Sorda es el primer largometraje español protagonizado por una actriz sorda y su germen es el cortometraje homónimo nominado a los Premios Goya en 2023 dirigido por Eva Libertad y Nuria Muñoz. Dicen que el largometraje suena ya muy fuerte para que los Goya 2026, y no diría que no, pero con que mueva conciencias y nos haga reflexionar un poco es más que suficiente. Su estreno mundial en el 75 Festival Internacional de Cine de Berlín, recibiendo el Premio del Público de la sección Panorama y el premio independiente CICAE Art Cinema Award. Aquí en España se presentó en el Festival de Málaga, recibiendo La Biznaga de Oro, Biznaga de Plata Premio del Público El País, y Biznaga de Plata a ambos protagonistas.

Ángela y Héctor van a tener un bebé, ella es sorda y él oyente. Los miedos crecen cuando llega la noticia, ¿será el bebé oyente o sordo? Realmente, Ángela se ve en el dilema de qué preferiría, cuando ella nació oyente, pero de pequeña se quedó sorda y se ha criado ya así. Cuando nace la niña la relación de pareja se ve alterada. Ambos tienen que afrontar una nueva situación, pero sobre todo, Ángela se encuentra en un mundo que parece no estar hecho para ella.

Mientras que veía Sorda me acordé de algo que viví hace unos años, y es que mientras estaba en rehabilitación una persona sordomuda entró en mis mismo grupo, y el médico rehabilitador nos explicó que iba a estar y que encima como estábamos con mascarilla, pues ni siquiera nos podía leer los labios, así que nos enseñó como decir hola, adiós, y algunas cosas más, ¿qué creéis que hizo la gente? Nada, ni inmutarse, ni saludar, ni despedirse, ni siquiera con el gesto que cualquiera de los oyentes hacemos a diario. Al pasar los días ella me hizo un gesto señalando mi teléfono, y se lo dejé, lo que quería era grabarme su teléfono para poder utilizar el WhatsApp, y así durante esos meses que estuvimos juntas en rehabilitación, además de esos pequeños gestos que dos personas aprendimos en esa sala, nos pudimos comunicar y conocernos un poquito más.

De eso habla Sorda, de la necesidad de sentirse escuchada y valorada como cualquier otra persona, su protagonista, de tener la empatía y actuar en consecuencia con la situación, aunque de primeras pueda parecer que es complicado, solo hay que poner un poco de nuestra parte.

La película aborda dos partes muy importantes: las relaciones sordos y oyentes, y el reto de enfrentarse a la maternidad siendo sorda y la otra parte oyente y ver cómo pueden convivir, comprenderse y apoyarse. ¿Hay barreras para la maternidad? ¿Estamos preparados para convivir con personas con algunas limitaciones vistas desde nuestra perspectiva?. Pero Sorda no se queda meramente en esa pareja protagonista, abarca el mundo laboral, familiar y social de las personas no oyentes y lo hace desde una mirada real y veraz, puesto que la directora y protagonista conocen ese mundo de primera mano. La protagonista sorda, y no de nacimiento, es hermana de la directora y ha vivido muchos de esos aspectos en su día a día, así que como se suele decir en aquello de que la experiencia es un grado, aquí tiene un gran significado y un gran aliciente para hacer mucho más cercana la película.

La directora ha jugado con la dualidad del silencio, de mostrar un mundo con una carencia, el sonido, y lo ha hecho de una manera muy directa en cuanto a la protagonista, pero también ha buscado el silencio ambiental, ese que se recrea en muchos momentos vitales y que son un protagonista más. Aquí en la cinta también podemos ver como la ha dividido sonoramente en dos partes, en la primera en la que todo está en torno a todos los protagonistas, y una segunda parte, cuando la temática en sí, y la relación de pareja entra en crisis donde el sonido y su falta sale de lo que percibe la propia protagonista, hay otra secuencia de la película donde algo de esta segunda parte también está reflejada y es la del parto.

Ambas partes, cuando el sonido desaparece y la angustia entra en escena, es cuando la potencia emotiva cobra más relevancia, pero nunca desde el lado lacrimógeno, pero sí hay que decir que son situaciones que te hacen sentir todo a flor de piel. A decir verdad, toda la película en sí, pero en el resto de tomas y de situaciones de una manera más sutil.

Sorda es una pequeña gran película, frase totalmente típica, pero tiene todo el sentido: no tiene grandes alardes en la parte escénica, solo dos muy buenas interpretaciones las de Miriam Garlo y Álvaro Cervantes, y un buen tema social que no está nada tratado en el cine y que debería suscitar un gran debate a nuestro alrededor.

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