La tierra, esa base que tenemos de sustento y abrigo el ser humano, la tierra como soporte vital es una de las protagonistas de Tierra virgen, ese poner en exposición cómo el deterioro de lo que nos rodea y aporta es continuado, y todo mediante el cante y el baile. Incluso hay una evolución en exposición en escena, culturalmente hablando, desde lo más clásico hasta lo más actual.
Hay un ritual visual donde las cuerdas muestran las ataduras de los seres, y donde el despoje ayuda al bailaor a deleitarnos con su coreografía, que podemos encontrar desde lo más clásico, flamenco y contemporáneo, y esa mezcla hace que la representación nos lleve por esa evolución del arte anteriormente mencionado, y respetar las raíces en este caso del baile, y el respeto ante ello.
Música muy variada, donde el flamenco se aúna con la copla, los cantes de ida y vuelta… y donde el cante flamenco tiene gran protagonismo por quienes acompañan a Marcos Flores en el escenario, donde la guitarra marca los pasos del bailaor, y viceversa. Manuel de la Nina, Enrique Remache, Chelo Pantoja están al cante, y José Tomás a la guitarra. El baile, dirección y coreografía corren a cargo del propio Marcos Flores.

Otra de las cosas destacables, es la sencillez escénica y la pulcritud en respetar a cada uno de los artistas que están encima de las tablas, que tienen su protagonismo individual, pero que al mismo tiempo se entrelazan entre ellos. Un trabajo tan propio como coral, que da el resultado de un ejercicio de representar el arte en todos los sentidos.
El semblante de Marcos Flores va cambiado dependiendo de en qué situación se encuentre y la potencia de su baile lleva el mismo ritmo, pausado o potente zapateado, alternando lo más contemporáneo sin desentonar. Un buen conjunto narrativo que nos traslada a la esencia del hombre y sus raíces, en este caso el flamenco.
Hay un lanzamiento de una pregunta mediante el baile, ¿por qué denostar de dónde venimos y hacia donde vamos con ello?, y consigue llegar con ese mensaje, con mostrar lo que la tradición aporta y por lo que él mismo apuesta en su arte.
