénes han participado y cuál ha sido su trayectoria; es un intento de revisar y presentar lo nuevo, ya que contamos con dos estrenos, el de Cristiane Boullosa, titulado Flor de desierto, y el de Inés Narváez, La peor de todas. Generalmente, nuestro objetivo es dar visibilidad a artistas emergentes y a producciones que están teniendo un impacto, pero estas dos creadoras han optado por presentar sus estrenos con nosotros, y hemos querido resaltar ese impulso. Además, es importante señalar que este año el 60% de la programación está dedicado a la danza, lo que representa una gran declaración de intenciones.

Seis obras completarán la sección de danza, cinco de ellas en museos y una en el Centro Cultural Eduardo Úrculo en el distrito de Tetuán. Concha menciona que han decidido incluir una obra en ese centro cultural debido a su fuerte conexión con la danza, pues alberga un certamen coreográfico: es un espacio donde el auditorio cuenta con características particulares, y existe una tradición de programar danza. Mi deseo era que en el Úrculo existiera una especie de modelo de lo que podría ser un festival, con una programación diversa que abarcara prácticamente teatro, música, danza y poesía, que lo incluyera todo, creando un microcosmos dentro del barrio, así que estamos presentes en los museos principales, pero también en los barrios, que era un poco la idea.

¿Cómo ha sido elegir las 6 obras, siendo además dos estrenos? Ha sido revisar quién ha estado en el festival, ver qué evolución y recorrido han tenido y ver mucha danza durante el año. En Surge pude ver Ábrego, de Alba González, y me gustó mucho. A Lucía Montes y Mado Daleris con Insights ya estuvieron en el Museo de América, y ahora las vi en Matadero, lo que hicieron, After the Drop, y además, fíjate que están nominadas a 7 u 8 Premios Max por esta obra, y me pareció que aportaban un lenguaje absolutamente nuevo. No me digas cómo, qué es lo que hacen con su cuerpo, pero el lenguaje corporal es totalmente diferente. Me gustaba que hubiera artistas premiadas, como es el reconocimiento a Melania Oncina con Halo (Las voces del viento). Por otro lado, en Helena Martín siempre hay una mirada también a la danza española, al flamenco, y es una muy aventurera, que recorre ese camino donde la danza española y el flamenco ya son contemporáneos; yo muchas veces lo digo, ya casi no distingo entre danza contemporánea y flamenco, creo que el flamenco se está adaptando, y esta obra es muy personal y poderosa. Queríamos que hubiera también discursos que ellas han mantenido durante estos años. En el caso de Alba González y Ana Erdozain, son unas mujeres muy preocupadas por el medioambiente; ya estuvieron con otra obra en el Museo de América donde hablaba de la contaminación, del respeto a la naturaleza, y Ábrego tiene que ver con la naturaleza, donde hay una mirada al viento, y es muy hermoso el movimiento de sus cuerpos. La propuesta de Inés también involucra un compromiso con la memoria de las mujeres, tema que abordó en su obra. Esto ha sido parte del proceso de selección: destacar la belleza y las historias contadas a través de la danza. He tratado de ver lo más reciente realizado por figuras que han estrenado obras recientemente, y tenemos la joya de que, al final, algunas de ellas están estrenando con nosotros. En el caso de Cristiane Boullosa, considerábamos que debía estar presente, ya que es una figura internacional en la improvisación, y su perspectiva internacional también era necesaria.

© Imagen: «Poeta vidente» collage de Xoán Abeleira

Es verdad que el festival siempre ha defendido la importancia de mantener la memoria viva. Buscan establecer conexiones genealógicas, rescatando la memoria o a través de la poesía, como este año con la obra Antología de mujeres poetas del surrealismo, La llama ebria, que ha sido coordinada y prologada por Lurdes Martínez y cuenta con traducciones de Eugenio Castro y Jesús García Rodríguez. Este evento inaugural del certamen se llevará a cabo el 5 de marzo en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, biografías muy bien elaboradas de cada poeta. Así, es claro que el surrealismo surge especialmente a principios del siglo XX, con aquellos interminables manifiestos y su oposición al fascismo. Por lo tanto, consideraba que era una antología imprescindible en un momento muy necesario, donde había artistas muy comprometidos, con poetas que conocemos bien y otros que son menos conocidos.

En la sección de Teatro estará De Judith a Artemisia, de Laura Ledesma y Laura Calvo, obra que mezcla thriller, autoficción y una mirada crítica a la historia del arte para hablar sobre la identidad. Laura Ledesma ya estuvo en Ellas Crean en 2017 con Nur Levin, haciendo una lectura entre dos mujeres. El año pasado vino a una lectura y me contó que estaba fascinada, en el buen sentido, con la figura de Artemisia Gentileschi. Me dijo que llevaba como dos años escribiendo e investigando sobre Artemisia, y que tenía muchas ganas de hacer algo relacionado con ella. En cierta forma, quedamos emplazadas el año pasado a traerla, es revisitarla, a Laura la volvemos a traer al festival. Ahí reincidimos en la reivindicación de las mujeres jóvenes, en su talento y propiciar las oportunidades, y cómo no, también en mantener viva la memoria.

Con respecto a la música, están presentes en la programación Leonor Watling y Lucía Espín. Leonor ya estuvo con Marlango, su proyecto inicial, y Lucía estuvo con su madre Carmen Linares, así que también tienen mucho que ver en ese revisitar el festival y apostar por dos mujeres muy actuales con sus proyectos, Leo & Leo y el primer trabajo en solitario de Lucía Espín, Un motivo para volver. Ambas han presentado disco, tanto en el Festival de Jazz de Madrid como en la Sala Villanos, pero queríamos que estuvieran en Úrculo y dar la oportunidad al barrio de poder disfrutar de muchos músicos que van a estar con ellas en el escenario.

El festival busca estar con todo lo último que están realizando las mujeres, pero fíjate que te estoy trenzando una historia que tiene que ver con estos 22 años de Ellas Crean, con mujeres que han estado, que estuvieron en un momento y ahora están en un momento creativo distinto. Tenía que ser una selección muy pequeña, pero está muy pensada. Desde lo principal, que es nuestra función, de ser un servicio público y de dar visibilidad a la figura de la mujer creadora y de cómo crece y avanza.

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