El fin de semana del 19 y 20 tuvo lugar la sexta edición del festival El jardín de las delicias, un evento donde lo que resonó es música en español, desde cantantes consolidados hasta los que veremos en breve en carteles de salas y otros festivales, o incluidos en la séptima edición de este mismo festivales, ya que varios de los artistas que abrieron el festival en el Escenario Endesa en ediciones anteriores estuvieron el Escenario Ahorramas.

Por lo que en cierta forma, como en otros eventos, el escenario pequeño, en espacio, que no en musicalidad, se erige en toda una lanzadera musical de ese emergente grupo de artistas que cada vez tienen más calado entre la juventud y no tanto.

Desde La estrategia del caracol pudimos acudir al festival el viernes 19, donde no solo pudimos disfrutar de cada uno de los conciertos, sino también de todas las actividades que tenían lugar en el recinto, espectáculos donde los malabares, la decoración, los gigantes y los bailes ambientaban la zona donde la restauración y las marcas que allí tenían sus stands. Algo totalmente visual y que llamaba mucho la atención. Muchos asistentes se realizaban fotos con todas esas mariposas bailarinas girantes, con los hombres de época o los árboles gigantes andantes. Así que El jardín de las delicias se convirtió en un espacio que hacía honor a su nombre, fuera de los escenarios donde se daba cabida a los conciertos.

Depol abrió el escenario Endesa y, con el sol haciendo gala de su hora, las 4 de la tarde, no fue un impedimento para que hubiera gente asistente, y con ellos la formación estuvo en constante sintonía y conexión. El público coreó sus canciones e hicieron del inicio del festival en el escenario más grande fuera a lo grande. Los componentes agradecieron estar actuando ahí, ya que años atrás estuvieron en el otro escenario.

Les siguieron Tu otra bonita, banda que lleva en los escenarios desde 2009, y jugaba en casa. Los madrileños tienen ese toque de indie, con la suficiente pizca de flamenco para que su música suene totalmente diferente. Destacaron por sus letras y sus riffs de guitarras aflamencadas. Hicieron suya una versión de «Alegría de Vivir» de Ray Heredia, haciendo que el público cantara cada una de sus estrofas y bailara al son de la música, algo que ya habían conseguido tras el pogo que se marcó Héctor Lacosta.

Entre cada formación había ambientación musical en directo y vino la presentación del próximo concierto y fue de esta manera: suben al escenario, de nuevo, quienes no se tenían que haber retirado nunca, Hermanos Martínez. Después de seis años, en 2024 comenzaron a lanzar singles para que el 2025 llegara Súbete el volumen, lo mismo que hicieron en El jardín de las delicias: dar un soplo de vitalidad con esa banda al completo, con guitarra, bajo, trompeta, saxo, trombón, batería y más. El escenario parecía pequeño para ellos, porque no pararon de moverse, de cambiar de instrumentos y de dar una vitalidad impresionante a sus letras, a las nuevas y a las anteriores, con ese toque pop folk que se impregnaba por esos instrumentos sonoros que no son tan habituales en una banda de pop. Aquí la variedad fue el sello de identidad de Hermanos Martínez, toda una familia musical encima de las tablas.

A partir de aquí ya los nombres fueron increcendo con respecto a la repercusión que tienen en el sector musical; ya la tarde avanzaba y a las siete de la tarde fue el turno de Nena Daconte, que comenzó su concierto con Tenía tanto que darte, ese himno tan suyo como del público que data de 2008. El concierto dio un cambio, ya que la cantante durante su carrera ha ido variando en su musicalidad y en su tono, mucho más relajado, aunque presentó una canción nueva, La magia del momento, que dio otro ritmo al concierto, y que recordaba algo más a su primera etapa. Nena Daconte estuvo también a los teclados en algunos de los temas. En algunos temas utilizó la distorsión, marcando cambios en su estilo, lo que demostró que durante su carrera ha ido virando y no encasillándose en un mismo ritmo. Destacó su banda y la mezcla con los videoclips de fondo durante su actuación.

Con Izal llegamos a otro universo musical, un concierto que se diferenció mucho de escuchar un disco suyo. Con su banda, pero con una forma de transmitir mucho más de cantautor, que en un directo se disfrutó muchísimo, del indie a la palabra, jugando con un escenario lleno de luces y de magia cinematográfica por momentos. Nos dio un concierto por capítulos, como si fuera un libro, como lo que él mismo dice en sus composiciones: en el paraíso no hay forma de saber… que puede ser el lugar perfecto para leerse un libro tranquilamente, algo que no se podía en su concierto, el espacio ya hasta la bandera y tarareando y cantando sus letras.

Nos pasamos después por el Escenario Ahorramás, con Lemot, e hicieron gala de sus ganas de estar en el festival, porque su ritmo y sus letras estaban a la altura del evento. La fama dio rienda suelta a su juventud y a sus ganas de contar historias que empatizan con su época, mucho dinamismo en su actuación. Éxtasis dio un concierto rockero con gran entusiasmo, con riffs de guitarras y con una gran potencia de saxo. Paul Alone abordó su actuación de la guitarra rítmica y flamenca, cambiando el ritmo rockero que llevábamos, y nos transportó al pop rumbero, que hizo que el público bailara y cantara sus composiciones con tonos mucho más alegres. Michael Foster nos volvió a llevar al rock, pero también a ritmos de folk y algún toque de jazz, un artista completo, diverso y con una gran banda; a destacar los solos del saxo. Una actuación que llenó el escenario pequeño, que no lo fue tanto porque el ambiente era para no parar de bailar. El artista, con padre inglés y madre española, de Hortaleza, dedicó un tema a su barrio de acogida, donde hoy en día reside. Todos estos artistas son nombres a seguir y a disfrutar en salas, porque los escenarios grandes ya llegarán, ya que la calidad estuvo servida en la jornada del día 19.

En definitiva, un festival con un gran abanico de música, de estilos y de formas de contar y cantar, y que se agradece que nombres que no son, lo que se suele decir, de primera fila, destaquen y esa frase quede totalmente fuera de contexto en sus actuaciones, porque cada uno de ellos es de primera línea.

2 respuestas a ««El jardín de las delicias» cerró el verano de festivales de Madrid»

  1. FAntástico reportaje que haceis siempre de los conciertos y eventos. Muchas gracias por informar siempre de eventos interesantísimos y espectaculares como éste. Gracias a esta publicación y periodistas.

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