Fotografías: Juanma Bernabeu

El cine de David Valero tenía bastantes puntos en común hasta que llegó Scratch: lo social, el humor y lo irónico; pero a partir del cortometraje mencionado, además de social, muestra la más cruda realidad a pie de calle. Esa parte es el punto de partida de Enemigos, una historia potente, donde la realidad y la ficción se dan la mano y donde el director nos enfrenta a la dureza de hechos que no siempre se nombran y las secuelas de los mismos, el bullying con sus antes y sus después.

Enemigos aporta y mucho de una manera vital; la cinta está en constante avance, con cambios en los protagonistas, aderezado con una banda sonora que es una protagonista más, y captado todo con la luz necesaria en cada momento. Tiene esa potencia oscura de situaciones extremas y de la noche, al mismo tiempo que la luminosidad que se produce con los cambios. Y sí, hay dos protagonistas principales, Chimo y El Rubio, amigos de la infancia que tienen un pasado que Chimo no ha podido superar, convive con el miedo día a día, mientras que El Rubio parece no temer a nada. Pero quienes rodean a los dos jóvenes, amigos y familia, son un puntal en el desarrollo del guion con una historia que llega, que aporta y que invita a reflexionar.

Destacar también el trabajo actoral, donde no solo destacan los actores principales, al final de la proyección uno se da cuenta que es una historia coral, porque al final todo influye en la familia. Hay una visión real detrás de la cámara de David Valero, captado en la mirada de cada personaje, sin perder nunca la esperanza, algo que siempre está presente en su cine.

David Valero nos habla en esta entrevista sobre Enemigos, su forma, su fondo y cómo nació.

¿Qué quiere contar David Valero con sus películas?

Siempre me han fascinado las historias de interés humano y social donde los más desfavorecidos intentan encontrar su lugar en el mundo. Historias que emocionan, y son capaces de alcanzar el corazón y la mente del espectador.

Esta película es distinta a las anteriores; no deja de ser un tema social, lo que lo trata como en algunos guiones y la marginación, pero desde otra perspectiva, ¿cómo nace Enemigos?

Enemigos surge del recuerdo y las vivencias de mi adolescencia. Vengo de un barrio donde un joven ejercía la violencia sobre algunos amigos y compañeros. Todos esos recuerdos me ayudaron a escribir un cortometraje titulado Scratch. Y de ese corto, el giro final me parecía tan potente que fue el germen que inspiró el guion de Enemigos.

¿Qué importancia crees que tiene tratar el bullying en el cine en los tiempos que vivimos?

Cualquier asunto que pueda contribuir a concienciar a la sociedad sobre una realidad, tanto presente como del pasado, es esencial porque cuando existe conciencia puede haber un cambio.

Aunque el bullying es el tema central, junto con el tema del perdón y la amistad, hay muchas más aristas abiertas en la temática; es como una telaraña o ramificación que nace y parte de un lugar, pero que al final llega al mismo lugar. En definitiva, temas actuales que al final nos afectan a todos, ¿cómo ha sido conjugar todo?

Queríamos que todo fuera de manera orgánica. Que las emociones, los temas que se abordan, los arcos de los personajes… Que todo fuera natural y creíble, y aparecieran en el momento que debían surgir para que nada pareciera forzado y todo pareciera lo más real posible.

Guion a cuatro manos, ¿cómo ha sido ese trabajo?

Partíamos de un concepto muy sólido que era Scratch. Y de un tratamiento que escribí. Alfonso Amador, el coguionista, fue la pieza clave para todo el desarrollo y escritura de guion que yo iba supervisando. Alfonso es un guionista excelente que te atrapa con su estilo de escritura hasta el final.

Es un guion que, desde luego, parece nacido desde las tripas, pero también combinado con el corazón, ¿cómo ha sido conjugar lo más racional con lo más sensible en un tema tan cruel?

Creo que aquí la clave radica en la combinación de Alfonso y mi persona. Alfonso se desenvuelve muy bien desde la crueldad y la oscuridad de los personajes, mientras que yo, quizás, poseo esa parte de sensibilidad, aportando luz a la obra.

