Como ya nos contó, en una entrevista, Alicia Tamariz lleva a los escenarios Los Siete Velos del Arte como homenaje a su padre, Juan Tamariz, y se basa en “El Arco Iris Mágico”. La pasada semana estuvo actuando en Puerto Real (Cádiz), y aquí contamos un poco nuestras impresiones sobre su actuación.

1. EL MISTERIO DEL AMOR A LO QUE SE HACE: Inútil si no es amor – pasión al oficio. Amor a la Magia. Amor a lo que se hace, a la historia de nuestro Arte. El público goza al ver nuestro amor a lo que presentamos. ¿Por qué lo percibe? ¿Por qué sabe distinguir al artista que ama lo que hace? Es un misterio.
2. EL MISTERIO DEL ESFUERZO: Da seguridad ensayar. El esfuerzo personal, el trabajo, la dedicación, los nota la gente. Debemos compenetrarnos, dedicarnos. Cuanto más amor se tiene a lo que se hace, más fácil dedicar más esfuerzo continuo y profundo. Trabajo duro pero gozoso. Es una energía que el público percibe.
3. EL MISTERIO DEL CONOCIMIENTO Y LA SABIDURIA: Conocer el origen de los juegos, las variantes, los creadores, los autores. Impregnarse del juego y su historia. Historia de la Magia. La gente lo nota. Investigar, leer. Decir la verdad. Más se conoce, más se disfruta. Asistir a Congresos. A los espectadores les llega más hondo.
4. EL MISTERIO DE LA ENERGÍA: Tener energía interior, física, mental y emocional. Show con vigor; sin agredir. Dormir bien. Preparación física, Salud. Distensión. Sin sobreactuarse, sin gritar. Estar alegre, confiado, seguro. Eso envuelve al público hasta conmoverlos y hacerlos vibrar consiguiendo que “estallen” en aplausos.
5. EL MISTERIO DE LA VERDAD: Como todo Arte la Magia también es ficción. Sólo debemos engañar con “el truco”; la actuación debe ser verídica. Mostrar la verdad interior. No fingir. La ética de la verdad es lo más importante. En el arte del engaño lo más esencial es la verdad. Es la gran paradoja. Que sean verdad las emociones que transmitimos. No copiar, no plagiar. La Verdad Artística debe estar presente hasta en los más mínimos detalles. Si no se notará.
6. EL MISTERIO DEL MUNDO INTERIOR: Nuestro mundo interior debe ser rico. Alimentado por la lectura, el arte, el cine, la música, las vivencias, los viajes, los idiomas. Debemos cultivarnos, estar actualizados, conocer otras culturas; sus creencias, sus costumbres, sus comidas, etc. Nuestro mundo interior debe ser interesante. Desarrollar espiritualidad interior. Si el Mago duda y vacila, el público lo sabrá; no sabemos cómo, pero lo sabrá.
7. EL MISTERIO DEL AMOR: Amor a la gente, a la humanidad. Si queremos a la gente nos van a querer. Las personas se van a sentir bien. Pensar, meditar, compartir. No sentirse superior a los demás. Amar al público (te amarán). Ofrecer cariño y solidaridad en la alegría artística; en el inmenso placer de compartir la vivencia de lo imposible al transmitir la hermosísima emoción del Arte. Ese gran acto de amor que es la sesión de Magia es “hacer el amor” al público. Ellos lo notarán. Misterio de Amor y Magia.
JUAN TAMARIZ
La puesta en escena del concierto – espectáculo de Alicia Tamariz no solo es un homenaje a su familia, sino que, sobre todo, es un diálogo con Juan Tamariz, su padre, que está presente en proyecciones entablando un diálogo con Alicia y con el público como si fuera un protagonista y artista más presente en el escenario.
Si leemos los siete puntos arriba escritos por Juan Tamariz, vemos como la cultura, la familia y el amor se entrelazan, como todo para él está unido, y su hija aquí lo ha llevado a escena, con pasión y tesón. Pero ante todo, con un gran respecto, porque incluso un punto importante por su parte, es que plasmar en pantalla todo lo que hay puede jugar en contra de ella en un directo, porque lo visual a veces sobresale por encima de lo que estamos escuchando, no porque la música no esté presente y brille, sino porque Juan Tamariz es un gran referente para muchos y cautiva, y ahí arriesga a dejar al espectador que sobrevuele ante lo que desee de lo que está presente en el escenario, en lo visual, en lo musical, o en su conjunto. Es todo un acto de generosidad y de amor por su progenitor.
Este directo cuenta con un piano de cola, un teclado -de espaldas al público-, una pequeña mesa con un tapete y de fondo una gran tela blanca donde las proyecciones tendrán lugar. Busca lo sobrio, y la elegancia por partes iguales, que representa la figura de Juan, tan llano y cercano como siempre, así como la elegancia de Alicia en sus conciertos con una música que embauca.
El espectáculo comienza con imágenes proyectadas y la voz de una niña leyendo un texto. A continuación Alicia toca un tema en el teclado de espaldas al público con una puesta de sol en la pantalla. Se dirige al público hablando de su familia y la influencia que ha tenido en ella, para proseguir con un truco de magia haciendo levitar la mesa sujeta por el paño que la cubre; no es el único, posteriormente aparecen flores en sus manos mientras habla.
En la parte musical Alicia es protagonista absoluta, y nos transporta al jazz en la parte en la que el piano está presente y su voz se armoniza con él, y al folk cuando toca y canta con la guitarra. Personalmente, me recordó en esta segunda parte a la gran Chabuca Granda.
El concierto – espectáculo tuvo su broche de oro con un juego de magia que Juan hizo a través de la pantalla con el público y el mazo de 7 cartas que se dio a cada espectador al entrar, algo que imaginamos que pudiera suceder cuando se nos dio en la entrada.
Los Siete Velos del Arte es un concierto -espectáculo que nos hace disfrutar de su música y nos hace ver la influencia que ha tenido para ella Juan Tamariz, como nos dijo, un referente. Denominar espectáculo a Los Siete Velos del Arte es algo que es evidente al ver el desarrollo del mismo: música, magia, audiovisual… Y en definitiva podríamos decir que estamos ante una representación casi teatral y multidisciplinar, porque tiene un guion, y porque todo se complementa a la perfección.
Texto de Jesús López Barahona

