Los días 13 y 14 de marzo tendrá lugar una nueva edición de Nuevos Territorios de Jazz en la Sala Berlanga de la mano de la Fundación SGAE, en esta ocasión programado por Pedro Ojesto. Los protagonistas en esta ocasión serán: Dead Robot, Josemi Garzón (13 de marzo), Fernando Favier y Salvia Nueva (14 de marzo).

Pedro Ojesto tiene una gran trayectoria profesional dentro del jazz y flamenco como artista, docente en la escuela que creó hace tiempo, Escuela de Nuevas Músicas, y en estos momentos presidente de AMA (Autores de Músicos Asociados). Su primera colaboración con la Fundación SGAE, en aquel momento Fundación Autor, con un libro Las claves del flamenco; también había programado otros ciclos con ellos, antes de que se llamaran Nuevos Territorios.

Ahora retoma esa faceta de programador, como nos dice, como alguien que lleva mucho en el sector y con la premisa que le solicitan de buscar a cuatro artistas que están haciendo algo renovado e interesante.

He tenido como dos focos para hacerlo: gente muy joven que tiene propuestas muy innovadoras como Manu Parrilla y José El Gato, que tienen un dúo muy distinto a lo que ellos hacen habitualmente. También Dead Robot, de Alex Huelves, ha sido alumno mío desde los ocho años, y es uno de los mejores pianistas de su generación; tiene un trío muy interesante con fusiones, con electrónica y otras cosas un poco urbanas, con artistas franceses. Luego tengo otra mirada a proyectos de artistas con más experiencia, como José Miguel Garcón, con su segundo disco Abla, o el de Fernando Javier, que es cubano; con ambos he trabajado en Flamenco Jazz Company, ahora los dos tienen su carrera renovada y fresca.

¿Aquí en esta programación puede ser que te hayas salido un poco del jazz flamenco, y has buscado otros sonidos, rompiendo esas barreras establecidas, y todo ello para bien? Tú lo has dicho, para bien. Realmente, el flamenco es un pasaporte que te permite pasar a nuevos territorios, nunca mejor dicho. Hay gente que pasa al territorio del jazz, hay gente que pasa al territorio del pop, otros pasan al territorio de la electrónica y otros pasan por dos o tres territorios a la vez. Y no dejan de tener una raíz flamenca, por ejemplo, Manu Parrilla y José El Gato con los hijos de Juan Parrilla y de Niño Josele, respectivamente, y ambos muy flamencos, pero sus hijos tienen una propuesta que va más allá del flamenco jazz; con Salvia Nueva, han insertado la electrónica de vanguardia. Fernando Favier por su parte estará con su primer disco Bullerías of my Town, ya está preparando el siguiente, y mezcla mucho los ritmos cubanos y la electrónica. Al final todos los que he elegido están en tierras muy diferentes a las que comprendemos como jazz, o flamenco jazz, aquí todos, incluído yo en mi próximo trabajo estamos buscando siempre nuevas fórmulas siempre sin perder nuestra raíz.

El jazz en sí presenta una variedad considerable de épocas y estilos; es realmente diferente, y creo que en el punto en el que estamos, lo que se fusiona son más bien conceptos sobre cómo hacer las cosas, en lugar de enfocarnos en el qué. Una misma canción puede tener una versión clásica, una versión hip-hop, una versión funky dentro del jazz e incluso una versión funky que sea bastante distinta, dependiendo del ritmo que se prefiera. La fusión no tiene límites tan claros y, hoy en día, la innovación se basa en esta receta de mezcla: ver cuánto de cada cosa se puede combinar, cómo se toca y luego, actualmente, hay una red de jóvenes músicos muy talentosos con sus instrumentos. Esto es igual, ya sea interpretando una obra de Bach o un solo en el estilo que ellos prefieran, con influencias que pueden ser más o menos profundas, y que pueden tener raíces muy diversas. La profundidad de la raíz es evidente; cuando no es profunda y es de segunda o hasta de quinta mano, se nota que no tiene la misma solidez. Así que, lo que he valorado siempre son aquellos que poseen una raíz sólida que han sabido desarrollar y mezclar; esta sería, de alguna manera, una respuesta más elaborada: son fusiones renovadas, cada una con su raíz profunda.

En esta conversación podríamos decir que lo que Pedro Ojesto ha querido es mostrar la esencia de cada artista dentro del jazz, y ahí nos comenta que para él hay dos esencias en los artistas: la esencia individual que tienes tú, que es tu forma de haber interpretado desde pequeño las cosas, y otra, la raíz de la cultura, que tú has cogido un testigo que te han dado.

Pedro Ojesto, al estar como docente, conoce muy bien cómo está el estado de salud de lo que es la nueva generación musical, y nos comenta que ahora mismo hay un gran nivel en técnica, pero cree que necesitan tener mucha más información a nivel cultural musical, de dónde viene cada estilo, los referentes, y que hay épocas muy desconocidas para ellos, y dice que es algo que se lo dice a sus alumnos, que tienen que investigar más, ser mucho más curiosos musicalmente.

Creo que las propuestas de este ciclo tienen un valor especial porque no están desconectadas de la realidad, son conscientes de las dificultades actuales, tienen conocimiento y están trabajando en su creación. Lo que realmente resulta menos aburrido es ver a personas que son conscientes de lo que ha ocurrido y que aún desean hacer algo que pueda parecer novedoso, ya que están combinando lo que les gusta con algo más y están dejando su sello personal. Eso es lo que tiene más mérito y lo que más echo de menos en muchos proyectos.

¿Qué le queda a Pedro Ojesto por hacer en la música? De momento, el disco que voy a grabar ya mismo. Luego ya, cada día, me plantearé el siguiente paso. Por ejemplo, estoy utilizando la electrónica, yo a ella, y no ella a mí. Estoy usándola para meterla en ambientes donde antes lo hacía con acústico. No voy a inventar nada nuevo, pero sí algo diferente en mi música.

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