@Rocio Aguirre
Del 17 al 21 de marzo tendrá lugar una nueva edición de Bailar en la Berlanga. En esta ocasión los protagonistas serán: Lucía Montes & Mado Dallery, Jacob Gómez, Agnès Balfegó, Pablo Egea, Miguel Perandrés y Ana Arroyo, Carlos Carbonell y R de Rave.
En esta ocasión nos centramos en la obra inaugural del ciclo, IN-SIDE de Lucía Montes & Mado Dallery, que fue creada en 2021, con un largo recorrido por espacios no convencionales, para lo que fue concebida, y festivales. La obra posteriormente la adaptación a un metraje superior, pero aquí estará en su versión original 20 minutos.
Charlamos con Mado Dallery, quien nos comenta que ambas se conocieron en proyectos anteriores como intérpretes, y que la curiosidad de unir sus visiones artísticas dio fruto a un proyecto propio. Hasta el momento han creado tres obras, IN-SIDE, AFTER THE DROP e IM/PASIBLES; con esta última tienen 7 candidaturas a la 29.ª edición de los Premios Max.
Estamos muy agradecidas de estar en el ciclo, además con IN-SIDE, que ha sido nuestra primera pieza conjunta y es un dúo, y que hicimos en Madrid por primera vez; estrenamos en septiembre del 2021 y ahora volver a hacerlo nos hace mucha ilusión, porque ya llevábamos un tiempo llevándolo de gira, pero ya hace tiempo que no estamos con ella en Madrid, y hacerlo en el contexto de la Fundación SGAE nos alegra todavía más. Estamos en esta edición muy bien rodeadas de compañeras, y con coloquio con el junto a Olga Baeza, que ya vio ese dúo por primera vez en Cádiz en danza en el 2022; así que están muy contentas también de que personas que ya lo hayan visto puedan volver a verlo.

¿Cómo nace IN-SIDE, su creación y cómo ha sido su evolución después de casi 5 años?
Surgió de nuestro deseo de crear algo juntas por primera vez, y allí quisimos empezar a encontrar una visión artística propia conjunta. Nos interesaba mucho desarrollar fisicalidades extremas, especialmente con los tiempos; queríamos buscar una lentitud que ponía un poco en reto la rapidez de lo cotidiano, sobre todo en la ciudad. Fuimos mezclando un poco las influencias artísticas y sobre todo dancísticas que veníamos teniendo las dos, porque nos hemos formado en cosas bastante distintas dentro de lo que es la danza contemporánea. Lucía está, entre otras cosas, muy especializada en danza contact, trabajo de suelo también, y yo venía más de una formación primero, previamente de danza jazz y después también de técnicas contemporáneas como son el gaga, entonces queríamos un poco mezclar esas influencias que nos interesaban sobre todo, beber de la una de la otra en este sentido. Es una pieza que trata de lo matérico, de dos cuerpos en escena como un cuerpo único, unas estelas que se persiguen, que entran en contacto y que finalmente se fusionan. Desde entonces, pues la hemos bailado en más de 40 ocasiones, cuenta con su música original, la coreografía está bastante pautada; digamos que si nos fijamos solo en lo que son los pasos, las formas, pues quizás no se nota un cambio enorme a medida de los años, pero es una pieza que ha podido crecer mucho, muchísimo, gracias al hecho justamente de presentarse tantas veces delante del público.
La pieza, un año después, la crearon en versión extendida, 45 minutos para escenario, por la necesidad que tenían de alargar un poco la investigación. La que se podrá ver en la Sala Berlanga será la inicial de 20 minutos , como bien nos cuenta Mado, para espacios no convencionales, que para ella pueden ser museos, galerías de artes, también escuelas y calles.
Su evolución en el tiempo en sus obras, también con respecto a la sociedad en sí; la primera, todavía estábamos en pandemia y representa un tanto la rapidez, pero al mismo tiempo la lentitud de los cuerpos refleja el momento y la necesidad de unir cuerpos, del contacto humano. Ahora en las siguientes han querido mostrar un cambio de ritmo y también hay un contraste en el color del vestuario: cada vez las pantallas en nuestras vidas están más presentes, cada vez se imponen más las redes sociales, la imagen; son cosas que cada vez toman más presencia, más potencia y ciertas cosas facilitan a veces la comunicación y en otros casos lo imposibilitan. En el vestuario hemos colaborado con la misma diseñadora de vestuario, que se llama Carla Paucar, con quien hablamos mucho para que aporte ideas sobre la pieza en escena en cuanto al vestuario. En la primera necesitábamos poder dar la sensación de un cuerpo conjunto, de ahí las tonalidades beige, el juego con capas de piel, diferentes tonos, pero que podían conjuntarse, y en After the Drop y la última Im/pasible, pues buscamos más un efecto de casi armadura. Hubo esta idea de piel, pero de una piel dura, una piel más reptiliana, unos colores más contrastados con nuestros cuerpos y algo que diera tensión y contraste a las intérpretes.
En cuanto a la música, siempre trabajan con Aire, y en sus tres obras comenta que han sido muy diferentes. En IN-SIDE partieron de inspiraciones musicales, pero posteriormente, cuando ya la coreografía estaba hecha, contactaron con Aire para ver sus propuestas. Siempre trabajamos con idas y vueltas de ideas; a él le gusta vernos bailar y viene a los ensayos, porque esto le ayuda a la hora de la composición, ya que le da una perspectiva sobre la pieza. En las últimas piezas ya hemos trabajado a la par, con lo cual ha estado desde el principio.
A la hora de trabajar para ellas, lo más complicado es tener que estar a muchas más cosas que no están relacionadas con lo creativo, al ser muy emergentes. Nosotras hacemos la producción, la exhibición, la comunicación; es lo más difícil, pero a la vez creo que estamos logrando ser lo más estrictas posible con ello. Es en el momento de entrada de estudio dejar hechas las cuestiones no creativas, ya que cuando ya estamos en el estudio no queremos parar. Crear la obra no es fácil, pero sí en comparación con lo otro.
Han girado mucho fuera de España, y no ven diferencia en el público; lo que notan es que hay poca confianza en el público y mucha menos confianza en el público acerca de la danza contemporánea como la que podría haber. Pensamos muchas veces que el público no quiere ver danza contemporánea y ha resultado que hemos podido bailar en lugares donde no hay mucho acceso a danza contemporánea, ya sea en colegios conflictivos en Francia o en pueblos muy pequeños con poco acceso a este tipo de propuestas, y realmente la gente es muy receptiva y muy atenta a las piezas que representamos.
Hay prejuicios sobre qué público puede o no ver ciertos espectáculos de danza y entiendo que hay propuestas más complejas que otras para llevar o más arriesgadas, pero la gente no siempre necesita o desea entretenerse; a veces también quieren poder emocionarse con una montaña que no han visto en mucho tiempo, con un paisaje, con una obra de música, de danza, de una pintura…
Tras presentar este año pasado su último trabajo, IM/PASIBLES se encuentran enfocadas en moverlo, y en girar con todo lo que tienen ya con la compañía, y muy expectantes con esas candidaturas a los Premios Max.
¿Un sueño por cumplir? Que se apueste más por la danza y por la danza contemporánea en concreto en España, que es donde estamos más centradas.

