Este fin de semana tendrá lugar la gala de los Premios Goya 2025. Este año me gustaría revisar por escrito todos los trabajos que están en la terna final dentro de las distintas secciones de cortometrajes. Comenzamos con los nominados a mejor cortometraje documental: Ciao Bambina, Els Buits, Las novias del sur, Los 30 (no) son los nuevos 20, Semillas de Kivu. ¿Qué pueden tener en común los cinco cortometrajes? Bajo mi humilde las secuelas de una situación.
Cinco propuestas muy diversas y que nos dan una visión de distintas temáticas latentes en nuestra sociedad y desde miradas y prismas distintas. Pero todas desde un toque social y universal.

Ciao Bambina de Afioco Gnecco, Carolina Yuste nos llevan por la historia de Rafael, que se encuentra en pleno proceso de transición de Rafaela a Rafael, y de su propia aceptación para poder realizar actos tan simples y cotidianos que bañarse en la playa. De una forma desenfadada, pero íntima Carolina conversa con Afioco, Rafael, sobre sus miedos, su día a día, y de cómo la sociedad juzga y encasilla a las personas por su DNI y no por lo que sienten, plasman como la intolerancia y los recelos de la gente ante lo que muchos pueden calificar de distinto, cuando como todos somos iguales, y simplemente lo que se necesita para convivir es el respeto. Todo lo hacen desde una forma natural, unas conversaciones entre amigos a la par que confidentes. Creo que lo complejo era entender que todo el rato estamos hablando de las emociones y heridas de nuestro amigo. Todo es muy delicado y sensible y hay que tratarlo como tal – Carolina Yuste

Isa Luengo, Marina Freixa Roca, Sofía Esteve ahondan en las secuelas de una época, en Els Buits (El vacío), de cuando las mujeres tenían que cumplir con unos cánones de sociedad y que los límites estaban ahí para ellas. Con 17 años, Mariona fue detenida e internada en un correccional del Patronato de Protección a la Mujer, institución dedicada a “regenerar a mujeres caídas” durante el franquismo y los primeros años de democracia. En el 2023, ella y su hija tratan de recomponer las piezas y vacíos de esta historia. Una mirada de recuerdo, de duelo y de cura ante lo vivido con la imagen como fondo y la palabra como hilo conductor del cortometraje, de una mujer que no tuvo ni voz ni voto para tomar sus decisiones en la adolescencia y que siempre deja un vacío existencial, aunque hayan pasado los años.

Seguimos con piezas que buscan romper las barreras de épocas, y como la mujer como protagonista. Las novias del sur de Elena López Riera. La directora comienza de una forma poética, desde su mirada ante la situación de esa madre que no es, desde la visión de mujeres casadas y sus vidas en el matrimonio y en su experiencias en lo sexual, en distintas épocas. De la forma más poética pasa a las declaraciones que está impregnadas por declaraciones dispares, a veces duras, y otras con ironía y humor. Un cortometraje, o no -lo digo por el metraje, 40 minutos que bien podríamos catalogar de mediometraje-, que aboga por poner en bandeja la diversidad de la mirada femenina ante el sexo dentro y fuera del matrimonio.

Los 30 (no) son los nuevos 20, de Juan Vicente Castillejo Navarro, es la propuesta menos intensa, a priori, de los cinco trabajos. David ha cumplido los temibles 30 y lo celebra de una forma diferente: con sus amigos en el pueblo, pero también con algunos actores y un equipo de rodaje. A pesar de las ganas de juntarse, la distancia y los años lo han cambiado todo. La fiesta termina por convertirse en un manifiesto de la generación milenial. El trabajo de Juan Vicente marca el paso del tiempo en la amistad, las distancias por las vidas que aunque paralelas pueden llegar a ser divergentes y no concluyen en un punto común, plasma como la confianza con el tiempo pasa a ser casi un recuerdo y los propósitos de una época se queda en eso, en ilusiones. Ahora toca vivir cada uno en independencia y no en compañía.

Semillas de Kivu narra uno de los mayores genocidios de la historia, el drama de la violación como arma de guerra y la afrenta del ginecólogo Denis Mukwege, que ha ayudado a miles de mujeres durante décadas de conflicto armado en el Congo a restablecerse física y mentalmente. Está protagonizada por Denis Mukwege, Doctor Ginecológico y Premio Nobel de la Paz, que creó el icónico Hospital de Panzi. Carlos Valle y Néstor López nos lanzan, con gran tacto, a una historia política social donde la mujer vuelve a ser la más vulnerable y también muestran como la familia se puede convertir en un arma para desestabilizar una población. Cuando comenzamos este proyecto, la actividad militar y de guerra, había bajado; cuando fuimos a rodar, había subido, y ahora más todavía. Esto está siempre fluctuando y eso nos dificulta el trabajo, porque no nos podían atender. Pasábamos a estar para ellos en un segundo plano, como era normal, por lo que siempre teníamos que estar muy atentos a la actividad de la zona. En siete años nos hemos encontrado todos los estadios posibles, incluso en momentos incontrolables. Ayer, en la charla que tuvimos en el debate tras la proyección, Médicos sin fronteras, dijo que ellos atienden en República del Congo, en Kivu, a más de 25.000 mujeres, atienden, víctimas sexuales de ese conflicto, luego las que sean reales pueden ser innumerables de calcular, comentaba Néstor Lopez en la entrevista que tuvimos hace unos meses. Un gran trabajo que no deja indiferente y nos remueve por dentro, lo que todo trabajo de este calibre debe hacer.