Otra de las principales características de Enemigos es el hecho de haberos centrado en el guion, pero desde maneras distintas a las que estamos habituales, ¿queríais desvincularos de lo habitual que podamos haber visto?

Queríamos mostrar otro punto de vista. Que el espectador pudiera descubrir junto a nuestro protagonista el origen de tanta violencia y odio por parte de su acosador y, una vez revelado, poder elegir qué camino seguir. ¿Perdón o venganza?

Por momentos en Enemigos parece que no hay salida, que todo está perdido en esta historia, e incluso el cambio es progresivo, como la vida misma. ¿Cómo habéis creado la evolución en el guion?

Queríamos que ese acercamiento entre dos enemigos que se habían odiado durante años resultara totalmente creíble, y todo lo que nos parecía forzado para avanzar la trama se eliminaba. Creo que uno de los grandes logros es la transformación en el arco de los personajes.

Has seguido en tu ciudad natal, ¿qué aporta a tu cine?

Todo lo que escribo nace de aquí. Es siempre el punto de partida, aunque después se pueda trasladar a otros lugares, pero mi ciudad siempre es el punto de origen.

¿Cómo fue el casting? No sé si tenías claro alguno de los actores.

Mi intención era trabajar con personas de la calle. Encontrar a esos dos protagonistas entre los jóvenes de barrio, pero había escenas muy complicadas que solo grandes actores podrían realizar. Así que comenzamos un casting donde se presentaron Christian Checa y Hugo Welzel. Dos jóvenes, desconocidos por entonces, y con un gran talento.

Cuéntanos cómo ha sido el método de trabajo con cada uno de ellos, o si ha sido en conjunto.

Hablamos extensamente sobre los personajes y gozaron de gran libertad a la hora de explorar, crear, probar, improvisar… hasta encontrar a Chimo y al Rubio. Además, tuvimos la gran suerte de contar con Alexandra Alonso, mi script, quien resultó ser imprescindible para conseguir todo lo que logramos con los actores y actrices de la película.

A priori, los protagonistas son Chimo y El Rubio, que son los principales, pero el resto juega una baza importante: madre, hermana, abuelo, padre. Cada uno cumple el hecho de que esas ramificaciones de historias de fondo hagan un todo, ¿era fundamental para ti que fuera así, hacer un todo?

Totalmente. Era necesario que cada personaje encarnara una amplia variedad de grises y valores donde el espectador pudiera identificarse con alguno de ellos. Esa amplia gama transforma a la película en una historia mucho más auténtica y real.

Más protagonistas que no son los artistas, como es la fotografía y la música, papel importantísimo en Enemigos, ¿cómo has trabajado esas facetas de la película, para que como espectadora lo haya percibido de esta forma, como protagonistas?

Queríamos aprovechar la maravillosa luz de Alicante para hacer una fotografía auténtica y realista, utilizando los colores cálidos para el verano y una luz más fría para el otoño. Una fotografía de alto contraste para resaltar esos barrios periféricos. Además, experimentamos con esa gama para reflejar espacios y estados emocionales de nuestros personajes.

Respecto a la música, decidimos que fuera moderna, escuchada por adolescentes, como la música urbana. La BSO fue creada por Steve Lean, productor musical, y en colaboración con el compositor REMATE. La música tiene un importante rol narrativo porque es el punto de unión entre estos dos protagonistas tan diferentes.

Estamos en una sociedad donde las etiquetas son bastante habituales, y en muchas ocasiones como una frase hecha, pero sin demasiado pensamiento a veces. Tú has querido romper barreras y ver cómo el fondo a veces no es lo que parece, ¿importante quitar etiquetas y dar oportunidades?

Emitimos juicios ante personas y situaciones de manera automática, sin contar con toda la información. Etiquetamos según nuestra educación, cultura, prejuicios… pero, ¿qué pasaría si pudieras tener toda esa información? ¿Alterarías tu juicio o seguiría siendo el mismo?

¿Próximos proyectos?

Estoy desarrollando varias series y dos largometrajes. Algunos de temática social y otros en un género que me gusta: el thriller.

¿Un sueño por cumplir?

Dirigir mi próxima película.

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